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viernes, 20 de marzo de 2015

El Papa en la Era Digital


 
El Papa, como todo líder o personalidad, se halla a diario bajo el escrutinio de las redes sociales, que someten constantemente su imagen y palabras al sufragio de los “Like” y a la suerte de los “share”. En el caso concreto del Santo Padre, estos usuarios "compartidores" no parecieran -en su mayoría- abanderar una labor apostólica al dejar sus opiniones, por más que éstas sean aplausos o fervorosas muestras de “acuerdo” hacia supuestos mensajes de su Santidad.

Entonces, por qué lo hacen?
Pienso que algunos usuarios hacen uso de una figura de tanta “influencia” para reforzar la aceptación de terceros hacia sus propias opiniones o creencias, mientras otros se nutren de los mensajes compartidos, en ocasiones distorsionados, descontextualizados o incluso inciertos, para enmarcar las creencias de los demás. Habrá quienes simplemente reaccionen impulsivamente ante algo que los hace sentir bien. Pero en cualquier caso, de algún modo, lo que hacen es relativizar al Papa, a la Fe y a la Iglesia. Al final del día, la lluvia de comparticiones es una realidad irreversible y no puedo evitar pensar en las implicaciones de estos impulsivos “share”.

Los invito a evaluar, en algo más de 140 caracteres,  si lo que aparentemente parece positivo, lo es en realidad.

Respecto a la reacción mayoritaria en las redes, aparentemente hallamos una visión positiva del Papa y de las consecuencias de sus mensajes y su labor. Pero al poner la lupa, me doy cuenta que no suele tratarse de sus homilías (que, por cierto, son interesantes) y a veces, ni tan siquiera se trata de sus palabras realmente. Pero si no son sus Homilías, ni sus palabras, lo que genera los "Bravo", "Like" y las comparticiones, puede que no sea algo tan positivo lo que está sucediendo...

La mayor parte de los contenidos en las redes sociales tienen objetivos emocionales. Las más populares se llenan a diario tanto de mensajes oscuros (insultos, juicios arbitrarios, mentiras, faltas de respeto, abuso) como de publicaciones que buscan dar luz por ser constructivas, positivas, (como recetas de ricos postres, felicitaciones llenas de amor, buenos deseos, oraciones, relatos interesantes,  videos educativos…). Es decir, las redes son un reflejo de nuestra realidad como seres humanos, luz y tinieblas -por así decirlo- todo está ahí.

Así pues, las aparentes libertades de las que gozamos los usuarios en Internet, al contrario de hacer de nuestra vida un lindo y verde pasto, en realidad nos enfrentan a una poderosa herramienta, que actúa como arma de doble filo y por ello, se trata de una gran responsabilidad, seamos o no conscientes de ello.

Que lo diga Internet no implica que sea cierto, pero tampoco evita que haga mella...

 
Cuando hablamos de mensajes provenientes del líder de la Iglesia Católica, debemos ante todo estar claros en el contexto de los mismos.
Es decir, si se trata de mensajes del Santo Padre de la Iglesia Católica, cual es el contexto de los mismos? Su origen? Y qué implica? Debemos aclarar los términos y los contextos sino estamos tratando asuntos de gran envergadura de forma irresponsable.
  • La Iglesia, del latín ecclesia, significa «asamblea», «reunión», «convocación».
  • Resulta que por su estructura, misión, valores e integrantes, esta asamblea que es La Iglesia no se puede reducir ni “un” mensaje ni “un” discurso; Ello es porque La Iglesia basa su existencia en facilitar el lazo entre Dios y el hombre a través de la religión.
  • Cabe aclrarar que la palabra religión, proveniente del  verbo latino religare, significa «volver a unir, enlazar, relacionar», en este caso, la religión que practica La Iglesia busca “unir” a los hombres con Dios.
  • ¿Y El Papa?  El líder de la Iglesia Católica, o mayor representante de esta asamblea.  
  • Etimológicamente, Iglesia Católica significa la Iglesia «universal». Es aquella que «anuncia la totalidad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres; abarca todos los tiempos; es, por su pro­pia naturaleza, misionera» (AG 2).
  • Por lo tanto, entendamos ante todo que el Papa es el líder de la Iglesia Universal enviada a todos los pueblos para anunciar la totalidad de la Fe. 
Dicho lo anterior, entenderán que todos los mensajes de cariz incluyente que con suma humildad nos comunica el Papa, son totalmente consecuentes con su rol, su vocación, su misión y su responsabilidad.

Quizás no es tan solo el mensaje sino la manera en que logra hacerlo llegar lo que esté llamando tanto la atención. Así que aquí nos hallamos ante la importancia de la Comunicación no Verbal, el marco o contexto y el "estilo" de la persona que lleva el mensaje.

Y esto es precisamente lo que me trae la preocupación esencial en todo esto, que aparentemente solo tiene ángulos positivos y constructivos. Si ahondamos un poco más en el fin de los mensajes, me preocupa seriamente que se confunda el concepto de “sencillez”, con el concepto de “facilidad”. El primero, encierra virtudes, pero el segundo suele conllevar carencias y deformaciones...

Los mensajes del Papa a veces son breves y otras se componen de mucho más de 140 caracteres. Para comprender los breves deberíamos tratar de comprender los de más de 140 caracteres.

 
Cada vez que el Papa Francisco nos recuerda que la Iglesia Católica está llamada a ser incluyente, nos está pidiendo que asumamos una enorme responsabilidad. Entonces, espera mucho más de nosotros que un “like”, pues de nada nos sirve darle Likes al Papa si no escuchamos “todas sus” palabras.
Debo admitir que me encanta ver que hoy ya sean más los mensajes positivos que los negativos en la red sobre el Papa. No podemos negar que la apertura de la religión a través del mundo digital es una buena noticia, como el Evangelio en sí mismo (Evangelio, del griego euanghélion, que significa “buena nueva” o “alegre mensaje”). Pero los privilegios suelen venir acompañados de responsabilidades que, si no se asumen, se convierten en la flama que consume el privilegio.
Me pregunto si la gente, en esa descompresión emocional de ideas “pesadas” interpreta la ardua tarea que el Santo Padre nos está pidiendo que llevemos a cabo:  ¿Estamos realmente preparados para abandonar prejuicios y actuar con tal nobleza y generosidad?

 
El Santo Padre nos habla del mensaje de Jesús… es decir, rescata la visión más purista del Hijo Único de Dios, una visión generosa, incluyente, de cariño, que se resume con Amor al Prójimo.

Qué acto tan valiente y complejo pedirle este desprendimiento y generosidad a los habitantes de este Mundo, si consideramos que aquí en la Tierra prevalece lo inmediato y lo superficial y lo “mío”...  Si a ello agregamos lo alejados que estamos del raro arte de “saber esperar”, mayor es mi admiración en la Fe del Papa, me refiero a su Fe en todos nosotros!
Debe ser enorme su amor hacia todos los seres humanos para hablarnos en estos términos, ¿lo merecemos realmente? No lo sé, pero deberíamos vivir enfocados, cuando menos, a ganárnoslo…

 
El Papa sigue leyendo la misma palabra en las Sagradas Escrituras, porque cree firmemente que está más vigente que nunca, si bien no es un texto que debamos tomar literalmente y por eso nos aclara constantemente una serie de conceptos, para que evitar que nos perdamos en detalles morbosos o absurdos y mejor nos enfoquemos  en ser multiplicadores positivos. Y nos invita una y otra vez a ser mejores. Esto va del "Bien Universal". Én esta semana llamó a la PAZ de todos los hombres... Es un mensaje muy antiguo, pero que hoy día, por las grandes carencias en nuestro actuar, tiene todo el sentido...
“Queremos católicos con jeans, digo el Santo Padre... qué suerte la mía, pues amo la mezclilla, pero no se refería con ello a que la feligresía use la mezclilla como tejido de su vestuario, lo que está pidiendo es INCLUSIÓN. 

Cambian los tiempos y por lo tanto, el lenguaje, más no cambia la esencia del mensaje…

El amor al prójimo es sin duda es uno de los mensajes más antiguos y el más vigente de todos.

 

Las Redes nos imponen un reto tras otro pero al mismo tiempo, nos dan oportunidades y por otro lado, tenemos al Papa trabajando a diario, junto a miles y miles de seres humanos,  para promover el amor al prójimo.

Es fácil asolear palabra ajena en las redes, pero el Papa nos pide más que un “share”, más que un “Like”… Amigos, es totalmente posible ser multiplicadores de algo positivo, en vez de promotores de ideas tóxicas, en realidad es muy sencillo, así que lograrlo y recibir a cambio las bondades que ello genera, como todas las cosas importantes en esta vida, sin duda alguna, será cuestión de actitud.

viernes, 6 de marzo de 2015

INMIGRACIÓN SALUDABLE, LA ÚLTIMA CRUZADA


No es novedad que  estamos bajo el yugo mediático y pareciera que solo haya conversación si se habla de ciertos temas…

…Si bien los temas judiciales llenan el 95% de la atención mediática, en lo personal, hoy me preocupa lo que acontece en las redes sociales. Éstas no son medios regulados por una directiva editorial, sino foros de libre expresión que, últimamente, se usan como armas de destrucción masiva en vez de ser herramientas de libertad y diálogo.

Entre varios asuntos perturbadores, en Panamá,  hoy,  destaca el fenómeno que estamos viviendo alrededor del tema migratorio, tema que no podía dejar de lado, por múltiples razones.

Mis premisas:

1. Someterse a un proceso migratorio regular, que exija un fuerte control de tus actividades y un sinfín de garantías sobre tu persona,  para el bien de esta nación, debiera ser, para todos, una obligación. De hecho, notemos que éste es el mismo garante que respaldará en gran parte la seguridad del inmigrante cuando éste ya habite el país…

2. Cumplir con lo que exija la ley para poder ser ciudadano de este país, debería ser visto como un honor, algo parecido a ser parte de una “lista VIP” en una fiesta importante, pues ser ciudadano implica más que papeles…

La iniciativa, a mi juicio muy mal llamada “crisol de razas”,  pudo haber tenido en su origen alguna buena intención, pero está claro que al ponerse en marcha no aportaba un solo beneficio real para el país. Comprendamos que haya personalidades de la vida pública y política panameñas clamando acaloradamente en contra de la apertura masiva que ha supuesto y supone el programa de la discordia:

En materia de seguridad -y salubridad- deberíamos tener la guardia mucho más elevada de forma permanente, porque somos un país de tránsito, el Hub de las Américas, el país que “Une al Mundo”... que, más allá de ser un buen titular, debiera ser una alerta de responsabilidades titánicas pues por aquí pasa mucha gente a diario. De hecho, deberíamos estar más duchos en la materia, porque esto viene desde antes de la historia republicana, por lo menos desde 1885, con la inauguración el primer Ferrocarril interoceánico.

Pero hoy, los riesgos que nos conlleva ser tierra de tránsito ya son suficientemente elevados por sí mismos; si además le sumamos la pérdida injustificada de filtros y controles, en un momento de auge económico, con fuertes olas de inmigración comercial, empresarial  e individual, el resultado podría ser cuando menos un desastre.

Pero los lamentables acontecimientos que estamos viendo y viviendo en las redes sociales en estos días, nos muestran que ya estamos en alerta: en este caso, la alerta es de carácter socio-cultural, con un panorama atestado de casos de estudio; Un verde pasto para sociólogos y antropólogos amantes de la investigación de campo…

Una horrible lluvia de insultos cae a diario en pleno verano panameño. Los causantes, apenas tres gatos -o tres gatas- pues no son más,  tienen una cruzada psicótica contra la ciudadanía de este país que los recibió, y al que se empecinan en seguir viviendo…

Un buen amigo panameño me preguntó si sabía dónde venden los famosos suéteres del monito, suéteres que nace como parte de la más inteligente de las reacciones posible que se pueden tener ante tal agravio: el sentido del humor. Mi amigo dice querer uno y  sospecho que quien los ponga a la venta en algún centro comercial hará tremendo negocio,  pues creo que ya somos muchos que lo luciríamos con una inmensa satisfacción…

Yo soy Panamá, como reza la canción de Osvaldo que suena en una campaña en la radio. Sí, señores, Yo soy Panamá,  porque vivo y trabajo,  no solo en este país, sino “para” el bien de este país que amo, con admiración y respeto hacia su pueblo. Bueno…  excluyamos de este afecto a corruptos, a los muy maleducados y a esos que adoran promover  las malas costumbres, pero en cuanto a todos los demás, es decir, los decentes, trabajadores, luchadores, creativos, valientes, talentosos  y los llenos de valores positivos, que quede claro: son la inmensa mayoría.

Y precisamente porque la idea inicial es ver a todos con buenos ojos, aquí se comprende que cuando alguien viene saliendo de una situación compleja de su país, llegue a Panamá acarreando lesiones emocionales en su maleta. Pero si al llegar a Panamá, opta no solo por quedarse, sino por aferrarse a la parte negativa del reto, sucede que haga lo que haga en este país, emocionalmente vivirá despegado de su entorno, o peor, irá cocinando su  rechazo al mismo.

 
Adaptarse a un nuevo país es un proceso difícil, todo aquel que tiene más de dos dedos de frente comprende que la experiencia de un inmigrante siempre es una cruzada, con mayores o menos dificultades y que nadie puede juzgar. No es nada fácil comenzar su vida en un país que no lo vio nacer ni crecer, esto lo sabemos, en mi caso, por experiencia, pero las cruzadas individuales del inmigrante no justifican el que abra una cruzada abierta contra el país que lo recibe y menos si ésta se basa en descalificar, juzgar e insultar al común de ciudadanos con fobias insustentables.

Sucede que cuando convergen la falta de inteligencia emocional y la falta de educación en alguien intolerante, la discordia está servida. Si además no le teme las consecuencias de irrespetarlo porque cree que su falta de tolerancia se puede alimentar de la tolerancia gratuita del local, ahí tenemos abuso, pero no hacia el inmigrante sino del inmigrante hacia su nuevo entorno.

En vez de irse a hacer ejercicio en la Cinta Costera o en el Parque Omar, que es gratis y muy saludable, los desequilibrados optan por sumarse al vergonzoso desfile de publicaciones “online” en contra de los panameños. Si no lo han visto o leído, considérense afortunados pues es bochornoso, vergonzoso y sobretodo, doloroso.

Lo triste es que se necesitan miles y miles de voces para que se perciba un hecho positivo pero una sola para empañar el mundo y la realidad. Y dudo que estos ciudadanos extranjeros tan mal educados y enfermos sean representativos del carácter, la educación y los valores de la mayoría de los ciudadanos de sus países de origen. Como siempre, lo negativo suele pesar mucho más en nuestro mundo y se roba el show.

Mi llamado hoy es hacia los residentes extranjeros que, como una servidora, cohabitamos en este hermoso país:

A los decentes, súmense a dar voces asertivas y constructivas sobre Panamá. Pues Panamá hoy es nuestro hogar. Demostremos que nos merecemos que lo sea.

A todos quienes vinieron de otros lares y hoy residen en Panamá, por favor, hagan que sus hijos, que quizás nazcan como panameños, algún día puedan pronunciar con orgullo el nombre de sus padres frente a otros panameños.

Mujer que llegaste de otro país, si con humildad de corazón abres tu mente, te emocionarás con la cultura propia y única de este país, cuya experiencia es un privilegio…

…y cuando los tembleques se acomoden lentamente sobre las hebras de tu cabello, sentirás la emoción de ser parte de esta familia, en vez de sentirse como aquel a quien no invitaron y de todos modos llegó a la fiesta a bailar mal…

En fin… Lo que queda claro con todo esto es que, ser ciudadano de la República de Panamá, y no caer mal en el intento, más que un simple proceso administrativo y legal, como todas las cosas importantes en esta vida, es Cuestión de Actitud.

jueves, 10 de julio de 2014

EL PANAMÁ + ONLINE SE GRADÚA EN "STREET STYLE"

Hace varios post que no entro al trapo con el tema de la indumentaria y la verdad, en cierto modo, es síntoma de que la globalización hace mella en Panamá.

Hombres y mujeres de todo el país han pasado a integrar -en un periodo de tiempo récord- los cánones que rigen las tendencias de estilo internacionales, dictados por las oleadas editoriales, digitalmente en su mayoría, que son los verdaderos guías de nuestras decisiones de vestuario, peinado, maquillaje y accesorios…

Lo emocionante del asunto es que hoy está de moda romper las reglas de la moda. Pero claro, no se trata de tomarse un mal combinado y luego pescar en el armario cuatro cosas al azar y ponérselas encima.... 

EXISTEN reglas no escritas que pasan por la genialidad de saber combinar estampados, texturas y formas... es decir, cuando más complejo resulta estar en tendencia, técnicamente hablando, es cuando más se está logrando dar en el clavo! Esto es lo se llama talento para el STREET STYLE y tal parece nos estamos graduando... En este post de hoy analizo el porqué y el camino que nos queda por delante.

Un ejemplo de "Printmixing" con  verdadero estilo y magnetismo. Si no poseen el "don", no lo prueben solos en sus hogares, es muy peligroso. No obstante, si su yo interno los convoca a expresarse... entonces,  no se cotengan!

Hoy nos gobierna una comunidad internacional intencionalmente inconexa, que se mueve con una mágica consonancia;  un ejército de alfiles del estilo que se compone de blogueros, It Girls, fashionistas televisivos, iconos de sociedad, nuevos diseñadores (que la pegan) y conductores de reality shows…

No todos los que se dedican a sembrar tendencias lo logran, sólo los que fueron bendecidos con el verdadero talento. Una palabra que no podemos usar a la ligera. Solo con resultados demostrados. 

¿Cuándo hay verdadero talento? Cuando se levanta la ola, cuando se logra una reacción visible del consumidor y acción mueve y conmueve… Ojo, eso no implica “calidad” ni “elegancia”, no necesariamente… Pero no podemos negar que hay talento cuando se hace visible la capacidad de destacarse en la disciplina en que uno se mueve sumando fans, admiradores y consumidores satisfechos con tu producto… las cifras no mienten.

Hoy no podemos alegar argumentos que antaño tenían su parte de razón, al menos en cuanto a la falta de oportunidades para darte a conocer en el mundo del diseño (sea de moda, de marcas, de muebles)… Ya no es realista afirmar que el éxito, ese favor relegado exclusivamente a los más pudientes, mantuvo a este “verdadero artista” alejado de un público que con gusto lo hubiera admirado… No, el talento en el diseño de moda o en la capacidad de crear y pautar estilo, tiene un enorme valor porque es un don que no se les da a todos por igual.

Para muchos, cuesta de entender cómo, en pocos meses, alguien completamente desconocido pasa a tener decenas de miles de seguidores que no pueden despegarse de su Tablet para ver con qué outfit salieron hoy a hacer su paseo, a trabajar,  o a cenar con sus amistades…

Los medios y la comunicación digital hacen posible que la selección de los verdaderos trendsetters sea un proceso natural y real, fruto de la verdadera pasión del seguidor y probablemente del verdadero talento de muy seguidos.

Ese “je ne sais quois” que hace que no puedas evitar estar pendiente de lo que dijo alguien de como vistió "alguien" más… Entiendo que ha nacido un nuevo servicio o profesión, fruto de una nueva necesidad y que en Panamá, uno de los países con mayor número de dispositivos Smart por ciudadano del mundo, ha barrido con muchos de los pecados de estilo que tan a menudo se criticaban.

Los skinny pants - por ejemplo- han ayudado a que se pase de usar un pantalón que simplemente no es de tu talla, por uno cuyo corte facilita la adherencia natural a lo largo de la pierna sin por ello acortar la visual del cuerpo. Esa magia del patronaje andrógino-chic de los años 50 se funde con las espantosas “mallas” de los años 90 y los ya casi extintos “leggins” de hace ocho años atrás, dándonos como resultado el híbrido perfecto que nos permite salir a la calle con cierto estilo, sin por ello parecer que andamos con paños menores de tobillos a cintura.

En moda, tuvimos un binomio -por décadas- que ha influido sobre las decisiones del consumidor, binomio que siempre estuvo respaldado de buen mercadeo, eso se mantiene hoy día, solo que cambiaron las reglas del juego. Ese era el trípode que sostenía la industria de la moda:


DISEÑADOR/A ESTRELLA: el genio (hombre o mujer) que crea  un producto de deseo y logra que se imponga como dictamen, moda o tendencia…

LA MUSA ó ÍCONO DE LA MODA: esa personalidad famosa (actriz, cantante, miembro de la alta sociedad…) que se convierte en un referente mundial del estilo y el saber vestir y que el diseñador anhela tener como imagen “espontánea” de su firma

EL CONSUMIDOR: la persona que valora su imagen y que va a seguir los dictámenes que el binomio anterior propongan, asegurando asemejarse en lo posible el icono y pensar que sería aplaudida por el diseñador.

Sin embargo,  hoy nacieron los “influencers” más poderosos que han existido jamás, porque la verdadera comunicación es la que hoy nos llega a la palma de nuestra mano, y más que en el oloroso y satinado papel couche de alto gramaje, nos llega con fuerza en las frías pantallas individuales de nuestra vida,  a través de las cuales, recibimos lo que más nos importa: notas escolares,  mensajes de la familia, noticias que nos cambian la vida, incluso el evangelio del día.


Las redes sociales se ocupan de hacer el extracto de los contenidos “prime” de las revistas de moda, de los reportajes de las semanas de la moda y de las noticias de sociedad en las que alguien destacó por verse “tan mal” o “tan bien”. Los  policías de la moda son la nueva fuerza más temida de la ley natural del éxito social y ellos “pían” y riegan sus opiniones que con un efecto viral alcanzan todos los continentes de la tierra.

Panamá, Puente del Mundo y Corazón del Universo. Hoy es además “EL CAMINO”, “EL HUB DE LAS AMÉRICAS” y tecnológicamente, da pasos agigantados a diario, siendo sede regional de congresos de "social media", telecomunicaciones, E-marketing, etc... Así que los habitantes de este centro del comercio mundial y de las conexiones aéreas y marítimas de América, hoy dicen presente en las normas más variadas pero todas en tendencia del Street Style Universal.

Sin miedo alguno, la mujer panameña combina estampados, colores y complementos como si su vida dependiera de ello y el resultado es un mundo de estilo que merece la pena reflejar en las revistas locales, y que vemos en las calles, en las oficinas y en las fiestas. 

Pero ojo, no nos engañemos, seguiremos vigilantes porque la costumbre es la madre de todos los vicios y algunos no bajamos la guardia en este importante asunto!

Al fin y al cabo, mejorar nuestro estilo urbano es posible  porque ya lo hemos demostrado,  ahora bien, mantenerlo y evolucionar favorablemente tomando liderazgo y haciendo de nuestros “diseñadores” locales, referentes internacionales ya será, como todas las cosas importantes de nuestra vida, cuestión de actitud.

miércoles, 16 de abril de 2014

Patógenos en la red – el bullying disfrazado de “amistad”


Las redes sociales son una prueba diaria para la tolerancia, la templanza y el respeto.
Todos hemos leído un sinfín de artículos sobre el cyber-bullying en las redes sociales, algo que suele afectar actualmente a miles de menores, sin embargo hoy prefiero enfocarme en algo que creo que sólo con un poquito de auto-observación y sobretodo de voluntad, es posible cambiar. Algo que además, atañe exclusivamente a personas adultas y con el criterio formado, de quienes se espera que -por su edad- no tengan ciertas actitudes, menos  con sus contactos visibles como cercanos, llamados "amigos", en la red social.

Una de las virtudes que más me fascinan en el ser humano es la elegancia. Virtud que nada tiene que ver con las posibilidades económicas, sino que se compone de una mezcla entre apropiadas costumbres aprendidas en casa, una sana madurez  y la suma de actitudes enfocadas a preservar la educación, los principios éticos universales y a elevar el diálogo. El resultado es algo poderoso e impagable que tiene un elevadísimo atractivo universal.
Hoy, tener la habilidad y la inteligencia de “no pronunciarse” y “no poner absolutamente nada” bajo una imagen que alguien posteó, es lo único verdaderamente elegante que puedes hacer  cuando una foto o post te desagrada o incomoda de algún modo.
Por más duro que sea admitirlo, sobretodo  en ciertas ocasiones, hay algo de maldad tras cada crítica, burla o reclamo a un “amigo” en tu red social. Algo que en el fondo deja mal al autor de los comentarios negativos y no necesariamente al “criticado” o “burlado” si bien a éste puede llegarlo  a herir.

En cuanto al “público”, que no es tan diferente al que otrora clamaba por pan en el circo romano, en ocasiones aplaude la chabacanería y la burla porque está en sintonía con el tipo de ocio y humor que persiguen y por lo tanto les resulta una fuente de diversión. Alientan con sus clics sobre el ‘Me gusta’, creyendo que si logran humillar al pobre criticado habrán superado algún tipo de obstáculo personal.
El usuario “atacado” no esperaba ser expuesto de ninguna forma por quien figura en una lista que tiene por título “Amigos”. Es aquí, habiendo llegado a este punto cuando uno se para y depura su lista (…………….). ¿Hecho?  Sigamos.

Fuera del insulto explícito, está lo verdaderamente dañino y peligroso, como la burla escondida tras la ironía y el reclamo de atención. Dos formas de dañar a otro que cada día me parecen más deprimentes y si no fuera porque ciertas redes sociales son la única forma de estar “conectada” y “cerca” de mis seres queridos y de los amigos que tengo a miles de kilómetros de donde vivo, ya habría cerrado mi perfil hace tiempo.
Me imagino que ante la diversidad del colectivo de usuarios hallaríamos diversidad de razones que llevan a aliguen a ser incapaz de domar a su “bestia”.

Esta es una innegable realidad que se refleja en las redes y por supuesto en la vida y así como existen toda clase de personas, hay también toda clase de usuarios. Familiares, caseros, entusiastas, soñadores, comunicadores, profesionales,  ausentes, discretos, los narcisistas, los egocentristas, los militantes de causas… En fin, podríamos estar hasta mañana dando ejemplos de los posibles arquetipos de usuario, pero quienes merecen ser asoleados realmente son quienes hacen daño abusando de la cortesía que le dieron al aceptarlos como “amistad”.
Porque en general, habrá gente más latosa que otra, gente ocurrente, gente a la que le debes  el estar súper actualizado en ciertos temas, están los que siempre se quejan de algo (estos admito que rozan lo tóxico, pero si lo hacen con sentido del humor puede ser incluso terapéutico (al menos para ellos, lo que ya beneficia a alguien…)

Están los que aman tanto a su familia que no paran de mostrártela, benditos sean por ello!
Así que ninguno de ellos hace daño y en el fondo, todos tienen derecho a tener su espacio social para compartir y comunicarse. No olvidemos que éste es un mundo a menudo duro, difícil y solitario.

Pero bajo el disfraz de “amigo” por ser un conocido, alguien de tu círculo social, familiar, profesional y sabiendo que debido a eso el margen de aceptación de sus contactos es generalmente amplio, están quienes profesan ataques dañinos cuya víctima debe digerir como pueda. Éste si es un patógeno en la red.
¿Cómo reconocerlo?

A veces es esa persona que se atribuye la potestad de juzgar y opinar sobre lo que comparten otros  faltando a la dignidad o al respeto, con total impunidad. Al ser un “amigo”, se “espera” que no vayan a “eliminar” sus comentarios que -quizás con ironía- logran ser ofensivos.  

Señores, esto también es bullying.
Quizás el autor de tales fechorías se cree ocurrente y con la potestad de actuar así. Quizás padece de las consecuencias de un deficitario proceso educativo o de escasa madurez. Quizás se trata de alguien que padece de egocentrismo patológico, por narcisismo, debilidad de espíritu, envidia, complejos, que sé yo… pero lo que hace encaja en los parámetros de lo que se conoce como bullying:

Cada vez que haces un comentario de la foto de otro en que menosprecias de algún modo a quien la publicó o,  peor aún, a quien aparece en ella, esto es bullying.
Cada vez que usas un eufemismo o ironía para descalificar la actitud o actividad de alguien en la foto que te compartió y lo haces en los comentarios abiertos en la foto, esto es bullying

Cada vez que faltas el respeto de forma directa a alguien en tu comentario en su post, esto es bullying.
Cada vez que aireas algo personal de quien compartió una publicación, entablando de forma tiránica una conversación personal en un foro abierto, dañas la dignidad o la imagen de esa persona. Tanto si es un acto consciente o no, esto es bullying.


Sin importar qué tanta razón puedas tener, nadie comparte una foto propia en una red social para sus “amigos” sino es con la ilusión de acercarles un pedazo de su vida, de sus emociones, de sus anhelos, o de sus logros personales… si no te gusta o no estás de acuerdo, sé elegante y ponte las manos en los bolsillos, y lucha contra la tentación de querer imponer tu presencia y tu opinión, a costillas de herir a otro.
El Diablo es cochino, así que sé más listo que él y no te dejes... Dominar a la bestia es parte de las obligaciones de un adulto. Ejercita tu voluntad y lograrás un cambio que de seguro implicará mejoras, ante todo, en tu propia vida. Si mencionar a cuantos dejarás de importunar.

La elegancia en la vida y por ende, en las redes sociales, es la única forma de ganar credibilidad ante todos aquellos  quienes -de una u otra forma- atestiguarán tus pasos por ese muro. Al fin y al cabo, hacer de tu paso por las redes sociales una experiencia agradable para todos será, como todas las cosas importantes en esta vida, cuestión de actitud.

miércoles, 12 de marzo de 2014

La frontera de las libertades


Últimamente he tratado varios asuntos que me han recordado lo difícil de la vida en una sociedad abierta, con libertad de opinión, especialmente en los medios de comunicación, que hoy incluyen a las redes sociales.
Lo que debería ser gestionado como una bendición y cuidado como oro en polvo,  se relega tristemente a la menor consideración. No sé si por no valorar lo que ello implica o peor, porque es cierto lo que dicen sobre las enfermedades del alma que hoy dirigen la vida de tantos seres humanos.

Con los años, descubres que para gestionar la vida propia y recibir bondades, es preciso ejercer un constante balance entre ímpetu y contención. Así nace la necesidad de alcanzar la rara templanza. Pero esta pareciera venir incorporada solamente en el chip de los más "sabios” y si consideramos que la mayoría pertenecemos al común de los mortales, entonces  ¿cómo podemos lograr equilibrio en nuestras vidas y ser más justos con nosotros mismos y con el prójimo?

 
La frontera de la libertad es un hilo invisible que a menudo trazamos –estúpidamente- a nuestra mera conveniencia:

Ø  Empezamos más o menos bien,  con un: “Creo firmemente en lo que creo”

Ø  Nos desviamos de la ruta con un:“ y por ello es bueno”

Ø  Y  terminamos llegando al puerto equivocado con un: “así que YO digo abierta y firmemente lo que pienso porque es lo que YO creo y por ello es bueno”.

En el fondo, es lógico vivir convencidos de lo que nos “convence”, valga la redundancia, pero en cuanto al arte de dudar se refiere,  éste se practica con mayor entusiasmo cuando enfocamos la duda hacia otros y no hacia nuestras propias acciones o pensamientos.

Generalmente, los errores más cotidianos -esos que de nimios los elevamos a desastrosos- suelen ser causados por nosotros mismos y no por esos terceros que tenemos en la "lista de culpables". Así es como vivimos a diario dando tumbos, en ridículos círculos de autoconvencimiento, extendiendo de forma voluntaria las situaciones que nos molestan o obstruyen. ¿No es triste? Y cuando esto nos agota, por necesidad de despresurizar nuestra vida comenzamos automáticamente a señalar hacia afuera con vehemencia...  

Todas esas descargas de desprecio, insultos y los tan comunes “falsos llantos”  y demás memeces que se publican desordenadamente en las redes sociales, son una lamentable prueba de ello. Tan y tan convencidos estamos de nuestra deformada realidad -a la que nos atrevemos a llamar verdad- que nadamos en el mismo charco que nosotros mismos enlodamos a diario.  
Si todos nos dedicásemos a buscar la verdad más allá de nuestras necesidades más egoístas e integráramos la rara figura del respeto al prójimo, con educación, sencillez y generosidad de espíritu, comenzaríamos automáticamente a practicar el arte de dudar, antes de “vomitar juicios” en la red.  

Las redes sociales nos han colocado en una especie de olimpiadas de popularidad que se alimentan de la ociosidad  y de la necesidad patológica de comunicarnos a todo costo, lo que las torna en un escenario para dar compartir la crisis de valores en la que estamos sumergidos.  Hoy, leer insultos y muestras de falta de respeto a otros se ha tornado en algo habitual y aplaudido a través de la figura del LIKE y de los comentarios.

Sin ir muy lejos, ayer mismo fui testigo del juicio público a un Arzobispo de México relativo a sus recomendaciones, las cuales recopiló en un texto y recuerda en sus sermones. Sin ánimo de entrar en el contenido de la supuesta noticia (digo supuesta porque -no lo olvidemos- la fuente no es fiable) les comentaré que prácticamente todos los comentarios que derivaron de dicha compartición eran tóxicas descargas de odio. Y si -despejando lo doloroso de algunos de los comentarios- logramos con la mente fría analizar la actitud de los que los escribían, detecto constante apología de una falsa “modernidad” cuyo objetivo podría ser el de mantener un estilo de vida en el que el único que cuenta es "uno mismo" y además, les otorga la potestad de proferir juicios públicos y desordenados, crueles a menudo, de seres humanos con nombre y apellido.

¿Dónde quedó la libertad de la persona a la que juzgan? Para estos jueces improvisados, solo es válida la libertad del que critica más no la del que debería tener derecho a protegerse o defenderse de estos feroces lobos cibernautas.  Si bien no dudo que haya casos en los que el protagonista de una noticia necesitaría -con urgencia- ser juzgado por un tribunal competente, seamos conscientes de que este espectáculo de catarsis mal entendida que estamos viendo a diario ha llegado a destruir a familias y vidas de forma injusta, solo por el mero placer de quienes necesitan descargar sus tensiones y miedos.

Usar las redes con responsabilidad y defender la libertad personal, considerando absolutamente a todos los implicados en cada realidad, debería ser parte de la educación que nos dan en el hogar y en las escuelas. En fin, para aquellos que creemos que un mundo mejor es posible, no nos quedará más remedio que generar -a través de nuestras propias acciones- aquellas  dinámicas y sinergias que promuevan la templanza y la capacidad de anteponer un filtro de valores en todo lo que hagamos.

Al fin y al cabo, hacer de esta una sociedad más justa y defender la libertad es, como todas las cosas importantes en nuestra vida, cuestión de actitud.