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viernes, 16 de diciembre de 2016

AÑO NUEVO, RITMO NUEVO

Cuando hago campaña a favor del consumo responsable no falta quien dice que eso contradice mis llamados a observar el mundo de la moda y a cuidar el aspecto personal. Admito que la duda es razonable, así que decidí compartirles este post, con algunas claves y secretos para una vida más asertiva, especialmente entre tantas presiones absurdas que se crean en nuestra sociedad de consumo. 

La creciente necesidad de vivir una vida plena, con mayor sentido, obedece a que nos estamos saturando de imposiciones y elementos tóxicos.  Los primeros seres humanos en observarlo se alarmaron y comenzaron a crear soluciones, algunas con muy buenos resultados y como es lógico, comenzaron a ser imitados por otros... Así nació el movimiento slow,  un concepto vital que invita al ser humano a liberar sus presiones vacías y malos hábitos, para tomar el control de su tiempo, su salud y su vida. 

El tiempo es uno de los mayores activos que tenemos y si bien no lo podemos fabricar, resulta que podemos rentabilizarlo mejor al gestionarlo con más cabeza. El movimiento slow nos invita a que demos prioridad a las actividades que favorezcan nuestro bienestar y el de nuestra familia, eliminando 
todo aquello que no sume a nuestro favor, ni a favor de nadie. 

Revisa cuánto tiempo pasas en las redes sociales, cuánto tiempo dedicas a ver mala programación televisiva, y cuánto tiempo dedicas a conversar sobre la vida de otros... Todo ello es desperdiciar lo único que te abre puertas a ser verdaderamente feliz. Los partidarios del movimiento slow nos muestran que si le restamos tiempo a las cosas dañinas o inútiles liberamos tiempo para cosas tan importantes como reflexionar, escuchar una buena canción, o dar un paseo. Este tipo de actividades aparentemente "poco importantes" resulta que en realidad son los pilares de una vida feliz, por eso es tan importante darles su espacio en nuestra agenda. 

Los proponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, la producción y distribución de comida y tantas otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse…Se trata pues de seguir una estrategia de vida más inteligente, que favorezca tu salud, la del planeta, que mejore tu relación contigo mismo y con los demás y que no perjudique tus finanzas.  

Del movimiento slow se derivan, por ejemplo,  el “slow food” y el “slow fashion”… Ya ven que si anteponemos el concepto slow ante alguna actividad o area de interés establecemos un nuevo rumbo y una nueva velocidad. Uno más valiente. 

La palabra slow en inglés significa despacio, pero no se equivoquen, en este caso no implica bajar la eficiencia ni la calidad de nuestras actividades, sino todo lo contrario. Se trata de bajar revoluciones de forma estratégica, para lograr una vida con mayores compensaciones y 
beneficios para ti, pero ojo, mientras no generes un impacto negativo a terceros, esto último es muy importante pues cuando una parte de la ecuación sale perjudicada, esa actividad se aleja de la posibilidad de producirte beneficios reales.

Por lo general, lo difícil no es “vivir mejor”, sino cambiar los malos hábitos de vida por hábitos saludables, pues implica un esfuerzo de aprendizaje cuando ya somos adultos. Así que integrar el movimiento slow en tu vida es un auténtico reto, no lo niego, pero suelen ser las cosas que más nos cuestan las que pueden darnos las mayores compensaciones.

Llevado a la comida (slow food), este movimiento nos inspira a seguir una alimentación saludable, cuyo consumo nos lleve a poner en práctica la responsabilidad nutricional con nosotros mismos y nuestros seres queridos, pero también nos pide tomar consciencia de la responsabilidad medioambiental, esa que podemos tener al comprar, cocinar y desechar los alimentos (origen de éstos, envases, aceites, detergentes...). Cada elección nos hace responsables de sus consecuencias. 

No voy a entrar en detalles, mejor es investigar y adecuar el conocimiento a nuestro estilo de vida, a la edad propia y de quienes estén bajo nuestra responsabilidad e investiguemos más a fondo las opciones de consumo que nos brinda nuestra ciudad. Pero el mensaje principal de este movimiento es claro, sencillo y universal: solo hallamos felicidad verdadera (profunda y sostenible) cuando integramos valores éticos, estéticos y ecológicos en todas nuestras actitudes y decisiones. 

Llevado a la moda (slow fashion) es la reivindicación a su antagónico "fast fashion", éste último, un fenómeno que nace del capitalismo salvaje y el consumismo descontrolado, cuyas consecuencias han contribuido en gran parte a posicionar el movimiento slow... La propuesta del slow fashion nos invita a usar la moda para que ésta sume en nuestra vida y no al revés. La compra de ropa o complementos, por ejemplo, debería ser el resultado de una planificación estratégica que hagamos bajo un objetivo claro y un presupuesto lógico. Siendo así, la calidad, el buen gusto, así como la utilidad de nuestras adquisiciones serán elementos claves a considerar en nuestras decisiones de inversión en el arreglo personal. Además, como todas las áreas de la vida en un tempo más “slow”, nos invita a la compra responsable, a favor de la equidad, el comercio justo y la sostenibilidad ambiental.

Calidad y cantidad son dos conceptos a tener presentes a diario en una vida slow… 

La calidad de una prenda, por ejemplo, sin duda es importante, pues te lleva a que esté vigente y visible por más tiempo. Además, habla mejor de ti porque se percibe más de lo que piensas...

También la cantidad, si observamos la diferencia entre “nutrirse” y “engullir”, por ejemplo, veremos que una persona puede atiborrarse, o gastar cantidades exorbitantes en su alimentación y aun así no estar bien alimentada. Pues bien, con la ropa y con todo lo que compramos sucede algo parecido, a veces no compramos ropa, la "engullimos".

Las falsas creencias nos pueden hacer mucho daño en este sentido… Por ejemplo, pensamos que somos más responsables cuando compramos algo rebajado, o porque es muy económico, cuando en realidad estamos basando la decisión de compra en la propuesta del precio del artículo y no necesariamente comprando el artículo que necesitamos. Ojo, no digo con esto que esté mal comprar en rebajas, sino que no deben ser las rebajas las que estimulen el comprar. 

En general, seamos más exigentes ante las opciones que tenemos y tomemos el control de nuestras necesidades y de nuestro presupuesto. Es decir, baja un poco el impulso emocional cuando vayas a la caza de algo que necesitas y pon la antena para que no te den gato por liebre: Por ejemplo, si dudas de si es o no piel auténtica, porque no tienes el don de detectarlo al tacto, es sencillo: ¡lee la etiqueta de composición! 

Lo cierto es que si gastas menos en "ropa basura" quizás te quede algo de tu presupuesto para invertir en piezas célebres, creadas desde la pasión verdadera, obras de arte en muchos casos y que, ¿porque no? te mereces poderlas disfrutar...

Como el diseño de autor, por ejemplo, que crece entre los adeptos al slow fashion y podría tener su lugar especial en tu armario. Los diseñadores que producen en su atelier de forma responsable crean piezas que en ocasiones resumen todas las preocupaciones que inspiran al movimiento slow… Tus piezas más icónicas, deberían ser creadas con las tres "C" (consciencia, cultura y cariño)... Una forma infalible de elevar la calidad de tus outfits es combinar un fondo de armario de retail con piezas especiales creadas por un auténtico artista. 

Si se han percatado, una vida con menos estrés y más salud y calidad de vida no está reñida con el estilo. Lo comento porque a veces veo a quienes optan por una vida saludable, sencilla y coherente y creen que por eso deben dejar de arreglarse o de verse bien… Eso es una incoherencia en sí misma. No hay excusa para dejarse...es más, la dejadez es un crimen en contra de la felicidad propia y de los tuyos.  

En ocasiones la dejadez se escuda tras la falta de presupuesto o de la falta de tiempo. En esos casos es urgente revisar el gasto diario a detalle, desmenuzarlo TODO y descubrir que posiblemente no careces de dicho presupuesto, sino que en muchos casos es un tema de prioridades...

Y por supuesto, al invertir en ropa, zapatos o complementos, asegurémonos de comprar aquello que nos favorezca y no conformarnos con menos! Esto implica que la ropa sea agradable a ojos propios y de los demás…

Para muchas personas, casarse y tener hijos los lleva a la falsa creencia que su “yo de proyección externa” murió y descuidan su imagen personal. Esto lo he visto incluso en profesionales, si bien siempre es un error. Por el contrario, están quienes se amparan de cualquier pretexto para comprarse ropa de oferta o rebajada... es malo dejar de cuidar tu aspecto, entre otras cosas es una falta de respeto hacia quienes te quieren, pero tampoco es bueno comprar cosas solo porque estén de oferta!

Verse bien es el resultado de observarnos con franqueza, invertir con sabiduría, cuidar nuestra salud y vitalidad y vivir en consonancia con nuestros intereses, valores y prioridades reales.

Vemos personas que siempre tienen un halo de estilo, que sin necesidad de estar gastando en ropa ni salones de belleza siempre se ven bien… Afortunadamente el primer paso para alcanzar eso que los franceses le llaman  je ne sais quoi, es la sencillez, que siempre suele ser una buena idea y un paso poderoso hacia una vida de felicidad si lo aplicamos en todo... 

Las “posturas sociales” que se refuerzan exageradamente con nuestras actitudes o al vestir suelen actuar más como presiones auto impuestas que no como mensajes de utilidad. 
Nuestro atuendo no define nuestra capacidad de hacer el bien o el mal, ni tampoco define nuestros valores, pero proyectar una imagen verdaderamente favorable de nosotros suele ir de la mano con una actitud sensata y coherente que convive con un estilo de vida saludable.

Nuestras elecciones y decisiones definen el peso que nos cargamos en la espalda y el grado de nuestra felicidad… Siendo así, el primer paso hacia un año más “slow” debe ser, hacer ante todo, una buena limpieza en múltiples áreas de nuestra vida. Y nos esclavizamos con tantas cosas... Prejuicios estéticos, malos hábitos, incluso con obligaciones sociales...No hay nada peor que esforzarse a diario para pretender ser quienes “no somos” con el objetivo de agradar o impresionar a quienes “creemos” que debemos agradar y no a nosotros mismos. Pongamos lupa a nuestros esfuerzos para lograr satisfacer a quienes lo merezcan, asegurándonos de estar nosotros mismos en esa lista.  

Además, cuando dejas de ser un esclavo de las presiones sociales, materiales -o vacías- te conviertes en alguien menos manipulable, algo que actúa como excelente tamizador de relaciones tóxicas, otra gran ventaja de una vida slow. Las personas que no tienen buenas intenciones contigo, cuando detectan que bajas revoluciones y reivindicas tus valores de forma integral, comienzan a sentirse incómodos y a acelerar procesos que justifiquen su alejamiento de ti. 

Al fin y al cabo, este movimiento es un lógico llamado a ser personas más felices, libres de tóxicos de todo tipo y más capaces de hacer felices a otros. Una vida slow nos convierte en verdaderos agentes de cambio positivo y sin perder el estilo,  por eso me encantó y se lo quise compartir. ¿El secreto para lograrlo? Pues bien, como todas las cosas importantes que definen nuestro rumbo en la vida es,  sin duda alguna,  cuestión de actitud. 

viernes, 29 de julio de 2016

ALERTA PANAMÁ: ANOREXIA EN EL HORIZONTE


Por si no fueran suficientes los retos que deben enfrentar los jóvenes en Panamá, la cosa se complica aún más.

Los “millenial” representan sin duda una franja de consumidores clave para importantes servicios y productos que necesitan competir con fiereza en nuestro mercado... Sin embargo, hay algo en lo que no parece estar tan claro el sector adulto: Cualquier mensaje dirigido a este perfil de consumidores no sólo los impactará a ellos, sino que también será fulminante sobre las generaciones que los siguen.

Las generaciones “post millenial” son un público aún más vulnerable que sus antecesores, pues su proceso de formación de criterio se encuentra en fase prematura y no por ello dejan de mirar hacia los jóvenes de mayor edad que ellos, a quienes tienen como un modelo a seguir.

Esto ha sucedido siempre, ahora no es diferente de hace cien años, pero cada momento tiene sus propias oportunidades y sus propias amenazas y es importante prestar atención al presente para aminorar desgracias a futuro.  

Es innegable que a partir de las decisiones de consumo de los millenial nacerán parte importante de las “necesidades” de consumo  de las generaciones siguientes...

Hablamos de un impacto incontrolado sobre quienes hoy tienen entre los 8 y los 18 años… Niños, niñas y adolescentes, todos menores de edad.

Katja, la hermana mayor, en el film "El Hijo Perfecto" de Sanna Lenken, está decidida en su afán de entrenar hasta no dar más y dejar de comer para ser tan delgada como su vida se lo permita, ...
El post de hoy nace a partir de la campaña que estaba analizando el pasado viernes, un esfuerzo publicitario real y actual de unos importantes almacenes en Panamá, en el que rezan  estar orgullosamente identificados con el colectivo “millennial”. 

El anuncio en cuestión, muestra a dos chicas jóvenes vestidas de mezclilla (o jean), maquilladas con un efecto natural, la verdad,  algo “apagado”,  que sin ser obvio me llevó a pensar que quizás esas modelos estaban algo cansadas o les falta hierro…  Un efecto similar se muestra en la naturalidad en su melena, sin mostrar exceso de brillo ni color. Hasta aquí podríamos decir que no hay nada de malo, al contrario, pareciera impulsarse la naturalidad; No así cuando bajamos la mirada y observamos los cuerpos de las modelos, pues éstos presentan una preocupante delgadez.

Regresamos al rostro, entonces ese efecto de falta de rubor y colores tan neutros, pienso que de forma estratégica acentúa esa imagen que me transporta directamente a las modelos del cambio de milenio,  tan pálidas y delgadas, algo despreocupadas, pero con la mirada irreverente de quien está convencido que marca el paso del mundo,  mientras lo pierde de vista.

Me pregunto qué pensarán las niñas y jóvenes que hayan visto -y verán- esa campaña… Peor aún, ¿qué sentirán cuando acudan frente al espejo? ¿Querrán verse igual que esas dos jóvenes?

El drama aquí es que si nos olvidamos del maquillaje, de la post producción digital y de la dirección de moda del reportaje, ese aspecto solamente se logra de una manera: Enfermándose.

Es decir, la única forma es que una niña o jovencita logra ese “efecto” en su aspecto es dejando de alimentarse. Señores, ¡ya vimos eso! Aprendamos de la experiencia... 

La extrema delgadez que nos trajo la espera del cambio de milenio nos hizo vivir esos desfiles de la muerte: pasarelas deprimentes, con escuálidas mujeres que parecía que en cualquier momento se iban a derrumbar;  De veras no podía uno disfrutar del diseño que “lucían” porque era realmente desagradable ver el estado de desnutrición y visible enfermedad de esas personas.

La moda se nutre de las tendencias de actitud y las tendencias de actitud se inspiran con la moda… Y hoy, sé que mi preocupación hoy es lícita y estoy detectando lo que debería ser tomado como  “BANDERA ROJA”…

Crecí admirando a las “TOP MODEL”, eran los noventa  y esas mujeres representaban lo mejor de la belleza y la actitud de la mujer moderna…


Linda Evangelista, Cindy Crawford, Karen Mulder, Claudia Shiffer, Eva Herzigova,  Naomi Campbell y Elle McPherson…  Ellas eran las reinas de la pasarela. Nadie más tenía la proyección de esas mujeres, y todas tenían cuerpos espectaculares que hacían lucir la ropa de maravilla pero atención, estaban delgadas dentro de lo saludable, todas tenían “carne” entre la piel y el hueso, tenían forma y tenían curvas.   Pero luego llegó la siguiente hornada… Recuerdan a la hermosa Amber Valleta, ella nos ha hecho disfrutar en la última década con entretenidas películas en el cine, Christy Turlington, la exótica Shalom, quien también ha tenido sus contribuciones al séptimo arte… e incluso la que luego fuera Primera dama francesa, Carla Bruni, otra polifacética mujer, pero todas ellas comenzaban a ser mucho más delgadas, algunas de ellas llegando a un exceso y sin embargo triunfaban.  Finalmente, llegó Kate Moss y desde ese punto sólo quienes tuvieran actitud de padecer una anemia galopante y de haber consumido en exceso algún tipo de droga, recibían “el reconocimiento de la industria”...

Linda, Claudia y Naomi comenzaron a convertirse en las reinas “madre”  para dar paso las “princesas”, modelos hermosas pero que mostraban extrema delgadez.

Recuerdo que en ese tiempo en España triunfaban Laura Ponte, Eugenia Silva, Esther Cañadas y Nieves Álvarez, todas ellas espectaculares y exitosas, pero cada vez salían más delgadas a la pasarela…

En ese tiempo, yo era adolescente, ya medida 1.74m y  participaba en desfiles de moda, de hecho yo amaba la moda y me sigue fascinando, pero entonces dejé el modelaje porque mi naturaleza era delgada y aun así solían pedirme que perdiera más peso… “Estas divina Martita, pero crees que podrías bajar 4 kilitos para el jueves?”  …Eso era completamente absurdo para mí y en mi rebeldía llegaba a los ensayos con mi emparedado de jamón de jabugo y queso manchego. Como podrán imaginarse, todos me miraban como si fuera el diablo. Lo peor era que, tras saborear esa delicia, lo menos que esperaban de mi era que lo vomitase… ¿Se imaginan? ¿Quién en su sano juicio vomita voluntariamente tras una deliciosa y nutritiva comida? 

...Me di cuenta que muchas de las personas a mi alrededor estaban locas o enfermas, así lo veía a esa temprana edad así que,  afortunadamente,  opté por enfocarme en otras cosas que me hicieran más feliz y concentrarme en mis estudios…

Un buen día,  Nieves Álvarez salió en las noticias como enferma de anorexia. Como ella, muchas jovencitas en ese momento quedaron en los hospitales por la misma causa. Bulimia y Anorexia parecían haberse convertido en una imparable epidemia.  


Nieves se recuperó  y escribió un libro para asegurarse de que su experiencia personal ayudara a otras chicas a vencer  esa enfermedad.  Pero esa lucha era difícil, porque la gente comenzó a aplaudir la delgadez.

“Qué suerte tienes, te ves delgadísima”  esa fue una de las frases más diabólicas de la España en el cambio de milenio. Se relacionaba la delgadez con el éxito. Una persona que no estuviera delgada no podía ser una persona de éxito bajo la absurda mentalidad de ese momento.

Fue devastador, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, comenzaron a no querer comer o a vomitar lo que comían… y así se enfermaban… algunos morían.    

Hoy, casi veinte años más tarde, pensé que habíamos aprendido de esa experiencia y que no permitiríamos que eso ocurriera jamás.

En los últimos años hemos visto de todo, desde el regreso de modelos TOP con Giselle, Adriana, Alejandra...la factoría de ángeles que fue controversial con su campaña de "El cuerpo perfecto", que tuvo sus campañas de crítica y reacción.... vimos un el “get back” a los años 50 en la farándula y la música, con personajes como Dita Von Teese, Katy Perry o Lady Gaga, que en los últimos años le han dicho al mundo que ser mujer no basta, sino que es importante estar orgullosa de ello y mostrarse al mundo sin complejos,  expresándote con total libertad.


De forma más sencilla y sin tantos artificios, vimos también las campañas de publicidad de cosméticos enfocadas a la “belleza real” y también un interesante surgimiento de modelos de talla grande como un nuevo modelo de belleza que pasó a integrarse en el patio de tendencias, tan deseable como cualquier otro.

También vemos tendencias extremas -más difíciles de comprender para mí- como la que lleva a las mujeres a entrar a un quirófano y jugarse la vida para introducir en su cuerpo prótesis artificiales que les permitan lucir gigantescas nalgas. Mujeres ávidas de fama o de “éxito social”, en esta década  se han enfocado  en la misión de amplificar sus curvas como sea, así y pierdan la vida en el intento…

…Pero así trabaja la ley del péndulo, pasamos de cadáveres caminantes a mujeres rellenas de prótesis para mostrar una hiperbólica deformación de la feminidad natural…

Las curvas van y vienen, la escualidez va y viene… lo que nunca pasa de moda es la elegancia y ésta pasa por anteponer elementos de autenticidad mental, intelectual y de actitud por delante de elementos meramente sexuales o de esclavitud social.

En Panamá, entiendo que ciertos fenómenos que han afectado fuertemente mercados como el Europeo, no habían podido golpear con la misma crudeza. Pero ya no pienso que estemos libres de peligro cuando en el horizonte asoma la amenaza... El anuncio publicitario que perturbó mi paz mental hoy se erige ante mí como una bandera ROJA.

En nuestras latitudes, mujeres que para asegurar una mayor “aceptación” y “admiración” tuvieron que aumentar el tamaño de algún elemento de su cuerpo, en base a los cánones de atractivo sexual de las personas que ellas deseaban complacer,  hoy se hallan ante el reto de decirle a sus hijas que deben quererse a sí mismas y "aceptar su naturaleza" para evitar que éstas se enfermen.

La anorexia mata. Tengamos eso claro. No hablamos de un problema de conducta, hablamos de una enfermedad.  

En cuanto a la campaña en cuestión, entiendo que quienes la aprobaron son personas adultas, con cargos de responsabilidad que toman importantes decisiones de mercadeo. Pues bien, parte de ser un profesional en los tiempos que corren debería pasar por integrar responsabilidad social en tus mensajes.

Lo que está claro es que la falta de responsabilidad en una campaña publicitaria podría traer graves consecuencias y no podemos ser los animales que fuimos en el cambio de milenio.

La infancia y la juventud están en peligro porque quienes estamos marcando sus rumbos actuamos de forma irresponsable… Lo hacemos al aprobar una imagen con dos jóvenes modelos que -claramente- necesitan mejorar su alimentación y que además comienzan a mirar al lente con cara de pre-enfermas… Ya lo vimos antes y les digo que no termina bien.

Es importante educar en nutrición, para que las personas estén saludables. Pero eso implica una vida balanceada, con una alimentación completa y una rutina de ejercicio regular. 

En Panamá ha proliferado la practica del fitness de forma histórica. Hoy es normal practicar crossfit e ir a diario al gimnasio. Hasta cierto punto estamos ante una tendencia pro salud. Sin embargo hay una delgada linea entre lo saludable y lo obsesivo o esclavizante y creo que todo, en extremo es perjudicial. 

Si a la ola de running, crossfit y fitness que ha entrado como un tsunami, le sumamos la visible tendencia a reducir la talla de nuestras modelos nacionales, estamos contemplando el antesala de la que podría ser una epidemia de anorexia.  




Paremos esto ahora, antes de que nuestros jóvenes comiencen a querer hallar en las drogas y el cigarrillo, la forma de camuflar la sensación de hambre, antes de que comiencen a vomitar tras cada injesta…. Antes de que se deforme su auto percepción hasta un nivel patológico y solo quede para ellos la terapia psiquiátrica y un hospital.

Cada persona es un mundo y su naturaleza también. las curvas naturales son algo lindo, pero quienes aun no han desarrollado suficiente seguridad necesitan saberlo. La juventud es hermosa de por sí, pero ellos no lo saben. Necesitan nuestro refuerzo. Las relaciones interpersonales son más difíciles en la adolescencia, hay muchas presiones emocionales y muchos procesos de adaptación y ello, de por sí ya es bastante complicado de gestionar si además se le agrega la presión de tener que estar apareciendo en las redes sociales y esperar la aceptación. 

Es delicado dejarlo a la suerte de quienes aun no han construido su criterio totalmente. Demos más apoyo a los jóvenes, ayudemos a que crezcan con una mejor autoestima.  

No exagero, estamos ante una potencial inminente epidemia de bulimia y anorexia y si no actuamos ahora, será tarde para quienes confían en que nosotros “gestionemos” su mundo hasta que lo hagan ellos por sí mismos. Pero si queremos, podemos salvar a las generaciones que dependen de nuestras decisiones, tan solo es cuestión de actitud.  

martes, 27 de octubre de 2015

LA DICTADURA DEL ABURRIMIENTO CROMÁTICO INVERNAL




Crecí en un lugar del planeta en que existen claramente las cuatro estaciones del año, algo que debería ser simplemente hermoso, colorido, variado y estimulante… Solo hay que oír las cuatro estaciones de Vivaldi para disfrutar de las miles de cosas las que suceden a lo largo de todo el año... hojas caen, plantas retoñan, luego el viento, la nieve… 



Pero les diré que en plena era de la información queda aún mucho por hacer. Parece mentira, pero en mi último viaje hallé que la ciudad más creativa, linda y estimulante del mundo (es decir, Barcelona) seguía ofreciendo en las vitrinas de otoño-invierno lo más aburrido del mundo, especialmente si de zapatos se trata. 

Tal era el aburrimiento en las vitrinas que en esos momentos en que me dolía profundamente pensar en que mi viaje llegaba a su fin, solo debía acercarme a un “escaparate” de moda y... ¡BAM!, a mi corazón le llegaba un sentimiento de nostalgia inmediata por Panamá y todo su color… 

Otoño… 

Recuerdo en mi infancia pasear por los bosques del Montseny y recoger hojas caídas… No había dos del mismo color. Desde el ocre hasta el rojo prendido, pasando por los verdes de los árboles de hoja perenne… Un cielo azul coronaba el jazmín de flor blanca, que es resistente incluso a las nevadas…

Recuerdo el amarillo prendido, el morado y el blanco de los pétalos de las pequeñas flores del invierno, dibujando coloridos paisajes...

Y a pesar de todo este entorno de inspiración, los diseñadores de moda se empecinan en imponer la crudeza depresiva de la monocromía carbónica y chocolatosa del aburrimiento.



Recuerdo hace veinte años atrás, en un día como hoy, yo vivía el “cambio de temporada”. Ese día en que debes aceptar que ya no volverás a usar ese vestido de baño, ni esa blusa veraniega, hasta -por lo menos- dentro de siete meses… En pocas horas, sucedía lo inevitable: toda esa ropa colorida, fresca y llena de energía positiva, quedaba doblada y comprimida entre paredes de plástico y sobrecitos anti-polilla, con fragancia de lavanda.


Sí, mi ropa hibernaba y siete meses más tarde, con una ilusión parecida a la de la noche de reyes, se abrían esas cajas. Mi cuarto tenía la ventana de par en par, dejando volar las cortinas con la primera huida del frío, para que entrasen libremente los ensordecedores reclamos de los pajaritos que en primavera enloquecían, como el resto de nosotros.

Y en esa re-apertura de las cajas se vivían un sinfín de emociones, con sentimientos encontrados: como la emoción de re-descubrir esa blusa que amaste tanto y que ya no recordabas y la frustración de hallar algunas prendas “de temporadas atrás” cansadas de re-aparecer de esa caja y que comenzaban a reclamar un nuevo destino.

En cualquier caso, en esas latitudes cuatro-estacionales,  se vive una especie de salto cuántico en el fondo de armario dos veces al año, todos los años… Y así nace el vaivén de jerséis saliendo de las cajas y vestidos frescos entrando en ellas.


Pero a pesar de que la madre naturaleza abre la temporada de otoño-invierno con cierta astenia otoñal, estados depresivos por la llegada del gris en los cielos y la bajada del termómetro, los diseñadores se rehúsan en apoyar a las personas a superarlo con su atuendo y,  al contrario, refuerzan esa taciturnidad,  con sus diseños más tristes, imponiendo una dictadura de aburrimiento cromático.

Y cuando llega octubre las vitrinas se inundan de tres colores: Negro, Gris, Marrón. Con alguna excepción accidental de Beige… Para cuando llega la temporada navideña, un mes y medio después de la salida de jerséis de las cajas, se amplía generosamente la gama de colores en las boutiques y almacenes de ropa con la llegada del Rojo, junto al Dorado, el Blanco e incluso Plateado (que no deja de ser una metalización del gris)!!!


No me malinterpreten, amo todos esos colores, me encanta el negro, especialmente en satén o cuero y adoro el algodón orgánico en color gris, pero lo que nos proponen los comercios es deprimente…   Y digo los comercios, porque me consta que las firmas de moda presentan mucho más color en las pasarelas… 

El miedo al fracaso en ventas,  lleva al encargado de compras de las grandes cadenas y las boutiques de multi-marcas a quedarse en su zona de confort. Lo curioso es que la zona de confort sea, año tras año, la Depresión!

Créanme, estuve en Barcelona la primera semana de octubre, tratando de comprar un par de zapatos cerrados y altos de color marfil o en su defecto, el infalible color nude (una misión aparentemente sencilla). Aclaremos bien el asunto, nada fucsia, ni con florecitas, nada turquesa ni naranja prendido; solo un suave y discreto color marfil, o mantequilla, o nude,  para completar el atuendo que quería usar para un evento importante, pero adivinen: a menos que aceptara propuestas para novias (con brillos anacarados, satenes, perlas, etc). no había un solo modelo en este color, de hecho, me miraban como si yo fuera un alienígena, con una sonrisa, claro, la amabilidad nunca faltó.

-Tienen zapatos de color marfil o nude?
-No chica, estos colores eran del verano! Ahora todo es otoño invierno…
-¿Y en inverno no se usa nude? Bien que vi a la Palermo con un abrigo bien peludo y unos stilettos en nude… jeje… (Esa soy yo haciéndome la ocurrente, discúlpenme por ello…)  
-No chica, es que en esta época, ya sabes, todo viene en colores neutros.

¿Perdón? (Pensé) Y el “nude” ¿qué es?

En cada tienda, con cariño y simpatía, trataban de convencerme de que me llevara algo en negro porque, según me decían, “combina con todo”.  ¡No! 

Yo,  de terca, solo quería reforzar el COLOR verde botella y brillante de una falda que pensaba combinar con un top de color marfil, pero esa idea mía parecía alocada y a destiempo, con un calendario tiránico que decide que “debes” vestirte de luto, o como si tuvieras una depresión, desde el uno de octubre.



Finalmente, contra viento y marea, justo cuando ya me iba a rendir,  se hizo el milagro:  en una boutique tradicional (curiosamente) en la que no hay “tendencias” sino “básicos de calidad” y se jactan de que “lo suyo es siempre bueno y siempre útil” (¡muy cierto!) resultó que tenían TODO EL AÑO zapatos salón en tres alturas de tacón y su versión plana, en casi todos los colores del arco iris y adivinen, tenían un par salones de ante en el verde exacto de mi falda “panameña”!  …Si, sonaron trompetas celestiales.


… Mis acompañantes en la hazaña eran mi mamá y mi esposo y la primera se emocionó tanto que me regaló ese par de zapatos color esmeralda para asegurarse de que no dejara de llevarlos conmigo… Como premio, el día 10 de octubre fue el más lindo del 2015 en Cabrils, el pueblecito de la Comarca del Maresme donde tuvo lugar el importante evento familiar, 23ºC sobre el esperado y temido "17" y ni una sola nube, con una brisa perfecta con olor a tomillo y romero, para disfrutar en una terraza al aire libre, viendo los mil tonos de verde del Mont Cabrer y Vilassar de Dalt y los mil tonos de azul que conformaban entre el cielo y el Mediterráneo al fondo del paisaje, flanqueado por las tejas rosadas y rojizas de los techos que, como una falda, caían elegantemente hasta perderse en el paisaje...

Pareciera pues, que nuestro sincero deseo de vivir en colores y revelarnos contra la tiranía de las corporaciones -y su maléfica cruzada por deprimirnos durante 7 meses del año- finalmente rindió sus frutos.  Al fin y al cabo, ponerle color a tu vida, solo es cuestión de actitud.




 


jueves, 10 de julio de 2014

EL PANAMÁ + ONLINE SE GRADÚA EN "STREET STYLE"

Hace varios post que no entro al trapo con el tema de la indumentaria y la verdad, en cierto modo, es síntoma de que la globalización hace mella en Panamá.

Hombres y mujeres de todo el país han pasado a integrar -en un periodo de tiempo récord- los cánones que rigen las tendencias de estilo internacionales, dictados por las oleadas editoriales, digitalmente en su mayoría, que son los verdaderos guías de nuestras decisiones de vestuario, peinado, maquillaje y accesorios…

Lo emocionante del asunto es que hoy está de moda romper las reglas de la moda. Pero claro, no se trata de tomarse un mal combinado y luego pescar en el armario cuatro cosas al azar y ponérselas encima.... 

EXISTEN reglas no escritas que pasan por la genialidad de saber combinar estampados, texturas y formas... es decir, cuando más complejo resulta estar en tendencia, técnicamente hablando, es cuando más se está logrando dar en el clavo! Esto es lo se llama talento para el STREET STYLE y tal parece nos estamos graduando... En este post de hoy analizo el porqué y el camino que nos queda por delante.

Un ejemplo de "Printmixing" con  verdadero estilo y magnetismo. Si no poseen el "don", no lo prueben solos en sus hogares, es muy peligroso. No obstante, si su yo interno los convoca a expresarse... entonces,  no se cotengan!

Hoy nos gobierna una comunidad internacional intencionalmente inconexa, que se mueve con una mágica consonancia;  un ejército de alfiles del estilo que se compone de blogueros, It Girls, fashionistas televisivos, iconos de sociedad, nuevos diseñadores (que la pegan) y conductores de reality shows…

No todos los que se dedican a sembrar tendencias lo logran, sólo los que fueron bendecidos con el verdadero talento. Una palabra que no podemos usar a la ligera. Solo con resultados demostrados. 

¿Cuándo hay verdadero talento? Cuando se levanta la ola, cuando se logra una reacción visible del consumidor y acción mueve y conmueve… Ojo, eso no implica “calidad” ni “elegancia”, no necesariamente… Pero no podemos negar que hay talento cuando se hace visible la capacidad de destacarse en la disciplina en que uno se mueve sumando fans, admiradores y consumidores satisfechos con tu producto… las cifras no mienten.

Hoy no podemos alegar argumentos que antaño tenían su parte de razón, al menos en cuanto a la falta de oportunidades para darte a conocer en el mundo del diseño (sea de moda, de marcas, de muebles)… Ya no es realista afirmar que el éxito, ese favor relegado exclusivamente a los más pudientes, mantuvo a este “verdadero artista” alejado de un público que con gusto lo hubiera admirado… No, el talento en el diseño de moda o en la capacidad de crear y pautar estilo, tiene un enorme valor porque es un don que no se les da a todos por igual.

Para muchos, cuesta de entender cómo, en pocos meses, alguien completamente desconocido pasa a tener decenas de miles de seguidores que no pueden despegarse de su Tablet para ver con qué outfit salieron hoy a hacer su paseo, a trabajar,  o a cenar con sus amistades…

Los medios y la comunicación digital hacen posible que la selección de los verdaderos trendsetters sea un proceso natural y real, fruto de la verdadera pasión del seguidor y probablemente del verdadero talento de muy seguidos.

Ese “je ne sais quois” que hace que no puedas evitar estar pendiente de lo que dijo alguien de como vistió "alguien" más… Entiendo que ha nacido un nuevo servicio o profesión, fruto de una nueva necesidad y que en Panamá, uno de los países con mayor número de dispositivos Smart por ciudadano del mundo, ha barrido con muchos de los pecados de estilo que tan a menudo se criticaban.

Los skinny pants - por ejemplo- han ayudado a que se pase de usar un pantalón que simplemente no es de tu talla, por uno cuyo corte facilita la adherencia natural a lo largo de la pierna sin por ello acortar la visual del cuerpo. Esa magia del patronaje andrógino-chic de los años 50 se funde con las espantosas “mallas” de los años 90 y los ya casi extintos “leggins” de hace ocho años atrás, dándonos como resultado el híbrido perfecto que nos permite salir a la calle con cierto estilo, sin por ello parecer que andamos con paños menores de tobillos a cintura.

En moda, tuvimos un binomio -por décadas- que ha influido sobre las decisiones del consumidor, binomio que siempre estuvo respaldado de buen mercadeo, eso se mantiene hoy día, solo que cambiaron las reglas del juego. Ese era el trípode que sostenía la industria de la moda:


DISEÑADOR/A ESTRELLA: el genio (hombre o mujer) que crea  un producto de deseo y logra que se imponga como dictamen, moda o tendencia…

LA MUSA ó ÍCONO DE LA MODA: esa personalidad famosa (actriz, cantante, miembro de la alta sociedad…) que se convierte en un referente mundial del estilo y el saber vestir y que el diseñador anhela tener como imagen “espontánea” de su firma

EL CONSUMIDOR: la persona que valora su imagen y que va a seguir los dictámenes que el binomio anterior propongan, asegurando asemejarse en lo posible el icono y pensar que sería aplaudida por el diseñador.

Sin embargo,  hoy nacieron los “influencers” más poderosos que han existido jamás, porque la verdadera comunicación es la que hoy nos llega a la palma de nuestra mano, y más que en el oloroso y satinado papel couche de alto gramaje, nos llega con fuerza en las frías pantallas individuales de nuestra vida,  a través de las cuales, recibimos lo que más nos importa: notas escolares,  mensajes de la familia, noticias que nos cambian la vida, incluso el evangelio del día.


Las redes sociales se ocupan de hacer el extracto de los contenidos “prime” de las revistas de moda, de los reportajes de las semanas de la moda y de las noticias de sociedad en las que alguien destacó por verse “tan mal” o “tan bien”. Los  policías de la moda son la nueva fuerza más temida de la ley natural del éxito social y ellos “pían” y riegan sus opiniones que con un efecto viral alcanzan todos los continentes de la tierra.

Panamá, Puente del Mundo y Corazón del Universo. Hoy es además “EL CAMINO”, “EL HUB DE LAS AMÉRICAS” y tecnológicamente, da pasos agigantados a diario, siendo sede regional de congresos de "social media", telecomunicaciones, E-marketing, etc... Así que los habitantes de este centro del comercio mundial y de las conexiones aéreas y marítimas de América, hoy dicen presente en las normas más variadas pero todas en tendencia del Street Style Universal.

Sin miedo alguno, la mujer panameña combina estampados, colores y complementos como si su vida dependiera de ello y el resultado es un mundo de estilo que merece la pena reflejar en las revistas locales, y que vemos en las calles, en las oficinas y en las fiestas. 

Pero ojo, no nos engañemos, seguiremos vigilantes porque la costumbre es la madre de todos los vicios y algunos no bajamos la guardia en este importante asunto!

Al fin y al cabo, mejorar nuestro estilo urbano es posible  porque ya lo hemos demostrado,  ahora bien, mantenerlo y evolucionar favorablemente tomando liderazgo y haciendo de nuestros “diseñadores” locales, referentes internacionales ya será, como todas las cosas importantes de nuestra vida, cuestión de actitud.

jueves, 16 de enero de 2014

Historia breve de la coquetería masculina

Cuando Beckam comenzó a posar con esa imagen tan estudiada, no se oía hablar de otra cosa y muchos jóvenes comenzaron a depilarse las cejas de forma desconcertante y a teñirse el cabello. No precisamente para esconder canas, sino para lograr un cierto estilo y “agradar más”.

En su momento y de forma absurda, el fenómeno de la metrosexualidad se vivió como una novedad, cuando en realidad los hombres se han teñido, bronceado, afeitado, perfumado y peinado desde mucho antes de que los deportistas del segundo milenio llenaran portadas de revistas.


De hecho, la vanidad masculina es un tema de debate filosófico y social desde tiempos de Alejandro Magno, cuando afeitarse era una prueba de “afeminamiento” hasta tal punto que el filósofo Diógenes se preguntaba "¿Por qué culpar a la naturaleza de no hacer del hombre una mujer?".
Así que la historia de la humanidad nos brinda una interesante evolución de la coquetería masculina, que ha sido un siempre un recurrente tabú debido a la asociación constante que tiene con el concepto de afeminamiento. Es por eso que me propuse componer este pequeño "tratado" sobre masculinidad y la coquetería en el varón, porque me doy cuenta de que muy poco se habla de este asunto, con la debida atención.
En algún poderoso momento -y por razones que desconozco- "la coquetería” fue declarada como parte de la naturaleza de las mujeres, mientras que en los hombres se decidió que "necesita de justificación".

Quizás fuera este enigma el que inspirase al autor Jean Claude Bologne a escribir su "Historia de la vanidad masculina", una obra publicada en Francia por Ediciones Perrin y que enfrenta tabúes y enigmas interesantes que ayudan a entender mejor el origen de la vanidad masculina y su valor en el varón heterosexual.

Según Jean Claude Bologne, la coquetería es siempre, tanto en los hombres como en las mujeres, un sinónimo de mala conducta, porque va contra la naturaleza y su único y claro objetivo es seducir. Bueno, en lo personal, considero que la seducción en sí misma no es lo dañino, sino el objeto que ésta encierre y sobretodo cuando sea manipuladora y deshonesta.  

Siendo francos, la verdadera incomodidad alrededor de la coquetería masculina ha sido -a lo largo de los siglos- poner en duda la masculinidad del varón, principalmente cuando éste se aleja de los elementos que por naturaleza le han dado al hombre una identidad más masculina.

Soy de la opinión que sin contexto no hay un verdadero texto, será entonces de justicia ubicarnos un poquito en la historia, para estudiar y entender mejor las diversas estrategias del varón en materia de coqueteo...

Vayamos, por ejemplo, al momento en que un verdadero triunfo en materia de “conquista femenina” estaba reservado a aquel que tenía indudable brutalidad física (y un visible descuido en materia de aseo personal). De hecho, hay momentos en la historia en que solamente aquel varón que fuera capaz de matar bestias de gran tamaño y levantar techos con sus propias manos, podía resultar interesante a ojos de una mujer, ya que solo así podría brindarle un hogar y seguridad.  

Ubicarnos en el marco histórico nos ayudará a entender, por ejemplo, por qué las mujeres han llegado a desear con fiereza a un hombre extremadamente velludo, con su gran corporal revestida de un temible hedor. Cabe señalar que este prototipo ganaba puntos cuando era capaz de llevar sus aterradores gritos hasta muy lejos sin uso de artilugios tecnológicos. Algo en su conjunto impensable en nuestros días, pero que fue muy real por siglos. De hecho, a causa de la memoria ancestral que conservamos, se dice que existe un porcentaje de la población femenina (pudiera llegar al 30% en ciertas zonas del planeta) que segun parece recuerda inconscientemente las penurias paleolíticas -o sin ir tan lejos, las dificultades de nuestros ancestros vikingos- y son mujeres que hoy se mueren por este dimensionado y ruidoso prototipo de congénere.

Pero cuando los que dominaban el mundo comenzaron a hacer uso de "habilidades más sofisticadas" los escenarios de “coquetería” se tornaron en situaciones y fiestas mucho más complejas que una simple fogata con tambores, sudor y una enorme pata de jabalí girando sobre las brasas…

Con su evolución mental, emocional y económica el varón se adentró a un mundo más complejo en el que imperaba la ostentación masculina a base de visible refinamiento, observándose la misma en la apariencia física, principalmente en su atuendo y sus maneras o comportamiento. Digamos que al ser más atractivo aquel que demostraba saber apreciar y perseguir lo mismo que apreciaban los más poderosos del momento, coquetear ya no incluía enfrentar temibles bestias, sino más bien lucir detalles refinados en su vestimenta y saber seguir o mejor aún, imponer la moda, entre otras complejas aptitudes.

Para ubicarnos en la historia, encontramos momentos verdaderamente extremos en cuanto a la complejidad del coqueteo del varón en el barroco francés, con sus pañuelos de chantillí saliendo de la manga o cubriendo el cuello, del que -por cierto- salía una cabeza cubierta con altas y complejas pelucas y un grueso maquillaje en el rostro. En pleno siglo 18, la evolucion de la complejidad del outfit masculino en la aristocracia era directamente proporcional a la involucion de la higiene personal del mismo.

Consideremos que durante la gloria de los imperios mediterráneos clásicos, la higiene era mucho más valorada que en la Francia de Luis XIV. Fue en la Roma y Grecia clásicas cuando aprendimos muchos secretos de higiene, aseo y cuidado de la salud. Pero se cayeron los imperios clasicos y con el pasar de los siglos, el hombre atravesó un largo oscurantismo lleno de pestilencias llamado Edad Media.

El coqueto del medievo menos desagradable era -probablemente- el de aquel varon audaz que con labia y ciertas habilidades musicales recitaba hazañas de las cruzadas. Más éxito tenía aín el propio caballero de cruzadas, sobretodo cuando sabía cómo lucir la cota de malla, con esa favorecedora cruz de San Jorge en el tórax y el casquete. Tengamos en cuenta que estos atractivos signos externos eran reservados para nobles y claro, al verlos, una dama sabía que ahí había coraje, valentía, la fuerza varonil de un guerrero e incluso cuando el sujeto no fuera muy poderoso, cuando menos tenía algo de tierras en algún lugar perdido del atropellado mapa de la Europa Medievo. Algo es algo, pensarían muchas.

Tras el medievo, con las colonizaciones y otras batallas de poder, los nuevos imperios de Europa y la llegada de la sofisticación del lejano oriente a occidente, la higiene masculina tuvo sus más y sus menos hasta quedar enterrada bajo los perfumes y talco, en la misma era que vio nacer la guillotina como objeto de culto social y así llegamos nuevamente al varón conchantillí en la puñeta francesa o golillas en el caso de España.

Tiempos aquellos en que tener cuatro palacios era necesario para hacer la migración anual de limpieza, evitando así morir ahogado entre las propias heces y orines, en una refinada pero sucia sociedad aristocrática y barroca, que dominaba a un pueblo hambriento. En cuanto al pueblo hambriento, digamos que por respeto no buscaremos cómo en medio de la miseria se las arreglaban los más coquetos para vencer en sus conquistas, pero me consta que también tenían sus propios artilugios de seducción.

Tras el barroco, qué creen, la evolución mejoró el prototipo de nuevo coqueto; Con el nacimiento de la burguesía y los nuevos ideales de libertad, el varón se hacía notar con su participación política y social, el “sex appeal” emergía cuando se dominaba el arte de la palabra y de la política, ello sumado al look un tanto despeinado con el sello post-napoleónico del romántico, que por cierto emularon los Beatles en ciertos periodos de su reinado musical.

Más que refinando, el atuendo del nuevo burgués seguía patrones más prácticos, tipo uniforme diría yo, que no tanto un despliegue creativo: debía abrigar y ser útil para subir y bajar de su caballo a cada rato y para quienes andaban a pie, debía aguantar el paso de los días y de las sucias calles.

Sin embargo este varón, a veces algo tísico-intelectual, otras más comilón y enfocado a fabricar dinero con los nuevos negocios, con el pasar del tiempo -y la evolucion de los inventos- llevó a la sociedad hasta la era industrial, que en inglaterra sentó escuela componiendo la vergonzosa "estampa"  de un Támesis espeso y chocolatoso, bañando una Londres colapsada de heces en pleno cénit de  su desarrollo.

A pesar de todo lo vivido en la historia, desde el Paleolítico hasta la fecha, estoy plenamente convencida de que podemos hablar de una verdadera la revolución de la apariencia masculina en apenas los cien últimos años.
 
Nos dice el autor francés Bologne: "Los hombres que adoptan la coquetería femenina casi siempre han sido acusados ​​de abdicar de su virilidad. Es sólo a principios del siglo XX, que las cosas empezaron a cambiar tímidamente". “Los hombres ahora quieren complacer y ser complacidos.” “Por último, los hombres tienen los mismos derechos que las mujeres", afirmó un publicista de la tienda especializada en accesorios masculinos Lafayette Homme. Incluso hoy en día y de forma errada "la homosexualidad se asocia con la coquetería, sobre todo por ignorancia o prejuicio" dice el autor, "porque muchos gays, al contrario de lo que se piensa "no quieren tener una imagen afeminada". Pero son los metrosexuales quienes finalmente sacan lo mejor del concepto al negarse a "sacrificar su derecho a belleza, ni su imagen varonil".

En el 2014, no cabe duda de que la higiene personal y un aspecto aseado son parte clave en el aspecto más en tendencia masculino. Los nuevos coquetos cuidan su look haciendo uso de elementos eficaces como el efecto “wet look” en el cabello y el uso frecuente de colores claros en su vestimenta lo que demuestra que la misma está limpia y planchada.

Notemos que el 30% de la publicidad productos de consumo masivo trata de productos anti-bacteriales y a pesar de que eliminar bacterias de nuestra piel con tanta frecuencia es el origen de múltiples enfermedades, ahora está de moda y el varón debe demostrar que sabe cómo luchar contra bestias de tan reducido tamaño que necesitaríamos un microscopio para verlas.

El caso es que sea cual sea su estilo y forma de proyectarse, el varón del 2014 es sumamente coqueto: está pendiente de su imagen, consume moda, se perfuma, se asea y presume de dominar la tecnología. A veces sucede que se fue tan lejos en su lado “femenino” que decide regresar a la recuperación de valores “más masculinos” como la barba o las botas reforzadas de soldado, los mega-relojes de gran tamaño y su caballo, que hoy día es de metal.

Por más esfuerzos que haga para agradar, la verdad es que dejó de ser metrosexual; El coqueto de hoy es una compleja e interesante fusión de conceptos:
Atesora la masculinidad en un sentido clásico. Combina la caballerosidad de los nobles cruzados, con la higiene de la Roma gloriosa y el romanticismo del siglo XIX, bajo la forma física del Olimpo griego. Presume la salud de los jóvenes conservadores de los 50 y la astucia en los negocios de los ejecutivos de los 60 pero marinado con el refinamiento cultural de la Venecia del Renacimiento y todo ello bajo un equilibrio -casi perfecto- que viene reforzado con la tecnología y la física cuántica.
Con o sin barba, el coqueto actual debe demostrar que se exige mucho y que está feliz por ello...Los factores que le ayudarán a tener éxito en sus conquistas... digamos que este sería ya otro tratado porque me obliga a evaluar la reaccion de la mujer ante el más exquisito coqueto de hoy, se queda de tarea, pero podemos aticipar que, para que un hombre sepa agradar de veras, sin renunciar a su personalidad ni a su masculinidad será, como todas las cosas importantes de la vida, Cuestión de Actitud.