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viernes, 20 de marzo de 2015

El Papa en la Era Digital


 
El Papa, como todo líder o personalidad, se halla a diario bajo el escrutinio de las redes sociales, que someten constantemente su imagen y palabras al sufragio de los “Like” y a la suerte de los “share”. En el caso concreto del Santo Padre, estos usuarios "compartidores" no parecieran -en su mayoría- abanderar una labor apostólica al dejar sus opiniones, por más que éstas sean aplausos o fervorosas muestras de “acuerdo” hacia supuestos mensajes de su Santidad.

Entonces, por qué lo hacen?
Pienso que algunos usuarios hacen uso de una figura de tanta “influencia” para reforzar la aceptación de terceros hacia sus propias opiniones o creencias, mientras otros se nutren de los mensajes compartidos, en ocasiones distorsionados, descontextualizados o incluso inciertos, para enmarcar las creencias de los demás. Habrá quienes simplemente reaccionen impulsivamente ante algo que los hace sentir bien. Pero en cualquier caso, de algún modo, lo que hacen es relativizar al Papa, a la Fe y a la Iglesia. Al final del día, la lluvia de comparticiones es una realidad irreversible y no puedo evitar pensar en las implicaciones de estos impulsivos “share”.

Los invito a evaluar, en algo más de 140 caracteres,  si lo que aparentemente parece positivo, lo es en realidad.

Respecto a la reacción mayoritaria en las redes, aparentemente hallamos una visión positiva del Papa y de las consecuencias de sus mensajes y su labor. Pero al poner la lupa, me doy cuenta que no suele tratarse de sus homilías (que, por cierto, son interesantes) y a veces, ni tan siquiera se trata de sus palabras realmente. Pero si no son sus Homilías, ni sus palabras, lo que genera los "Bravo", "Like" y las comparticiones, puede que no sea algo tan positivo lo que está sucediendo...

La mayor parte de los contenidos en las redes sociales tienen objetivos emocionales. Las más populares se llenan a diario tanto de mensajes oscuros (insultos, juicios arbitrarios, mentiras, faltas de respeto, abuso) como de publicaciones que buscan dar luz por ser constructivas, positivas, (como recetas de ricos postres, felicitaciones llenas de amor, buenos deseos, oraciones, relatos interesantes,  videos educativos…). Es decir, las redes son un reflejo de nuestra realidad como seres humanos, luz y tinieblas -por así decirlo- todo está ahí.

Así pues, las aparentes libertades de las que gozamos los usuarios en Internet, al contrario de hacer de nuestra vida un lindo y verde pasto, en realidad nos enfrentan a una poderosa herramienta, que actúa como arma de doble filo y por ello, se trata de una gran responsabilidad, seamos o no conscientes de ello.

Que lo diga Internet no implica que sea cierto, pero tampoco evita que haga mella...

 
Cuando hablamos de mensajes provenientes del líder de la Iglesia Católica, debemos ante todo estar claros en el contexto de los mismos.
Es decir, si se trata de mensajes del Santo Padre de la Iglesia Católica, cual es el contexto de los mismos? Su origen? Y qué implica? Debemos aclarar los términos y los contextos sino estamos tratando asuntos de gran envergadura de forma irresponsable.
  • La Iglesia, del latín ecclesia, significa «asamblea», «reunión», «convocación».
  • Resulta que por su estructura, misión, valores e integrantes, esta asamblea que es La Iglesia no se puede reducir ni “un” mensaje ni “un” discurso; Ello es porque La Iglesia basa su existencia en facilitar el lazo entre Dios y el hombre a través de la religión.
  • Cabe aclrarar que la palabra religión, proveniente del  verbo latino religare, significa «volver a unir, enlazar, relacionar», en este caso, la religión que practica La Iglesia busca “unir” a los hombres con Dios.
  • ¿Y El Papa?  El líder de la Iglesia Católica, o mayor representante de esta asamblea.  
  • Etimológicamente, Iglesia Católica significa la Iglesia «universal». Es aquella que «anuncia la totalidad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres; abarca todos los tiempos; es, por su pro­pia naturaleza, misionera» (AG 2).
  • Por lo tanto, entendamos ante todo que el Papa es el líder de la Iglesia Universal enviada a todos los pueblos para anunciar la totalidad de la Fe. 
Dicho lo anterior, entenderán que todos los mensajes de cariz incluyente que con suma humildad nos comunica el Papa, son totalmente consecuentes con su rol, su vocación, su misión y su responsabilidad.

Quizás no es tan solo el mensaje sino la manera en que logra hacerlo llegar lo que esté llamando tanto la atención. Así que aquí nos hallamos ante la importancia de la Comunicación no Verbal, el marco o contexto y el "estilo" de la persona que lleva el mensaje.

Y esto es precisamente lo que me trae la preocupación esencial en todo esto, que aparentemente solo tiene ángulos positivos y constructivos. Si ahondamos un poco más en el fin de los mensajes, me preocupa seriamente que se confunda el concepto de “sencillez”, con el concepto de “facilidad”. El primero, encierra virtudes, pero el segundo suele conllevar carencias y deformaciones...

Los mensajes del Papa a veces son breves y otras se componen de mucho más de 140 caracteres. Para comprender los breves deberíamos tratar de comprender los de más de 140 caracteres.

 
Cada vez que el Papa Francisco nos recuerda que la Iglesia Católica está llamada a ser incluyente, nos está pidiendo que asumamos una enorme responsabilidad. Entonces, espera mucho más de nosotros que un “like”, pues de nada nos sirve darle Likes al Papa si no escuchamos “todas sus” palabras.
Debo admitir que me encanta ver que hoy ya sean más los mensajes positivos que los negativos en la red sobre el Papa. No podemos negar que la apertura de la religión a través del mundo digital es una buena noticia, como el Evangelio en sí mismo (Evangelio, del griego euanghélion, que significa “buena nueva” o “alegre mensaje”). Pero los privilegios suelen venir acompañados de responsabilidades que, si no se asumen, se convierten en la flama que consume el privilegio.
Me pregunto si la gente, en esa descompresión emocional de ideas “pesadas” interpreta la ardua tarea que el Santo Padre nos está pidiendo que llevemos a cabo:  ¿Estamos realmente preparados para abandonar prejuicios y actuar con tal nobleza y generosidad?

 
El Santo Padre nos habla del mensaje de Jesús… es decir, rescata la visión más purista del Hijo Único de Dios, una visión generosa, incluyente, de cariño, que se resume con Amor al Prójimo.

Qué acto tan valiente y complejo pedirle este desprendimiento y generosidad a los habitantes de este Mundo, si consideramos que aquí en la Tierra prevalece lo inmediato y lo superficial y lo “mío”...  Si a ello agregamos lo alejados que estamos del raro arte de “saber esperar”, mayor es mi admiración en la Fe del Papa, me refiero a su Fe en todos nosotros!
Debe ser enorme su amor hacia todos los seres humanos para hablarnos en estos términos, ¿lo merecemos realmente? No lo sé, pero deberíamos vivir enfocados, cuando menos, a ganárnoslo…

 
El Papa sigue leyendo la misma palabra en las Sagradas Escrituras, porque cree firmemente que está más vigente que nunca, si bien no es un texto que debamos tomar literalmente y por eso nos aclara constantemente una serie de conceptos, para que evitar que nos perdamos en detalles morbosos o absurdos y mejor nos enfoquemos  en ser multiplicadores positivos. Y nos invita una y otra vez a ser mejores. Esto va del "Bien Universal". Én esta semana llamó a la PAZ de todos los hombres... Es un mensaje muy antiguo, pero que hoy día, por las grandes carencias en nuestro actuar, tiene todo el sentido...
“Queremos católicos con jeans, digo el Santo Padre... qué suerte la mía, pues amo la mezclilla, pero no se refería con ello a que la feligresía use la mezclilla como tejido de su vestuario, lo que está pidiendo es INCLUSIÓN. 

Cambian los tiempos y por lo tanto, el lenguaje, más no cambia la esencia del mensaje…

El amor al prójimo es sin duda es uno de los mensajes más antiguos y el más vigente de todos.

 

Las Redes nos imponen un reto tras otro pero al mismo tiempo, nos dan oportunidades y por otro lado, tenemos al Papa trabajando a diario, junto a miles y miles de seres humanos,  para promover el amor al prójimo.

Es fácil asolear palabra ajena en las redes, pero el Papa nos pide más que un “share”, más que un “Like”… Amigos, es totalmente posible ser multiplicadores de algo positivo, en vez de promotores de ideas tóxicas, en realidad es muy sencillo, así que lograrlo y recibir a cambio las bondades que ello genera, como todas las cosas importantes en esta vida, sin duda alguna, será cuestión de actitud.

miércoles, 23 de julio de 2014

CUÍDATE DE LAS PERSONAS NEGATIVAS





Este post tiene tres objetivos:

1) Contribuir a combatir la peor epidemia que vivimos en nuestra sociedad: LA NEGATIVIDAD.

2) Ayudarte a detectar a las personas negativas, para que sepas protegerte de sus agresiones y de los diversos agravios que puedan ocasionarte.

3) Ayudarte a identificar a las personas positivas para que te rodees de este tipo de seres humanos, algo que favorecerá tu calidad de vida.

La idea de todo esto es que hoy potencies tu propio grado de positivismo y  te conviertas en el capitán de tu bienestar.

Las personas negativas suelen vivir sin ser conscientes de ello, sin embargo se cierran puertas y cierran puertas a otros y su conducta es altamente contagiosa. Por lo general, viven estancados en una franja “gris” y suelen justificar su falta de iniciativa colocándose a sí mismos como víctima de cada situación.

Veo la negatividad como una enfermedad del espíritu, que lleva a las personas a dar por sentado que cada prueba está destinada al fracaso,  o a una mala resolución,  lo que los lleva a preparar su “defensa” a ese embate que ni tan siquiera es real,  porque no ha tenido lugar.  Lo trágico es que en su empeño por encontrar barreras y problemas, sus acciones de defensa los llevan finalmente a CREAR el problema donde no lo había. 



CÓMO RECONOCERLOS

  • Por lo general, aunque gocen de salud y hayan podido culminar sus estudios (por ejemplo) nunca se ven felices con su situación de vida.
  • No suelen alcanzar logros destacables, ni emprenden proyectos en los que deban tomar las riendas, o responsabilidades reales.
  • Atraen a otras personas negativas. Por ejemplo, buscan parejas sentimentales de las mismas características, alguien que los "ayude" a convencerse de lo mala que es su vida.
  • Buscan elementos que justifiquen el problema, alejándose de la solución.
  • Esperan el reconocimiento -y el apoyo- de otros, sin alcanzar metas ni logros. Parece nada práctico y absurdo, pero en la oscura lógica del negativo, cuando no les llegan aplausos ni reconocimientos lo usan para "demostrar" el “injusto rechazo” que reciben de los demás. 
  • Suelen dificultar la existencia de otros con su inamovilidad e inercia negativa. 
  • Un empleado negativo, por ejemplo,  justificará a diario su trabajo alegando dramáticamente que hizo lo “imposible” en cada situación, pero tiene una habilidad “paranormal” de hallar una justificación de cada tema en el que no avanza, o de señalar a otros como responsables de su fracaso.
  • Son personas que dedican más tiempo y energía en hallar palos entre las ruedas que justifiquen la falta de avance del carro,  que en sentarse y darle a la llave de contacto.
  • Los hay que se camuflan de "abnegados", esos son terribles, porque no los ves venir hasta que ya te formaron un enorme problema, incluso donde no había ni posibilidades de ello.
La realidad es que, en materia de trámites, tareas, proyectos…cada problema tiene como mínimo, una solución, pero si la solución de veras no existe, más que un problema hallaste un punto muerto del que deberás retomar el camino hacia una nueva dirección, así de sencillo.

Es decir, cuando alguien con salud y libertad no avanza, suele ser fruto de su decisión.

RECONOCE A LAS PERSONAS POSITIVAS

Regálate la oportunidad de ser feliz y exitoso en tus proyectos de vida, ya sean familiares, profesionales o sociales de tu barrio o ciudad.  Rodéate de personas positivas, porque saben que para cada problema existe alguna solución y se enfocan en la segunda y no en el primero. Sé tu el primero es volverse la versión más positiva de ti mismo. 


Reconocerás a las personas POSITIVAS, porque suelen cumplir con estas diez características:


1.     LLEVAN UNA VIDA SALUDABLE: Se caracterizan por saber terminar con lo que no es saludable en sus vidas, poniendo fin a todos los elementos nocivos, tóxicos o que de alguna forma les quitan salud y calidad de vida (incluyendo relaciones tóxicas)
2.     CONSTRUYEN SU VIDA: En vez de esperar a ver si tienen “un buen día” toman una posición activa y se enfocan en construir su día a día para que sea mejor.
3.     DEJAN ATRÁS EL PASADO: Para las personas positivas, el pasado se queda en el pasado pues ni tiempo tienen para pensar en él, se enfocan en sus nuevas vivencias
4.     SON AGRADECIDOS: Dicen los sabios “Muéstrame a una persona positiva y te podré mostrar a una persona agradecida”. Las personas positivas son las más agradecidas porque lejos de enfocarse en los baches de sus vidas, valoran los tesoros por descubrir.
5.     ACEPTAN LOS RETOS: No se dejan atrapar por sus limitaciones, motivadas por el abanico de posibilidades que siempre tienen (no lo inventan, es real porque ellos se conceden tenerlo).
6.     SACUDEN EL MIEDO: No dejan que sus miedos interfieran en sus vidas (dejar entrar el miedo es ponerse una barrera voluntaria a conocer cosas nuevas y experimentar) pues confían en su capacidad personal de superar escollos, bajar barreras y hallar soluciones. Esto les ayuda a vivir con plenitud.
7.     SONRÍEN: Las personas positivas sonríen mucho. Además su sonrisa es contagiosa por lo que repercuten positivamente en quienes lo o la rodean.
8.     SE SABEN COMUNICAR: Las personas positivas suelen ser buenos comunicadores, algo que les ayuda a resolver muchas situaciones en su vida que implican a terceros.
9.     SABEN VIVIR SUS EMOCIONES: Las personas positivas son capaces de vivir todo tipo de emociones, incluso el llanto. No se confunda ser positivo con estar siempre feliz… incluso alcanzar la felicidad pasa por permitirse  todo el abanico de emociones vitales, incluidos los momentos de lógica tristeza o duelo.
10.  JAMÁS SE VICTIMIZAN: Las personas positivas se niegan a culpar a otros y nunca se sienten víctimas de la vida. 

Al fin y al cabo, solucionar las dificultades del día a día y llevar tus acciones a un punto de éxito, como todas las cosas importantes en la vida, es cuestión de actitud. 


miércoles, 30 de abril de 2014

HUMANOS CON CORAZÓN SINTÉTICO

El dilema de la frontera entre lo humano y lo artificial hace tiempo que ocupa páginas y mentes. Pero cuando se trata de un corazón, se abre una inevitable discusión ética e incluso religiosa. ¿Se imaginan que hablemos de que alguien se someta a un trasplante de corazón y que el corazón que reciba no sea un corazón humano?

Pues ya no es materia para nuestra imaginación, sino algo muy real que ya tiene a un protagonista.

El 20 de junio de 2013, a Randy Shepherd, de 40 años, le salvó su vida el Corazón Totalmente Artificial provisorio de SynCardia. Este es el primer y único Corazón Totalmente Artificial aprobado por la FDA, Health Canada y la CE.

 
Shepherd hizo ya una histórica caminata, la primera realizada por una persona sin corazón humano. Completó 4.2 millas en la carrera de Pat’s Run este 26 de abril en Phoenix tras la cual confesó sentirse muy bien como si la carrera hubiera sido parte de su entrenamiento, es decir… prueba superada.
 

Su corazón había recibido fuertes daños en dos ocasiones en las que Shepherd había padecido “fiebre reumática”, eso fue en su adolescencia y las secuelas fueron graves, tanto que fue necesario quitar su corazón y sustituirlo por uno completamente creado de forma artificial.


Este caso de éxito hoy nos abre las puertas a un nuevo escenario de esperanza para millones de seres humanos. Pero también nos demuestra que nuestra esencia no se localiza en nada físico ya que tras sustituir el órgano al que se le atribuye nuestra capacidad de amar, Shepherd sigue siendo el mismo, sigue amando igual a sus seres amados y sigue conservando exactamente sus mismos sentimientos,


El caso es que lo que nos hace humanos no es el tejido que nos compone,  sino nuestra forma de razonar y de vivir, nuestro sistema emocional y el uso que hacemos del mismo, siendo ello una serie de procesos que pueden fuir de forma independiente al origen de los tejidos que nos “compongan”.


Así pues, vivir con la posibilidad de caminar, correr,  comunicarnos… dependerá ante todo de nuestro estado de salud, de integridad física y del rendimiento de nuestros órganos y funciones vitales, así como la calidad con que mantengamos nuestros grupos musculares y los valores de nuestros indicadores de salud, sin embargo, afirmar que somos humanos ya no depende necesariamente de todo lo anterior.

Así pues, que las personas que nos quieren y nos rodean nos consideren un ser humano, como todas las cosas importantes en esta vida, es, simplemente, cuestión de actitud.

viernes, 25 de abril de 2014

A POCOS DÍAS DE UN NUEVO PRESIDENTE

Ayer fue el último día calendario para que medios y encuestadoras pudiesen realizar publicaciones sobre los resultados de los estudios nacionales que revelan la intención de voto en Panamá.

Nuevamente, vimos que las dos grandes empresas encuestadoras nacionales dan resultados antagónicos, si bien ambas coinciden en un fenómeno histórico: un empate técnico entre 3 candidatos.

Esta HIDRA de poder que no ha logrado devorarse entre sí, requiere de una pronta definición sobre cuál de sus tres mentes será la que gobierne los movimientos del cuerpo en los próximos 5 años. Como residente extranjera, debo confesar que el hecho de no poder ejercer el voto en el país en el que vivo y trabajo, al contrario de lo que pensaba hace un tiempo atrás, hoy se torna en parte, en una liberación.

Estas elecciones, tal y como se predijo hace dos años por parte de los principales analistas y comunicadores sociales, han sido verdaderamente únicas en su especie. Un escenario pre-electoral sin precedentes, con tal densidad informativa y publicitaria por parte de los tres principales contendientes que, a día de hoy, nos tiene cubiertos con un manto multicolor,  sembrado sobre la faz de la patria istmeña. El cual, por cierto,  espero sea velozmente extinguido entre el día 6  y el 8 de mayo…

Hoy, entendemos que la publicidad en exteriores, con todos los formatos imaginables, es parte intrínseca de la fiesta electoral, pero tras la misma, tanto si tu partido fue el vencedor como si no lo fue, así sea por treinta-mil votos, por favor, retiren todos los afiches, banderolas, lonas, carteles sembrados, pasa-calles, estandartes y demás comunicaciones impresas, de todas las calles, avenidas, edificios, parterres, isletas, parques, farolas, semáforos… que hoy se extienden a lo largo y ancho del país.

Como entusiasta de la comunicación, debo confesar que esta contienda está siendo un verdadero caso de estudio que no puedo dejar de vivir, seguir y evaluar. Hemos visto como algunos candidatos han logrado marcar nuevas tendencias estéticas y estratégicas, tanto en materia de filmación y expresión ante la cámara (por ejemplo estableciendo una nueva distancia con la misma), como en materia de las fuentes tipográficas a usar.

El Sr. Arias, por ejemplo, nos trajo el súper primer plano, el que corta a mitad de la frente, otorgando una experiencia de realidad y de proximidad con el espectador, algo que vemos que ha imitado el Sr. Navarro en una de sus últimas cuñas televisivas, lo que implica que ya es una nueva forma de comunicarse en materia publicitaria en nuestro país.

En cuanto a la calidad de producción de las piezas comerciales, estamos viviendo pasos agigantados en cuanto al uso de la luz, del color, de los efectos en post-producción y por supuesto, de la filmación y edición para alta definición y es justo admitir que algún comercial ha sido verdaderamente impresionante en este sentido. Pero también hemos visto afianzarse otra forma más sencilla de comunicarse con el electorado, no tan sofisticada, la que muestra un esquema más clásico del candidato (que no tradicional). Por supuesto, preservando calidad de encuadre, de luz y de todos los elementos que conforman la pieza, mensaje incluido.

Así pues, podemos afirmar que la intención de lograr calidad técnica en las piezas ha sido un denominador común. En cualquier caso, este asunto es sumamente interesante porque se ha coincidido en la busca de la calidad de ejecución pero se han contrapuesto visiones y ello denota que cada quien cree que el elector es "alguien diferente" o bien, quizás cada candidato se proyecta hacia un distinto perfil de elector según el momento de la campaña. Esto suele suceder cuando ya no se desarrollan las piezas pensando en aguantar tu voto duro, sino cuando el equipo de la campaña del candidato siente que debe enfocarse más hacia aquellos que todavía no han tomado una decisión.

Miren, cuando vemos que en un país que por tantos años fue "bipartidista", se ha tornado -definitivamente- en “tri-partidista”,  el nuevo escenario  obliga en cierto modo a revisar mucho más profundamente (a nivel interno) el trabajo que se debe llevar a cabo dentro de cada partido, es decir, trabajar de manera menos superficial.

Creo que el Panamá de hoy, líder en materia turística, logística, en transporte, en biodiversidad…  necesita políticos con vocación de servir; verdaderos administradores públicos, capaces, que hagan su "tarea" en materia social, ecológica, visual, educativa, sanitaria y que lo hagan de la mano de los mejores en cada caso, con transparencia de procesos y haciendo un uso adecuado de la tecnología,  incrementando así la competitividad del país a la par que mejoran la competitividad de quienes lo habitan.

Amigos, gane quien gane de los tres, que Dios lo ilumine para que se rodee de los mejores. No de sus mejores amigos, sino de los mejores amigos del BUEN HACER.

Un país sin sostenibilidad medioambiental un país sin futuro.

Un país sin protección para la juventud en riesgo social, sería es un país sin futuro.

Un país sin calidad en la gestión pública del agua, sería un país sin futuro.

Un país en el que no fueran evaluados sus educadores, sería un país sin futuro.

Necesitamos un país cuyo gobierno trate el turismo como un proyecto de Estado, protegiendo sus costas y espacios naturales, normando la calidad del servicio y la atención turística, haciendo campañas educativas y  limitando la altura de las construcciones en las playas y áreas rurales…

Todo lo que cito está de alguna manera entre las promesas de los tres candidatos, solo espero que sean, en los tres casos, verdaderos planes de trabajo que se vayan a respetar, con incentivo pero también con fiscalización.

El tema de la seguridad sería probablemente tema para llenar todo un artículo, pero para no dejarlo por fuera en esta reflexión de hoy, simplemente les hago la observación de que suele ser el resultado de cómo se gestiona todo lo anterior.

No creo que incrementar los castigos o las penas resuelva de veras un problema, pues creo más en atacar una situación desde su raíz. Son las oportunidades -y la calidad de las mismas- las que definen la trayectoria de cada uno de los seres humanos. Por supuesto que las fuerzas del orden deben preservarlo y deben ayudar a combatir el flagelo del narcotráfico, pero éste mismo, así como cualquier forma de crimen organizado, se debilita en el país cuyos habitantes cuentan con un sistema administrativo, jurídico, fiscal y social que les construye un escenario de oportunidad. Ello hace bajar índices de delincuencia, de suicidios y de víctimas que suelen ser el resultado de un escenario enfermo.

Gane quien gane, deberá llevar a cabo la gestión implacable de aquellas políticas que no satisfacen a algunos pocos, como esos que velan solamente para sus beneficios personales y que, lejos de ser un puente de progreso, constituyen un tóxico para el verdadero desarrollo del país.

Así pues, gane quien gane, que tenga el valor de gobernar para el país entero, para los más débiles, para las minorías rechazadas, para salvaguardar el que seamos de veras un puente de vida (con lo que ello implica) y que nuestro sistema educativo compita con el de los países más avanzados en materia de educación pública.

Al fin y al cabo, saber gobernar para el bien de 3.4 millones de almas es, como todas las cosas importantes en esta vida, cuestión de actitud.

miércoles, 16 de abril de 2014

Patógenos en la red – el bullying disfrazado de “amistad”


Las redes sociales son una prueba diaria para la tolerancia, la templanza y el respeto.
Todos hemos leído un sinfín de artículos sobre el cyber-bullying en las redes sociales, algo que suele afectar actualmente a miles de menores, sin embargo hoy prefiero enfocarme en algo que creo que sólo con un poquito de auto-observación y sobretodo de voluntad, es posible cambiar. Algo que además, atañe exclusivamente a personas adultas y con el criterio formado, de quienes se espera que -por su edad- no tengan ciertas actitudes, menos  con sus contactos visibles como cercanos, llamados "amigos", en la red social.

Una de las virtudes que más me fascinan en el ser humano es la elegancia. Virtud que nada tiene que ver con las posibilidades económicas, sino que se compone de una mezcla entre apropiadas costumbres aprendidas en casa, una sana madurez  y la suma de actitudes enfocadas a preservar la educación, los principios éticos universales y a elevar el diálogo. El resultado es algo poderoso e impagable que tiene un elevadísimo atractivo universal.
Hoy, tener la habilidad y la inteligencia de “no pronunciarse” y “no poner absolutamente nada” bajo una imagen que alguien posteó, es lo único verdaderamente elegante que puedes hacer  cuando una foto o post te desagrada o incomoda de algún modo.
Por más duro que sea admitirlo, sobretodo  en ciertas ocasiones, hay algo de maldad tras cada crítica, burla o reclamo a un “amigo” en tu red social. Algo que en el fondo deja mal al autor de los comentarios negativos y no necesariamente al “criticado” o “burlado” si bien a éste puede llegarlo  a herir.

En cuanto al “público”, que no es tan diferente al que otrora clamaba por pan en el circo romano, en ocasiones aplaude la chabacanería y la burla porque está en sintonía con el tipo de ocio y humor que persiguen y por lo tanto les resulta una fuente de diversión. Alientan con sus clics sobre el ‘Me gusta’, creyendo que si logran humillar al pobre criticado habrán superado algún tipo de obstáculo personal.
El usuario “atacado” no esperaba ser expuesto de ninguna forma por quien figura en una lista que tiene por título “Amigos”. Es aquí, habiendo llegado a este punto cuando uno se para y depura su lista (…………….). ¿Hecho?  Sigamos.

Fuera del insulto explícito, está lo verdaderamente dañino y peligroso, como la burla escondida tras la ironía y el reclamo de atención. Dos formas de dañar a otro que cada día me parecen más deprimentes y si no fuera porque ciertas redes sociales son la única forma de estar “conectada” y “cerca” de mis seres queridos y de los amigos que tengo a miles de kilómetros de donde vivo, ya habría cerrado mi perfil hace tiempo.
Me imagino que ante la diversidad del colectivo de usuarios hallaríamos diversidad de razones que llevan a aliguen a ser incapaz de domar a su “bestia”.

Esta es una innegable realidad que se refleja en las redes y por supuesto en la vida y así como existen toda clase de personas, hay también toda clase de usuarios. Familiares, caseros, entusiastas, soñadores, comunicadores, profesionales,  ausentes, discretos, los narcisistas, los egocentristas, los militantes de causas… En fin, podríamos estar hasta mañana dando ejemplos de los posibles arquetipos de usuario, pero quienes merecen ser asoleados realmente son quienes hacen daño abusando de la cortesía que le dieron al aceptarlos como “amistad”.
Porque en general, habrá gente más latosa que otra, gente ocurrente, gente a la que le debes  el estar súper actualizado en ciertos temas, están los que siempre se quejan de algo (estos admito que rozan lo tóxico, pero si lo hacen con sentido del humor puede ser incluso terapéutico (al menos para ellos, lo que ya beneficia a alguien…)

Están los que aman tanto a su familia que no paran de mostrártela, benditos sean por ello!
Así que ninguno de ellos hace daño y en el fondo, todos tienen derecho a tener su espacio social para compartir y comunicarse. No olvidemos que éste es un mundo a menudo duro, difícil y solitario.

Pero bajo el disfraz de “amigo” por ser un conocido, alguien de tu círculo social, familiar, profesional y sabiendo que debido a eso el margen de aceptación de sus contactos es generalmente amplio, están quienes profesan ataques dañinos cuya víctima debe digerir como pueda. Éste si es un patógeno en la red.
¿Cómo reconocerlo?

A veces es esa persona que se atribuye la potestad de juzgar y opinar sobre lo que comparten otros  faltando a la dignidad o al respeto, con total impunidad. Al ser un “amigo”, se “espera” que no vayan a “eliminar” sus comentarios que -quizás con ironía- logran ser ofensivos.  

Señores, esto también es bullying.
Quizás el autor de tales fechorías se cree ocurrente y con la potestad de actuar así. Quizás padece de las consecuencias de un deficitario proceso educativo o de escasa madurez. Quizás se trata de alguien que padece de egocentrismo patológico, por narcisismo, debilidad de espíritu, envidia, complejos, que sé yo… pero lo que hace encaja en los parámetros de lo que se conoce como bullying:

Cada vez que haces un comentario de la foto de otro en que menosprecias de algún modo a quien la publicó o,  peor aún, a quien aparece en ella, esto es bullying.
Cada vez que usas un eufemismo o ironía para descalificar la actitud o actividad de alguien en la foto que te compartió y lo haces en los comentarios abiertos en la foto, esto es bullying

Cada vez que faltas el respeto de forma directa a alguien en tu comentario en su post, esto es bullying.
Cada vez que aireas algo personal de quien compartió una publicación, entablando de forma tiránica una conversación personal en un foro abierto, dañas la dignidad o la imagen de esa persona. Tanto si es un acto consciente o no, esto es bullying.


Sin importar qué tanta razón puedas tener, nadie comparte una foto propia en una red social para sus “amigos” sino es con la ilusión de acercarles un pedazo de su vida, de sus emociones, de sus anhelos, o de sus logros personales… si no te gusta o no estás de acuerdo, sé elegante y ponte las manos en los bolsillos, y lucha contra la tentación de querer imponer tu presencia y tu opinión, a costillas de herir a otro.
El Diablo es cochino, así que sé más listo que él y no te dejes... Dominar a la bestia es parte de las obligaciones de un adulto. Ejercita tu voluntad y lograrás un cambio que de seguro implicará mejoras, ante todo, en tu propia vida. Si mencionar a cuantos dejarás de importunar.

La elegancia en la vida y por ende, en las redes sociales, es la única forma de ganar credibilidad ante todos aquellos  quienes -de una u otra forma- atestiguarán tus pasos por ese muro. Al fin y al cabo, hacer de tu paso por las redes sociales una experiencia agradable para todos será, como todas las cosas importantes en esta vida, cuestión de actitud.

miércoles, 9 de abril de 2014

S.O.S - REBELDES CON CAUSA

La reflexión de hoy es algo delicada porque se basa en un tema que actualmente aqueja a un colectivo especial de inocentes: aquellos niños y niñas que sufren de ciertos grados de desatención en la mal llamada “sociedad del bienestar” del siglo 21. Este es uno de los tabúes que tenía ganas de romper desde hace tiempo con la esperanza de aportar en positivo y nada más.  



La rebeldía infantil, según los expertos, especialmente cuando se torna en una pauta habitual de reacción, se considera un trastorno de la conducta. Si bien parece ser un tema incómodo de ahondar para los papás y mamás, a juzgar por lo que me han compartido últimamente maestros, psicólogos e incluso médicos, que lo viven a diario, esta problemática constituye un verdadero reto comunicacional con los acudientes de estos menores, mal que -según parece- deriva de una curiosa alienación de los adultos con su propia realidad…

En general, se suele hacer un mal uso del concepto de rebeldía, lo que amplía el espectro de dudas favoreciendo aún más que se le dé la espalda a la realidad. En sí mismo, el “vocablo” define algo que no es saludable y que necesita corrección, ya que aleja al individuo de su bienestar.

A menudo se usa el nombre de este trastorno (rebeldía) para describir actitudes de lucha a favor de una transformación positiva de alguien, pero suele tratarse de adultos y aún así, el término no termina de ser del todo correcto.

Alguien que goza de equilibrio mental y observa la necesidad de corregir o cambiar una situación injusta, si trabaja para lograr ese cambio, en un proceso que no sea lesivo -sino constructivo-, definitivamente, no podemos llamarlo Rebelde. Habrá otros términos como “pacifista”, “ecologista”, “justo”, “honrado”, “valiente”, “héroe”, “voluntario”, “ejemplar”, “líder”…que serían  más adecuados. Seguro que todos entenderemos que si alguien desea cambiar una realidad, pero lo hace bajo un código de valores universales y con respeto al prójimo, no lo hace como producto de un trastorno, sino más bien debido a una sana madurez.


Siendo así, les ruego que no usemos a la ligera la palabra Rebelde para describir algo admirable ya que por un lado mermamos injustamente la imagen de este ser humano de buena voluntad, pero por otro lado, eliminamos carga de responsabilidad hacia las verdaderas víctimas de este trastorno. Y he aquí donde se acentúa mi preocupación y la necesidad de compartirles este texto, en el que voy a tratar de resumir qué está sucediendo, porqué y cómo podemos tomar conciencia al respecto. Si me permiten hacer un uso eufemístico del vocablo, mi actitud de hoy sería la de “rebelarme” contra una realidad que aqueja a inocentes.

 
La rebeldía como manifestación de trastornos de la conducta, es algo muy serio y más recurrente de lo que según parece estamos dispuestos a admitir. De no ser atendida a tiempo, puede llevar a la adicción a las drogas o al alcohol, incluso, según los expertos, a la psicopatía, en lo que sería el proceso de “fabricación” de un asesino. Pero antes de que se llegue a puntos de difícil retorno, sobre todo cuando el ser humano está aun dentro de su etapa de desarrollo infantil temprano, la primera víctima de su propia rebeldía suele ser él mismo (o ella misma).
 

El cine nos ha mostrado a rebeldes inolvidables, algunos con más causa que otros, muchos de ellos en cierto modo entrañables porque su problemática en la trama del film nos despertaba sentimientos de admiración y de protección. Si consideramos que estos personajes conectaron emocionalmente con el público y en algún caso se tornaron en verdaderos iconos, definitivamente es que algo cautivador había en ellos.

 
Entre los famosos “sin causa”, el más icónico sin duda fue Jimmy Stark, el inolvidable personaje encarnado por James Dean, que junto a una joven Natalie Wood, nos mostró al adolescente con incomprensibles turbulencias emocionales, crisis de identidad y serias dificultades para controlar su actitud. Sin embargo, como delataba el título del film, “Rebelde sin causa”, nos presenta una rebeldía que aparentemente no atendía a ninguna causa identificable. Esto por supuesto facilitaba convenientemente el que sólo se lo tuviera que señalar a él como “primer y último” responsable de su conducta. La película, de 1955, nos muestra cómo la actitud revoltosa y “conflictiva” de Jim,  lo lleva a tenerse que mudar en varias ocasiones con su familia, porque la comunidad rechazaba a alguien “así”…  La familia Stark pues, era víctima de Jim y no al revés.

 
¿Sería hoy la experiencia de Jim sería distinta? Vivimos en un mundo muy  seccionado en estratos socio-económicos, cuyos segmentos más desfavorecidos y en riesgo social suelen conformar las mayorías. Ello puede camuflar fácilmente a todos esos niños y niñas que en sus hogares tienen vivienda, trabajo, estudios y oportunidades, pero que sufren trastornos derivados de la falta de afecto.


Nace así, una creciente –por ahora- minoría que sin embargo, cómo nos alertan los expertos, sus casos han crecido en la última década, entre las clases media y media-alta, popularizando algunos trastornos de la conducta hasta llegar incluso a ser banalizados. Me explico: por grave que sea, hoy se ha tornado en algo “normal” señalar que un niño es “hiperactivo”, que sufre DDA o que es “muy rebelde”. Se culpa irónicamente a la televisión, a la tecnología y a la inevitable necesidad de trabajar muchas horas fuera del hogar que nos “exige” el mundo actual, pero todo suena (y perdón por mi francés) a una gran patraña.

 
Nuestros niños y niñas de la clase media trabajadora, según parece, no son víctimas de la televisión, sino de que en sus hogares sea algo normal ponerlos a ver televisión en vez de jugar, pasear, ir al parque. Nuestros niños y niñas no son víctimas de la tecnología, sino que en vez de sacrificar el ocio adulto, suele obligarse a los niños a soportar una agenda diseñada para adultos, algo que soporta “bastante” si conectas al chiquillo a un “tech device” ya que así se aliena y sobre todo “no molesta”.   

 
Quizás, Jim necesitaba otro tipo de oportunidades, pero los Jimmys de hoy, sufren la “aceptación”, un arma de doble filo que curiosamente se torna en su jaula, un impulso diario para acrecentar su transtorno hasta que éste se vuelve “insoportable” o “peligroso”.

Está demostrado que la escasez de afecto y de verdadero respeto hacia el niño o adolescente, (algo que incluye la creación de hábitos, obligaciones, horarios, y un claro sentido de la consecuencia en la disciplina propia y ajena) lleva al pequeño a sufrir serios trastornos de la conducta. Los expertos no paran de recordarnos que la conflictividad familiar que conlleva la existencia manifiesta de discrepancias, hostilidad, agresividad, distanciamiento afectivo de la pareja, etc. es causa frecuente de múltiples problemas emocionales y adaptativos de los niños y adolescentes. Los llamados síntomas comportamentales de los diversos síndromes infantiles se clasifican como sigue, a notar que el punto 6 nos lleva de regreso al tema de hoy:

1.      Déficit: Inhibición y pasividad relacional. Timidez.

2.      Exceso: Agresividad e ira, comportamientos disruptivos o disociales.

3.      Conductas sustitutivas: alcohol y drogas.

4.      Búsqueda de compensaciones afectivas fuera del hogar (pandilla, sexo, etc.).

5.      Problemas con las figuras de autoridad.

6.      Rebeldía

7.      Baja integración escolar y problemas de rendimiento.

¿Será que Jim creció con falta de amor en las paredes de su hogar?

¿Será que en su casa no había un sentido real de la consecuencia entre el discurso de los adultos y las actitudes de los mismos?

¿Será que entre los miembros adultos había agresividad? No olvidemos que la agresividad no solo son golpes o maltrato físico, existe la peligrosa agresividad pasiva que puede llegar a la destrucción total del autoestima o auto valoración de un adulto.

 
En fin, nunca lo sabremos en realidad, pero si es cierto que al conocer el amor de Judy (Natalie Wood), todo cambió… Si bien la película no nos da un “Final Feliz”  (por si se animan a verla no voy a dar más detalles) lo que está claro es que, una vez más, nos muestra la importancia del amor, lo que refuerza -al menos en parte- mi teoría de que la actitud de los “Jimmy Stark”, SI TIENE CAUSA.

Ellos son parte de nuestra realidad actual, de hecho están en mayor actualidad que nunca, y quisiera animarles a ver que no son “un problema”, señores, ELLOS/ELLAS son quienes lo “tienen” y “viven” con los  problemas que les han creado desde afuera. Esto les hace sufrir.

En las escuelas, los maestros, o en las familias, los adultos responsables de los menores, pero a todos nos toca observar esta posibilidad. Alerta cuando oigamos que “Este niño es muy rebelde” “tiene muy mal comportamiento”, etc… Son las frases que nos deberían abrir los ojos y darnos la valentía de entender que la Rebeldía no es una actitud voluntaria de un ser en pleno desarrollo infantil temprano, sino un aviso, un claro trastorno de su conducta con indudables causas que lo han originado. Solo detectando el origen de su actitud, la raíz del problema, podremos ayudar al pequeño “rebelde” a ser más feliz. Y entiendo, tras lo que nos advierten los verdaderos expertos en el tema, que tenemos el deber de observarlo y trabajar en cambiar los “elementos causantes” para ayudarlo a tiempo, antes de que el drama de esa personita sea irreversible o llegue a la adolescencia con total inadaptación, como Jim.

 
Si bien ahora se trabaja desde la psicología infantil y familiar, por años se consideró en medicina que la Rebeldía era una enfermedad psiquiátrica. Esto podría explicar que la película “Rebelde sin causa” esté inspirada en una publicación de un doctor en psiquiatría. Si bien el libro original no relata la misma historia, porque describe el perfil de un psicópata asesino, es decir, que la historia matriz describe a alguien diferente al protagonista de la historia cinematográfica. Pero quieran o no, de algún modo nos pone en alerta esta conexión entre la falta de afecto y de responsabilidad del entorno familiar y las graves consecuencias que ello puede acarrear en el futuro de esa persona.

 
En cualquier caso, hacer de un rebelde sin causa, un ser amado, reconociendo que le sobran los motivos para actuar de forma preocupante y que está en nuestras manos ayudarlo, será, como todas las cosas verdaderamente trascendentes en nuestra vida, cuestión de actitud.

lunes, 17 de marzo de 2014

La Élite silenciada


Es absurdo aseverar que las vocaciones han muerto, en pos de intereses materiales superficiales y de una visión limitada del joven de hoy. De hecho, no podría estar en mayor desacuerdo con esta pesimista y mediocre lectura de las nuevas generaciones, la cual, por cierto, considero que encierra oscuras intenciones por parte de quienes la van mascullando...

Entre nuestros jóvenes, hallamos hombres y mujeres de bien, que defienden su vocación así sea sacrificando lo que para muchos se llama “calidad de vida”.

Si no saben dónde hallarlos, pueden empezar por AIESEC, la plataforma de potenciación y desarrollo de talento en la que cada día se suman más estudiantes de nuestro país, de los cuales salen mentes brillantes... todos ellos tienen verdaderas vocaciones, talento, entusiasmo y valores éticos, tuve la oportunidad de ser miembro del Board de Asesores y debo reconocer que aprendí más yo de ellos que a viceversa.


Si han conocido algún joven así y han tenido oportunidad de conversar con alguno de ellos, habrán notado que son jóvenes que mientras esperan un espacio para SER, no paran de trabajar duro para ganárselo. Si no los has tratado te diré que están ahí y probablemente son algunas de las personas con quienes te cruzas a diario.

Estos maravillosos estudiantes debo describirlos como hombres y mujeres que saben cómo trazar de forma ejemplar un camino propio hacia el mundo profesional, y hacia su “mañana”, tratando el “hoy” con la voluntad del más valiente. Definitivamente, lo hacen bajo parámetros diferentes a los de las generaciones anteriores; pero es que su nueva forma de entender la vida va acorde con los parámetros del siglo veintiuno, que ya no son los del siglo que ni me vio nacer ni crecer.

Veo en los ojos de muchos de ellos la confianza que depositan a diario hacia su futuro y la pasión con la que viven su presente, y lo que más me impacta es el enfoque con el que trabajan, su sed de realización de proyectos personales y profesionales ejemplares, la confianza en sí mismos y en la sociedad en la que van a desempeñarse en adelante.

Lo hermoso es que, este fenómeno de “propuesta de renovación generacional” tan entusiasta, está teniendo lugar en nuestro mundo, el mismo cuyas noticias se visten de luto a diario.

Nuestros mejores jóvenes, se tienen que abrir paso entre un denso escenario, cuyos protagonistas son las crisis económicas y de valores, las guerras civiles, el tráfico de drogas, de personas y de armas, la corrupción, la falta de agua y de alimentos, la contaminación de los ríos y de los océanos y el crecimiento de la cifra de especies en extinción y otros horrores. Lo que, por cierto, me lleva a respetar aún más su obstinación (la de los jóvenes que describo hoy) hacia su buen hacer, su capacidad de trabajo y su Fe en un mundo mejor, a partir de su gesta particular, nada insignificante. ¿No creen que deberíamos aprender de ellos?

Ciertamente el mundo de hoy está hecho un desastre, pero no es precisamente por causa de los que apenas hoy comienzan a vivir en él…

Los descendientes del desastre (si me permiten llamarlos así) no lo piensan dos veces a la hora de agacharse a recoger -con sus manos- la basura de otros (literalmente) y lo hacen como voluntarios. Algo así los convierte -a mi criterio- en seres muy superiores a los que ,con menor conciencia, regaron vergonzosamente esa basura en un ambiente natural.

Pero a pesar de su fuerza y su valor, este colectivo es como una figurita de cristal, en peligro constante; pues un simple acto de corrupción de bajo funcionario (por ejemplo) puede ser suficiente para que un niño o un joven vulnerable, crezca creyendo que el mundo es sólo para los abusivos. Así mismo, “un solo vaso de foam volando hacia la dirección incorrecta” puede ser suficiente para desviar una vida que se enfocaba hacia el servicio de calidad social y provocar que cientos de miles de seres humanos dejen de recibir las bondades que iban a darse en nuestro mundo con ese "adulto en potencia" al que le dimos mal ejemplo. El efecto mariposa nos debería alarmar y obligarnos a revisar nuestras rutinas diarias y actitudes en general. S

Somos responsables del ejemplo que damos a todo menor que pueda observar nuestra conducta, seamos o no conscientes de ello. No hay excusa para no asumir esta responsabilidad.

Si queremos que haya futuro, cuidemos la vida, no sólo la nuestra, sino la de quienes impactamos con nuestro paso por el mundo,  para así contrubuir sin grandes esfuerzos a dejar un mundo mejor. O cuanto menos, no tan atroz para las nuevas generaciones; Éstas, ya están trabajando en pos de ello, pero necesitan del apoyo y ejemplo de los referentes que existen en cada contexto social.

Es innegable que una sociedad enferma incluye a juventud enferma, en parte por lo mencionado más arriba, y  como resultado de tantos errores -que hoy con fiereza deberíamos enmendar- es que tenemos un porcentaje preocupante de jóvenes atrapados en las peores dinámicas y enfermedades. Sin embargo, este post se lo dedico al colectivo menos observado, conformado por un considerable porcentaje de seres humanos aún de corta edad que -sin importarles las barbaridades que de ellos se digan- luchan a diario, con ese idealismo que sólo ellos saben proferir y que es tan necesario. (Dije considerable al referirme al porcentaje pues, así tuviéramos a un solo joven con entusiasmo, valores y capacidad, en nuestras manos, deberíamos todos velar por él y por el mundo que le dejaremos).

El post de hoy tiene por objetivo observar con más detalle, a ver si logramos ver más allá del suéter ingenioso y un rostro a veces inevitablemente invadido de acné (el cual, por cierto, ignórenlo; Señores, nadie va con acné en el rostro por gusto, así que no le digan estupideces al muchacho o a la muchacha que sufre de acné que ya es bastante duro, y lo digo por experiencia).

El que tenga la pericia de verlo, notará esa mirada limpia y tímida de nuestra “élite silenciada” y entenderá que merecen tener su propia voz. Creo sinceramente que respetar su conocimiento para hacer un uso adecuado de sus habilidades, sería un síntoma de inteligencia social.

Propongo pues que seamos mucho más sabios y valientes y les demos el merecido espacio en cada contexto social en el que haya cabida al diálogo de trascendencia: En el Hemiciclo, en las administraciones públicas y privadas en general, en las escuelas, en las juntas vecinales, en los centros deportivos, en los hospitales y en las Direcciones de las Universidades, y en todas cuantas se les pueda ocurrir.

Al fin y al cabo, integrar el mayor potencial de talento y de calidad de futuro que nos regalan las nuevas generaciones y hacer de éste, un mundo sumamente mejor  sería, simplemente, como todas las cosas importantes y relevantes en esta vida, cuestión de actitud.

miércoles, 12 de marzo de 2014

La frontera de las libertades


Últimamente he tratado varios asuntos que me han recordado lo difícil de la vida en una sociedad abierta, con libertad de opinión, especialmente en los medios de comunicación, que hoy incluyen a las redes sociales.
Lo que debería ser gestionado como una bendición y cuidado como oro en polvo,  se relega tristemente a la menor consideración. No sé si por no valorar lo que ello implica o peor, porque es cierto lo que dicen sobre las enfermedades del alma que hoy dirigen la vida de tantos seres humanos.

Con los años, descubres que para gestionar la vida propia y recibir bondades, es preciso ejercer un constante balance entre ímpetu y contención. Así nace la necesidad de alcanzar la rara templanza. Pero esta pareciera venir incorporada solamente en el chip de los más "sabios” y si consideramos que la mayoría pertenecemos al común de los mortales, entonces  ¿cómo podemos lograr equilibrio en nuestras vidas y ser más justos con nosotros mismos y con el prójimo?

 
La frontera de la libertad es un hilo invisible que a menudo trazamos –estúpidamente- a nuestra mera conveniencia:

Ø  Empezamos más o menos bien,  con un: “Creo firmemente en lo que creo”

Ø  Nos desviamos de la ruta con un:“ y por ello es bueno”

Ø  Y  terminamos llegando al puerto equivocado con un: “así que YO digo abierta y firmemente lo que pienso porque es lo que YO creo y por ello es bueno”.

En el fondo, es lógico vivir convencidos de lo que nos “convence”, valga la redundancia, pero en cuanto al arte de dudar se refiere,  éste se practica con mayor entusiasmo cuando enfocamos la duda hacia otros y no hacia nuestras propias acciones o pensamientos.

Generalmente, los errores más cotidianos -esos que de nimios los elevamos a desastrosos- suelen ser causados por nosotros mismos y no por esos terceros que tenemos en la "lista de culpables". Así es como vivimos a diario dando tumbos, en ridículos círculos de autoconvencimiento, extendiendo de forma voluntaria las situaciones que nos molestan o obstruyen. ¿No es triste? Y cuando esto nos agota, por necesidad de despresurizar nuestra vida comenzamos automáticamente a señalar hacia afuera con vehemencia...  

Todas esas descargas de desprecio, insultos y los tan comunes “falsos llantos”  y demás memeces que se publican desordenadamente en las redes sociales, son una lamentable prueba de ello. Tan y tan convencidos estamos de nuestra deformada realidad -a la que nos atrevemos a llamar verdad- que nadamos en el mismo charco que nosotros mismos enlodamos a diario.  
Si todos nos dedicásemos a buscar la verdad más allá de nuestras necesidades más egoístas e integráramos la rara figura del respeto al prójimo, con educación, sencillez y generosidad de espíritu, comenzaríamos automáticamente a practicar el arte de dudar, antes de “vomitar juicios” en la red.  

Las redes sociales nos han colocado en una especie de olimpiadas de popularidad que se alimentan de la ociosidad  y de la necesidad patológica de comunicarnos a todo costo, lo que las torna en un escenario para dar compartir la crisis de valores en la que estamos sumergidos.  Hoy, leer insultos y muestras de falta de respeto a otros se ha tornado en algo habitual y aplaudido a través de la figura del LIKE y de los comentarios.

Sin ir muy lejos, ayer mismo fui testigo del juicio público a un Arzobispo de México relativo a sus recomendaciones, las cuales recopiló en un texto y recuerda en sus sermones. Sin ánimo de entrar en el contenido de la supuesta noticia (digo supuesta porque -no lo olvidemos- la fuente no es fiable) les comentaré que prácticamente todos los comentarios que derivaron de dicha compartición eran tóxicas descargas de odio. Y si -despejando lo doloroso de algunos de los comentarios- logramos con la mente fría analizar la actitud de los que los escribían, detecto constante apología de una falsa “modernidad” cuyo objetivo podría ser el de mantener un estilo de vida en el que el único que cuenta es "uno mismo" y además, les otorga la potestad de proferir juicios públicos y desordenados, crueles a menudo, de seres humanos con nombre y apellido.

¿Dónde quedó la libertad de la persona a la que juzgan? Para estos jueces improvisados, solo es válida la libertad del que critica más no la del que debería tener derecho a protegerse o defenderse de estos feroces lobos cibernautas.  Si bien no dudo que haya casos en los que el protagonista de una noticia necesitaría -con urgencia- ser juzgado por un tribunal competente, seamos conscientes de que este espectáculo de catarsis mal entendida que estamos viendo a diario ha llegado a destruir a familias y vidas de forma injusta, solo por el mero placer de quienes necesitan descargar sus tensiones y miedos.

Usar las redes con responsabilidad y defender la libertad personal, considerando absolutamente a todos los implicados en cada realidad, debería ser parte de la educación que nos dan en el hogar y en las escuelas. En fin, para aquellos que creemos que un mundo mejor es posible, no nos quedará más remedio que generar -a través de nuestras propias acciones- aquellas  dinámicas y sinergias que promuevan la templanza y la capacidad de anteponer un filtro de valores en todo lo que hagamos.

Al fin y al cabo, hacer de esta una sociedad más justa y defender la libertad es, como todas las cosas importantes en nuestra vida, cuestión de actitud.