lunes, 23 de junio de 2014

FERVOR SIN BASURA


Un colega me comentaba hace unos días que aquellos panameños que tiran su basura en las quebradas, playas y calles de nuestra Panamá, otrora fueron a la escuela, donde cantaban el himno y juraban su amor a la Patria todos los lunes.  

Me pregunto qué sucedió con ellos, si es que dejaron de ser panameños al crecer, o si con el pasar de los años dejaron de amar a su país.

Hoy, el noticiero nos anunciaba que la basura parece ser un negocio millonario para quienes lo saben administrar y que probablemente sea la próxima gallina de los huevos de oro en Panamá. Cierto es que en los países que identificamos como “más desarrollados” no ves basura por ningún lado, ello es simplemente porque no dejan caer ni un “centavo” al piso.
Tal parece que los que “saben” del asunto tienen a la basura completamente identificada como un valor que se traduce en grandes ingresos. No es de extrañar entonces, que siendo Panamá el país con la mayor proyección de la región, pronto nos anuncien una nueva postura relativa a este asunto tan lleno de pendientes y lamentos.

Pero más allá de las autoridades (que no dejan de ser un reflejo de nosotros mismos) por qué hay tantos ciudadanos que tiran basura y desechos en la vía pública? Hablamos de maltrato directo y voluntario al suelo patrio, un insulto abierto al país que nos llega de la mano de panameños; Muchos de ellos acuden emocionados a los Desfiles Patrios de noviembre, aplauden con “fervor” e incluso allí dejan un reguero de deshechos.
“Si esto es amor, no me ames” diría si pudiese la Patria despechada… Digo, en cierto modo ya lo hace. La República de Panamá nos comparte su desacuerdo con inundaciones, enfermedades infecciosas y tantas otras alertas que como “madre responsable” nos emite a diario y que como malos hijos desoímos abiertamente.

Se me revuelcan las tripas cada vez que oigo eso de que “hay que darle trabajo a las hormiguitas”, idea que, por años, ha permeado como una epidemia imparable haciendo mucho daño al entorno de todos. Además de ser semilla de terrorismo medio ambiental, menuda hipocresía el andar por ahí tirando basura, bajo el amparo de la "preocupación" por los trabajadores del servicio de limpieza. En vez de preocuparse por la cantidad de basura que puedan recoger, deberían cuestionarse por sus condiciones laborales y sanitarias.
Está claro que no hay respeto al suelo patrio con esas actitudes, pero tampoco hacia el hermano con quien lo cohabitas, a quien le ofreces, con tu vergonzosamente justificado “poco-me-importa”, un menú de larvas, gusanos, exceso de moscas y bacterias mortales.

Menos patriotismo descafeinado y más AMOR a Panamá diría yo.

Si el fervor patriótico comprende tal desprecio hacia lo propio, lejos de ser amor, es un venenoso enemigo del bienestar general.
Pero también es cierto que en Panamá existen muchos ciudadanos con valores, con conciencia y con educación. Por todos ellos es que me lleno de esperanza y escribo este post de hoy. Por ellos es que no dudo al afirmar que el potencial transformador existe, está justo en nuestras manos, sin duda alguna. Sé que la idea puede resultar intimidante, pero no por ello deja de ser algo real que debemos aceptar si queremos un futuro aceptable.





Necesitamos crear “tendencia” a nivel transformador, que con la fuerza de un tsunami, limpie calles y conciencias, pasando primero por la voluntad individual del ciudadano, hasta alcanzar las estructuras administrativas, como si se tratara de un hechizo que cubre la tierra.

Pero, cómo se impregna el istmo con una tendencia que nos rescate de este desastre?


Marque en el siguiente TEST la respuesta correcta:

A)   Con integración de nuevos procesos tecnológicos y logísticos

B)    Con campañas publicitarias de sensibilización

C)    Con un sistema de multas y premios para el bolsillo

D)    Todas las anteriores

Si somos realistas, veremos que no nos alcanza con “dos costillitas”; aquí hay que poner toda la carne en el asador (respuesta D). 
Ese tic tac de la competitividad internacional, suena de forma alarmante a las puertas de una nueva administración gubernamental -solo apta para valientes- que debe enfrentar muchos retos,  pero en materia de basura, simplemente,  ya no queda más tiempo. Todo apunta a que es ahora o nunca. Matar el problema o morir en manos de él. Curiosamente, de todos los temas el menos tocado en campañas cuando es el verdadero monstruo que nos devora en contra de nuestro progreso, competitividad mundial y proyección como país. Un gran elefante en mitad del salón, que ya no podemos seguir ignorando.  
Sr. Presidente electo Juan Carlos Varela, no tenga reparos en esta materia ya que de nada nos servirá todo lo demás que pueda lograr, si terminamos enterrados bajo un alud de basura. No dude, no vacile, aquí no hay marcha atrás con este asunto, pues nos va la vida a todos.
Sí, a este nuevo gobierno no le queda más remedio que ser valiente con el tema de la basura y más allá de la gestión de la misma, que trabaja a nivel administrativo, sanitario, tecnológico y logístico, la nueva administración enfrenta un reto mayúsculo en materia de transformación de conducta. La pregunta es ¿Cómo se ataca la raíz del problema?

Si un ciudadano es fresco y egoísta, necesita ser educado. No entraré ahora a tratar el método, éste es otro texto, pero la buena noticia es que para educar al maleducado no es necesario hacerle un trasplante cerebral ya que con una fina labor de implante de ideas es suficiente...

Claro está, hay ciertos casos que me tumban el habitual optimismo con que me dirijo a ustedes, por ejemplo ¿qué hacemos cuando el hedor, las enfermedades, la imagen personal y los bichos a su alrededor no son razones suficientes  para despertar la conciencia a un cochino? En esos casos hay que apelar probablemente al bolsillo.

Ojo, solventar adecuadamente la gestión de la basura, además de ser una mejor fuente de ingresos para la administración pública, también trae múltiples beneficios económicos para el ciudadano de a pie, como la reducción del gasto médico familiar y el incremento de ingresos directos o indirectos derivados del turismo, pero siempre habrá quienes no "crean" o no "vean"esto como un beneficio porquen no ven más allá de su nariz, en ese caso el remedio es el castigo económico, la temida boleta, pues hasta que no le toca el bolsillo a la gente poco sesuda, el tema no parece convencerles.

Le dejo a los nuevos administradores del Gobierno Nacional la tarea de trazar y ejecutar un plan maestro, a nivel de Estado, con beneficios que -de forma gradual- se tornen en tangibles y potencien esta transformación. Pero mientras esto sucede, no creen que como ciudadano uno debe aportar algo más que "exigencia y esperanza"?

Es fácil exigirle al Gobierno desde nuestra posición, pero una vez más, mientras sea cuestionable nuestra actitud con el tema, hasta que nuestro record no esté inmaculado, al primero que debemos exigirle es a nosotros mismos. 

"Mi acción personal debe ser siempre el primer paso hacia el cambio de la realidad que me rodea".
Históricamente, ha sido la suma de buenas acciones de la ciudadanía la que suele comenzar a agitar las aguas para el tsunami de transformación favorable, así pues, un buen primer pasito práctico sería el de revisar nuestra ruta diaria y luego veremos... Pues sucede que reclamar el respeto de terceros mostrando tu amor a la Patria no se hace aireando la cédula, ni desfilando en noviembre, tampoco gritando el himno con más fuerza que otros antes de un partido de la sele. Al menos, no sólo con estas acciones... Hace falta mucho más. Se hace Patria con las pequeñas cosas de cada día.

Usa bolsas re-utilizables para hacer tu súper. ¡Es muy simple! No me cansaré de pedirte eso, es fácil, gratis y práctico, da ejemplo y resultados.
Guarda los papelitos y envases en tu auto y no los saques hasta tener a donde botarlos. Si vas a pie, conserva ese vaso plástico o esa lata hasta llegar junto a un lugar adecuado y no sólo eso, hazlo saber: muéstrale a los niños, a tus hijos, sobrinos, nietos, que actúas de este modo de forma consciente porque la calle, los ríos, las playas, los parques, son la República Panamá y el hogar de todos.
El amor a la Patria se practica todos los días, así que además de tener una actitud responsable con la propia gestión de nuestros deshechos, lo haremos contentos, porque sentiremos los colores de lo que hacemos, porque (aquí di mentalmente tu nombre) es quien hoy inició la mayor revolución del bienestar en su país y que este es un secreto entre Dios y tú mismo. 

Como los verdaderos héroes hoy (repite tu nombre) "vivo tras la máscara invisible de persona corriente, con la inmensa satisfacción de haber cambiado el mundo y de seguirlo cambiando a diario".

Ahí es cuando yo te digo, ¡Caramba! Nada mal amigo, por ser un ser sólo un humano, tienes un gran poder de transformación, enhorabuena y gracias, yo ya creo en tí.

Al final del día, lograr que la basura deje de ser el manto que nos cubra y hacer de Panamá el mejor país de América, es cuestión de actitud.