viernes, 17 de enero de 2014

Eco-actitud (algo fácil, lo prometo)

Que la ecología, la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad con el entorno sigan siendo un tema de debate es absurdo y preocupante al mismo tiempo.

Sucede que, nos guste o no, sin sostenibilidad en nuestro eco-sistema la sociedad del bienestar se extingue.  Si no se muta a los valores necesarios, nuestro mundo se irá al garete (que no sé donde queda, pero el instinto me indica que es mejor no tenerlo que averiguar).
 
Nunca es tarde para aprender y dar nuestros primeros pasitos en materia de ecología en nuestra vida. Lo hermoso de esto es que la suma de las voluntades individuales transforma una sociedad con impresionante facilidad.
 
Sucede que que la labor más admirable en esta materia proviene de verdaderas islas sociales, personas extraordinariamente conscientes entre cuyas preocupaciones está el bienestar de la comunidad y no precisamente por estar en la administración, sino como conciudadanos, como vecinos y como seres humanos.
 
 
No soy activista, no me ato a los árboles, ni encabezo manifestaciones y sin embargo, vivo como un hecho inadmisible e IN-COM-PREN-SI-BLE el seguir siendo, el único bicho raro que entra al súper con bolsas re-utilizables. Me rehúso a pensar que los otros cien clientes que me topo cada vez en el supermercado no tenían ni idea que tomar bolsas plásticas tan a menudo es  altamente contaminante para nuestro país y más allá. Además, es un gasto innecesario.
 
 
En Panamá, el gasto de las bolsas plásticas lo cubre el supermercado, lo que al final seguro que recae en el cliente. En otros países como España, el cliente paga la bolsa, así que igual, de pendejo, también queda pagando. Pendejos todos al fin, en absolutamente todos los sentidos: maltratamos nuestro mundo y nuestro bolsillo de forma voluntaria… ¡Venga ya! Cambiemos eso, que no es tan difícil!
 
Les digo a mis amigos que obrar bien es más divertido y además te premia. En mi caso, por ejemplo, “pifio” una bolsa de yute con un dibujo del autor Mariscal, de Barcelona, nada mal, u otra de una marca bien “fashion” que me regalaron en una promoción, esa me la velan a menudo... Pero lo mejor es que me dan puntos por cada una de ellas! Si, si... En una de las cadenas de supermercados de nuestro país te bonifican tus puntos por ello y es canjeable por dinero! Pero ni recibiendo plata los clientes usan bolsas re-utilizables.

De todos modos, me animo a creer que podemos cambiar esto, porque en realidad es algo sencillo. Los déficits los tenemos en temas fáciles de corregir.
 
Sin entrar en nada complejo, quería mostrarles que ser un mejor ciudadano es más facil de lo que pueda parecer y está en manos de todos, así que aquí les dejo una lista con diez simples tips para ahorrar "nosotros", es decir, a favor d enuestro bolsillo y también ahorrarle gastos y daños a nuestro mundo (que es de todos). A ver si logramos reducir un poco la cantidad de deshecho inorgánico, qdel cual somos responsables, pues ya no hay como controlarlo:

1-      Aprovecha los envases de vidrio. Lávalos, hiérvelos para despegar sus etiquetas de origen y busca los mil usos que tienen, como guardar una salsa que hiciste o para la leche evaporada (ésta no es saludable dejarla en su lata original)

2-     Usa bolsas re-utilizables siempre que hagas tu súper

3-     No botes los periódicos en la basura, llévalos para envolver botellas que compres o ciertos productos que compres en el mercado

4-     La basura tiene su lugar y si lo buscas lo encontrarás, pero si tienes dificultades con esto y andas en tu auto, usa las bolsitas de las que te dan en la farmacia o en los comercios, para guardar tu basurita y luego lo botas al llegar a destino en un lugar idóneo. Pero por lo ventana no, por favor, es aberrante. A menos que seas menso, no lo hagas. Y si eres menso, habrá que crear una ley para que “ser tan menso” te cueste caro.

5-     Para un ahorro energético y de recursos hídricos apaga la luz al salir de una habitación. No abras la refrigeradora a cada rato (eso ayuda también a guardar la línea) y por piedad, abre la llave del agua solo cuando necesitas de ésta.

6-      Evita comprar alimentos en latas o en envases individualizados para llevarte al trabajo. Cocinar a diario cosas sencillas toma tiempo y esfuerzo, cierto,  pero también favorece tu salud y tu bolsillo. Usa vasijas o envases con tapa para llevar a tu oficina comida casera y frutas.

7-     Evita comprar comidas preparadas, sus envases no suelen ser re-utilizables y generalmente son altamente contaminantes porque al no ser de cartón ni papel no se descomponen con facilidad. Además, revienta el bolsillo...

8-     No imprimas lo que no necesites. Aún hay gente que tiende a imprimir todo lo que le llega por correo electrónico, lo que no es necesario y altamente contaminante.

9-     Agrupa las coladas para usar menos veces la lavadora. Puedes combinar esa ropa más resistente junto con ropa más delicada, protegiendo a la última en bolsas de lavadora, con mallita y zipper, son muy útiles y te permiten aprovechar muy bien la lavada.

10-  Lleva contigo una bolsa suficientemente grande, doblada en tu bolsillo, para que la basura que generes en tus paseos sea debidamente botada en un lugar adecuado y no deplorablemente regada por ahí. Sentir respeto hacia la naturaleza es clave para que ésta reséte que estés en ella y conlleva buenas decisiones para el bien de todos como el cuidado de los ríos, parques, animales en la naturaleza y nuestras playas. Jamás debemos dejar rastro de por donde hemos pasado.

Al fin y al cabo, salvar el planeta, como todas las cosas importantes en la vida, es Cuestión de Actitud.
 

jueves, 16 de enero de 2014

Historia breve de la coquetería masculina

Cuando Beckam comenzó a posar con esa imagen tan estudiada, no se oía hablar de otra cosa y muchos jóvenes comenzaron a depilarse las cejas de forma desconcertante y a teñirse el cabello. No precisamente para esconder canas, sino para lograr un cierto estilo y “agradar más”.

En su momento y de forma absurda, el fenómeno de la metrosexualidad se vivió como una novedad, cuando en realidad los hombres se han teñido, bronceado, afeitado, perfumado y peinado desde mucho antes de que los deportistas del segundo milenio llenaran portadas de revistas.


De hecho, la vanidad masculina es un tema de debate filosófico y social desde tiempos de Alejandro Magno, cuando afeitarse era una prueba de “afeminamiento” hasta tal punto que el filósofo Diógenes se preguntaba "¿Por qué culpar a la naturaleza de no hacer del hombre una mujer?".
Así que la historia de la humanidad nos brinda una interesante evolución de la coquetería masculina, que ha sido un siempre un recurrente tabú debido a la asociación constante que tiene con el concepto de afeminamiento. Es por eso que me propuse componer este pequeño "tratado" sobre masculinidad y la coquetería en el varón, porque me doy cuenta de que muy poco se habla de este asunto, con la debida atención.
En algún poderoso momento -y por razones que desconozco- "la coquetería” fue declarada como parte de la naturaleza de las mujeres, mientras que en los hombres se decidió que "necesita de justificación".

Quizás fuera este enigma el que inspirase al autor Jean Claude Bologne a escribir su "Historia de la vanidad masculina", una obra publicada en Francia por Ediciones Perrin y que enfrenta tabúes y enigmas interesantes que ayudan a entender mejor el origen de la vanidad masculina y su valor en el varón heterosexual.

Según Jean Claude Bologne, la coquetería es siempre, tanto en los hombres como en las mujeres, un sinónimo de mala conducta, porque va contra la naturaleza y su único y claro objetivo es seducir. Bueno, en lo personal, considero que la seducción en sí misma no es lo dañino, sino el objeto que ésta encierre y sobretodo cuando sea manipuladora y deshonesta.  

Siendo francos, la verdadera incomodidad alrededor de la coquetería masculina ha sido -a lo largo de los siglos- poner en duda la masculinidad del varón, principalmente cuando éste se aleja de los elementos que por naturaleza le han dado al hombre una identidad más masculina.

Soy de la opinión que sin contexto no hay un verdadero texto, será entonces de justicia ubicarnos un poquito en la historia, para estudiar y entender mejor las diversas estrategias del varón en materia de coqueteo...

Vayamos, por ejemplo, al momento en que un verdadero triunfo en materia de “conquista femenina” estaba reservado a aquel que tenía indudable brutalidad física (y un visible descuido en materia de aseo personal). De hecho, hay momentos en la historia en que solamente aquel varón que fuera capaz de matar bestias de gran tamaño y levantar techos con sus propias manos, podía resultar interesante a ojos de una mujer, ya que solo así podría brindarle un hogar y seguridad.  

Ubicarnos en el marco histórico nos ayudará a entender, por ejemplo, por qué las mujeres han llegado a desear con fiereza a un hombre extremadamente velludo, con su gran corporal revestida de un temible hedor. Cabe señalar que este prototipo ganaba puntos cuando era capaz de llevar sus aterradores gritos hasta muy lejos sin uso de artilugios tecnológicos. Algo en su conjunto impensable en nuestros días, pero que fue muy real por siglos. De hecho, a causa de la memoria ancestral que conservamos, se dice que existe un porcentaje de la población femenina (pudiera llegar al 30% en ciertas zonas del planeta) que segun parece recuerda inconscientemente las penurias paleolíticas -o sin ir tan lejos, las dificultades de nuestros ancestros vikingos- y son mujeres que hoy se mueren por este dimensionado y ruidoso prototipo de congénere.

Pero cuando los que dominaban el mundo comenzaron a hacer uso de "habilidades más sofisticadas" los escenarios de “coquetería” se tornaron en situaciones y fiestas mucho más complejas que una simple fogata con tambores, sudor y una enorme pata de jabalí girando sobre las brasas…

Con su evolución mental, emocional y económica el varón se adentró a un mundo más complejo en el que imperaba la ostentación masculina a base de visible refinamiento, observándose la misma en la apariencia física, principalmente en su atuendo y sus maneras o comportamiento. Digamos que al ser más atractivo aquel que demostraba saber apreciar y perseguir lo mismo que apreciaban los más poderosos del momento, coquetear ya no incluía enfrentar temibles bestias, sino más bien lucir detalles refinados en su vestimenta y saber seguir o mejor aún, imponer la moda, entre otras complejas aptitudes.

Para ubicarnos en la historia, encontramos momentos verdaderamente extremos en cuanto a la complejidad del coqueteo del varón en el barroco francés, con sus pañuelos de chantillí saliendo de la manga o cubriendo el cuello, del que -por cierto- salía una cabeza cubierta con altas y complejas pelucas y un grueso maquillaje en el rostro. En pleno siglo 18, la evolucion de la complejidad del outfit masculino en la aristocracia era directamente proporcional a la involucion de la higiene personal del mismo.

Consideremos que durante la gloria de los imperios mediterráneos clásicos, la higiene era mucho más valorada que en la Francia de Luis XIV. Fue en la Roma y Grecia clásicas cuando aprendimos muchos secretos de higiene, aseo y cuidado de la salud. Pero se cayeron los imperios clasicos y con el pasar de los siglos, el hombre atravesó un largo oscurantismo lleno de pestilencias llamado Edad Media.

El coqueto del medievo menos desagradable era -probablemente- el de aquel varon audaz que con labia y ciertas habilidades musicales recitaba hazañas de las cruzadas. Más éxito tenía aín el propio caballero de cruzadas, sobretodo cuando sabía cómo lucir la cota de malla, con esa favorecedora cruz de San Jorge en el tórax y el casquete. Tengamos en cuenta que estos atractivos signos externos eran reservados para nobles y claro, al verlos, una dama sabía que ahí había coraje, valentía, la fuerza varonil de un guerrero e incluso cuando el sujeto no fuera muy poderoso, cuando menos tenía algo de tierras en algún lugar perdido del atropellado mapa de la Europa Medievo. Algo es algo, pensarían muchas.

Tras el medievo, con las colonizaciones y otras batallas de poder, los nuevos imperios de Europa y la llegada de la sofisticación del lejano oriente a occidente, la higiene masculina tuvo sus más y sus menos hasta quedar enterrada bajo los perfumes y talco, en la misma era que vio nacer la guillotina como objeto de culto social y así llegamos nuevamente al varón conchantillí en la puñeta francesa o golillas en el caso de España.

Tiempos aquellos en que tener cuatro palacios era necesario para hacer la migración anual de limpieza, evitando así morir ahogado entre las propias heces y orines, en una refinada pero sucia sociedad aristocrática y barroca, que dominaba a un pueblo hambriento. En cuanto al pueblo hambriento, digamos que por respeto no buscaremos cómo en medio de la miseria se las arreglaban los más coquetos para vencer en sus conquistas, pero me consta que también tenían sus propios artilugios de seducción.

Tras el barroco, qué creen, la evolución mejoró el prototipo de nuevo coqueto; Con el nacimiento de la burguesía y los nuevos ideales de libertad, el varón se hacía notar con su participación política y social, el “sex appeal” emergía cuando se dominaba el arte de la palabra y de la política, ello sumado al look un tanto despeinado con el sello post-napoleónico del romántico, que por cierto emularon los Beatles en ciertos periodos de su reinado musical.

Más que refinando, el atuendo del nuevo burgués seguía patrones más prácticos, tipo uniforme diría yo, que no tanto un despliegue creativo: debía abrigar y ser útil para subir y bajar de su caballo a cada rato y para quienes andaban a pie, debía aguantar el paso de los días y de las sucias calles.

Sin embargo este varón, a veces algo tísico-intelectual, otras más comilón y enfocado a fabricar dinero con los nuevos negocios, con el pasar del tiempo -y la evolucion de los inventos- llevó a la sociedad hasta la era industrial, que en inglaterra sentó escuela componiendo la vergonzosa "estampa"  de un Támesis espeso y chocolatoso, bañando una Londres colapsada de heces en pleno cénit de  su desarrollo.

A pesar de todo lo vivido en la historia, desde el Paleolítico hasta la fecha, estoy plenamente convencida de que podemos hablar de una verdadera la revolución de la apariencia masculina en apenas los cien últimos años.
 
Nos dice el autor francés Bologne: "Los hombres que adoptan la coquetería femenina casi siempre han sido acusados ​​de abdicar de su virilidad. Es sólo a principios del siglo XX, que las cosas empezaron a cambiar tímidamente". “Los hombres ahora quieren complacer y ser complacidos.” “Por último, los hombres tienen los mismos derechos que las mujeres", afirmó un publicista de la tienda especializada en accesorios masculinos Lafayette Homme. Incluso hoy en día y de forma errada "la homosexualidad se asocia con la coquetería, sobre todo por ignorancia o prejuicio" dice el autor, "porque muchos gays, al contrario de lo que se piensa "no quieren tener una imagen afeminada". Pero son los metrosexuales quienes finalmente sacan lo mejor del concepto al negarse a "sacrificar su derecho a belleza, ni su imagen varonil".

En el 2014, no cabe duda de que la higiene personal y un aspecto aseado son parte clave en el aspecto más en tendencia masculino. Los nuevos coquetos cuidan su look haciendo uso de elementos eficaces como el efecto “wet look” en el cabello y el uso frecuente de colores claros en su vestimenta lo que demuestra que la misma está limpia y planchada.

Notemos que el 30% de la publicidad productos de consumo masivo trata de productos anti-bacteriales y a pesar de que eliminar bacterias de nuestra piel con tanta frecuencia es el origen de múltiples enfermedades, ahora está de moda y el varón debe demostrar que sabe cómo luchar contra bestias de tan reducido tamaño que necesitaríamos un microscopio para verlas.

El caso es que sea cual sea su estilo y forma de proyectarse, el varón del 2014 es sumamente coqueto: está pendiente de su imagen, consume moda, se perfuma, se asea y presume de dominar la tecnología. A veces sucede que se fue tan lejos en su lado “femenino” que decide regresar a la recuperación de valores “más masculinos” como la barba o las botas reforzadas de soldado, los mega-relojes de gran tamaño y su caballo, que hoy día es de metal.

Por más esfuerzos que haga para agradar, la verdad es que dejó de ser metrosexual; El coqueto de hoy es una compleja e interesante fusión de conceptos:
Atesora la masculinidad en un sentido clásico. Combina la caballerosidad de los nobles cruzados, con la higiene de la Roma gloriosa y el romanticismo del siglo XIX, bajo la forma física del Olimpo griego. Presume la salud de los jóvenes conservadores de los 50 y la astucia en los negocios de los ejecutivos de los 60 pero marinado con el refinamiento cultural de la Venecia del Renacimiento y todo ello bajo un equilibrio -casi perfecto- que viene reforzado con la tecnología y la física cuántica.
Con o sin barba, el coqueto actual debe demostrar que se exige mucho y que está feliz por ello...Los factores que le ayudarán a tener éxito en sus conquistas... digamos que este sería ya otro tratado porque me obliga a evaluar la reaccion de la mujer ante el más exquisito coqueto de hoy, se queda de tarea, pero podemos aticipar que, para que un hombre sepa agradar de veras, sin renunciar a su personalidad ni a su masculinidad será, como todas las cosas importantes de la vida, Cuestión de Actitud.

miércoles, 15 de enero de 2014

La imagen personal como indicador de valores (y más)

Uno de los debates más recurrentes en un contexto relajado social, suele ser la imagen personal. Siempre hay alguien que defiende la premisa de que la misma debe ser fruto de la expresión libre de la personalidad de uno, sin importar el efecto que cause sobre los demás, alegando que es ésta la actitud sincera y honesta del individuo y por lo tanto, la correcta en el convivio social en comunidad. No puedo estar en mayor desacuerdo.

He escrito anteriormente en otras plataformas sobre este asunto y la verdad, no creo que se trate de un debate de opiniones, sino de conciencia. Tampoco considero que la libertad de pensamiento, credo o identidad cultural, todas ellas importantísimas y necesarias para el bienestar de una sociedad, tengan absolutamente nada que ver en este debate.
Esforzarse a diario para tener una imagen agradable a los demás requiere de la combinación proporcionada de inteligencia emocional, educación, salud mental y física, capacidad de observación del entorno y un enorme respeto tanto hacia uno mismo como hacia los demás. 

Si partimos de la premisa (no hagamos esto a la ligera) de que alguien con un mal aspecto o pésima imagen -a ojos de la mayoría que tratan a diario con ésta persona- no tiene ninguna enfermedad, ni física ni mental, ni es adicto a ninguna droga depresiva o alucinógena, ni está bajo tratamiento médico o psiquiátrico por algo grave, entonces, no tiene excusa.

Una persona saludable a quien no le importe ser agresivo u ofensivo a la percepción ajena de la mayoría de los mortales con quienes “decide” trazar su diario vivir, claramente, no ha sido bendecida con el regalo de la educación y los valores que ésta conlleva en su seno familiar, o bien, a pesar de haber recibido ésta y otras bendiciones, dicha persona es simplemente un completo o completa egoísta, que sólo piensa en satisfacer sus necesidades y que no le incomoda en lo absoluto causar un agravio a terceros, con su toma de decisiones, entre ellas, las que conciernen a su aspecto.

Si llegamos a este punto, nos topamos con el cruce de dos corrientes de actitud: el egoísmo y la falta de ética cultural y social.
El concepto del “amor al prójimo” parece ser el objeto de burla favorito para este tipo de individuo, quien solo puede convivir con personas que tengan las mismas carencias emocionales (lo cual no les garantiza la felicidad) o con personas que viven aterradas, sometidas a su voluntad. Porque los que queden fuera de cualquiera de estos dos grupos no van a tolerar la agresividad pasiva y la falta de respeto de alguien consciente que, con su imagen, anuncie públicamente que los demás no le importan en lo absoluto.

La libertad de uno termina donde comienza la del otro. Generalmente todos están de acuerdo en la premisa, el conflicto surge cuando una persona no tiene el valor de aceptar en qué momento terminó su espacio de libertad.

Hay que tener la inteligencia emocional en “modo estable” para tener la capacidad de detectar los límites de la sana convivencia o por lo menos haber sido exquisitamente educado bajo una disciplina casi extinta, porque hace casi 40 años que pasó de moda y que llevó a las nuevas generaciones a ser -demasiado a menudo- egoístas y maleducados, en proporciones catastróficas.

La esperanza de un mundo mejor en cuanto a imagen personal se refiere, hoy me la dan dos ideas: Una sería que “todo vuelve”, la cual encierra de forma optimista que no solo las modas regresan, los estilos de vida y actitudes también y el péndulo golpea extremos para hallar un término medio fruto de la fusión de ideas que, en manos de seres honestos y de buena voluntad, puede llevar al mundo a ser mejor y la otra idea es que la poderosa y gigantesca industria de la moda está educando a la sociedad en aspectos que fueron ajenos a la mayoría por generaciones y que programas como “No te lo pongas” “Diez años menos” o cómo me veo, están haciendo mella positiva en hombres y mujeres de nuestro mundo en nuestra sociedad, tan consumista.

Ojo, el consumismo es una fiera atroz de dos cabezas, el exceso y el pasotismo reivindicativo, ambos extremos son nocivos. Ojala aprendamos pronto a ser un mejor auriga, nivelando la necesidad de vernos bien, es decir, saludables y agradables a los demás, contra exageradas exigencias de consumo que más que sumar, nos restan.

Al final del día, sumar éxito emocional, social y económico en nuestras vidas a través de nuestra imagen es, como todas las cosas importantes en nuestra vida, Cuestión de Actitud.

martes, 14 de enero de 2014

Todos somos turismo

Vivir en Panamá (panameño o no) implica mucho más que asumir la lucha contra la humedad de los clósets, o aprender a gestionar el estrés al volante de tu automóvil. Somos un destino turístico, estamos bendecidos con esta dicha, pero todo panal viene con sus abejas. Lo inteligente es asumir nuestro rol dentro de este nuevo escenario.

Definir cómo aportamos lo suficiente para sentirnos “socios” de este gran negocio, que es el turismo, es un ejercicio de enfoque honrado y de auto-exigencia en lo que hagamos, así sea nuestra tarea menos obvia en cuanto a su relación con el turismo, como por ejemplo, dar las noticias en un programa de radio, limpiar en un lava-auto o atender a pacientes desde una consulta médica...

Si lo que aportamos lo hacemos con excelencia, educación  y estilo, obtener el beneficio será una respuesta espontánea del propio mercado hacia nosotros y hacia “los nuestros” (familia, comunidad, sector, gremio…).

Lo irónico del caso es que la barrera que pueda existir entre los ingresos del turismo y nuestro bolsillo, generalmente somos nosotros mismos, con la suma de nuestros déficits de voluntad en nuestro diario vivir. Sentir poco "los colores" de nuestra actividad profesional o económica, por ejemplo,  puede significar la diferencia entre subsistir o vivir bien.
La sensación general que se tiene en Panamá es nos llegó la era del turismo antes de lo esperado. Pero es que en los últimos años, con la labor a lo interno y hacia el exterior tan fuerte que se ha realizado de forma conjunta desde el gobierno y la empresa privada, se abrió la caja de Pandora y hoy, el turismo dejó de ser un tema a debatir. Amigos, éste es un tema a gestionar aquí y ahora, a diario y por parte de absolutamente todos.

¿Queremos más ganancias? Entonces nunca jamás volvamos a botar basura en la calle o fuera del receptáculo,  jamás dejemos el rastro de nuestras mascotas en un camino o en un parque y jamás volvamos a ser indiferentes a la consulta que un turista nos haga en medio de la calle.



La pereza o la desidia que lleva a tantos ciudadanos a caer en este tipo de actitudes perjudiciales para un Destino es muy facil de vencer. Tan solo es un diablo feo, peludo, hediondo y todo lo que gusten, puede ser aterrador, pero solo tiene acceso a la fiesta si le hacemos llegar una invitación, se lo aseguro!

A diferencia de nuestro vecino país Costa Rica, en que toda alma que te cruzas transforma el rostro y su sonrisa cuando detectan que eres turista y, no sabes cómo, pero te encandilan a hacer uso de ese u otro servicio y hacer esa o la otra visita, en Panamá todavía se tiende a disociar los intereses del turismo por parte del ciudadano. Es decir, el grueso de la ciudadanía aún cree que los activos que entran junto con los turistas llevan tatuado el nombre de la compañía aérea y del hotel que los recibe, solamente. Un craso error, qué manera de desaprovechar los regalos del cielo!

Emanciparnos hoy como ciudadanos en sociedad ya no es una opción sino es una obligación. Dejemos de esperar que nos digan qué hacer o cómo hacerlo, hagamos lo que sabemos hacer y hagámoslo con excelencia. Seamos honrados en la oferta, generosos en el trato y brillantes en la calidad, sin importar cuál sea tu negocio porque… Todos somos turismo!

Bancarios, universitarios, estilistas, transportistas, artesanos, productores agrícolas, médicos, enfermeras, deportistas, cocineros, mecánicos, guardas forestales, eco-guías, turoperadores, fabricantes de carteles señalizadores, vigilantes de playas, o de ríos, fotógrafos, vestuaristas, actores, músicos, maestros, doctores, bomberos, funcionarios públicos, pintores y decoradores, mecánicos agrónomos, techadores, fabricantes de máscaras, barqueros, instructores de buceo, pescadores,  etc. Todos somos turismo. Pero sólo aquellos que lo entiendan y asuman, recibirán su recompensa.
Al fin y al cabo, disfrutar de las mieles del desarrollo en un pais, como todas las cosas importantes en la vida, es Cuestión de Actitud.

 

lunes, 13 de enero de 2014

Vivir lejos y estar más cerca

Los que viven lejos de su país de nacimiento sabrán a qué me refiero cuando digo que, a veces, cuando estás lejos es cuando más veces al día te acercas a la tierra que te vio nacer. Lo haces con el alma, con el corazón, claro, no con los pies, pero de algún modo logras llegar.
De pequeña leía historias de emigrantes, la mayoría hombres valientes que dejaban la seguridad del entorno que los convirtió en hombres,  para adentrarse a experiencias inciertas,  bajo la premisa de que encerraban oportunidades necesarias para el bien de los suyos (o del propio).

En cualquier caso, era un sacrificio que pasaba “arrollador” sobre un ser humano como una enfermedad que deja secuelas visibles de su efecto devastador… A veces éstas, las huellas, están en el corazón y es entonces cuando las encontraríamos en la mirada del emigrante. Otras veces están en su cuerpo físico, fruto del desgaste de una aventura desdichada o corrosiva.

Pero actualmente, el fenómeno del emigrante ha cambiado en tantísimos aspectos que pareciera que nada tiene que ver con el romántico aventurero de antaño, o los desdichados desterrados, también de aquel entonces. Hoy nació el movimiento migratorio humano como nuevo sistema de vida, para la especie en cuestión.

El humano migrante no es el emigrante sino una nueva especie, con nuevas características sociológicas, psicológicas y me atrevo a decir, biológicas… Poco tiene que ver con los pueblos nómadas de la Tierra, las olas migratorias responden a factores complejos que surgen básicamente de dos fieras, la  Guerra y la Crisis Económica en las sociedades modernas.  A veces es una sin la otra, a veces van de la mano, pero siempre son poderos motivos para salir a perseguir la subsistencia o la mejora de la calidad de vida más allá de tu área de confort.

Es interesante ver cómo el fenómeno tiene un impacto bidireccional y el factor de cambio se da en todos los vértices de la situación: los que se van afectan a los que se quedan transformando sus mentalidades, cada quien de forma diferente pero siempre abriendo sus mentes. Los que se quedan afectan a los que se van, a menudo recordándoles de dónde vienen y haciéndoles sentir añorados o queridos de maneras que nunca antes habían experimentado.  Los que se van a afectan a los que los reciben, haciéndoles saber que hay más formas de ser, de vivir y de pensar y los que reciben afectan a los que llegan enseñando que la vida no es sencilla y que ya no eres nadie más que quien logres demostrar que eres con consistencia y consecuencia.

Lo bueno del mundo de hoy es que hemos acortado distancias de todas las formas posibles, algunas aun creo que son imposibles pero ahí están, acercándonos a diario. Los que nos movimos en busca de mejorar, no solo nuestra propia vida, sino el futuro de nuestras familias o seres queridos, amamos el sacrificio que ello conlleva, lo atesoramos como ese callo que nos recuerda lo buenos que somos en ese deporte. En mi caso, hubo un porcentaje de aventura en la decisión de salir del país y entrar en otro… emocionante, divertido y atractivo, no sólo un tema racional, y en interesante lo abiertos que están los portones de la ventana… cuanto más te alejas más cerca lo ves todo. Como si el dolor de la distancia agudizara tu visión, la emocional y la mental, ante cualquier situación.

A los indecisos les digo: si no tienes claro el salir de tu país, no creo que te merezcas la miel de la experiencia, porque no hay dolor sin crecimiento, no hay tristeza sin grandeza de corazón y no hay identidad sin miedo a perderla… Pero aferrarse al puerto, nunca hizo interesante el viaje.

Al fin y al cabo, adaptarse en lo que decidas hacer y ser feliz a pesar de las dificultades es simplemente, como todas las cosas importantes en nuestra vida, Cuestión de Actitud.

 

 

 

 

 

Ética: la "hormona" del crecimiento económico



Sin ética no hay futuro en los negocios. Es lo que aseguran los expertos, siendo una realidad que aplica a nivel mundial y que por supuesto incluye a Panamá, un mercado fuerte y líder que no se queda fuera de esta premisa inherente a la búsqueda del éxito.

El mundo ha cambiado y tiene asientos preferentes para quienes tienen la facultad de entenderlo y asumirlo. Hoy, hacer negocios y ser emprendedor ha dejado de ser una opción reservada a las minorías, para convertirse en respuesta para muchos que estaban inmersos en el sistema económico como asalariados de empresas. Pues el mundo de las macro planillas empresariales desaparece rápidamente y en su lugar, crece el tejido de emprendedores que conforma un nuevo panorama socio-económico. Pero este mercado no es pasto para las bestias con fallas o debilidades en materia de ética empresarial; La evolución del sistema en el mercado globalizado nos facilida hacer "spread" de ideas y viralizar la promoción de nuestros productos y servicios, sí,  pero con la misma voracidad extiende hasta los puertos más remotos la peste de una mala acción o mala gestión de la confianza agena.

Las viejas reglas del juego, o la ley del "más fuerte" se tornaron en piezas de museo en un mundo que mide realidades sostenibles versus burbujas o cortinas de humo... éstas ya han perjudicado demasiado la economía del planeta.

El nuestro, es un mercado cuya sinergia se rompe cuando se rompen las reglas del juego y que descarta con su propia fuerza centrífuga, a todos quienes rompan la ética en sus decisiones y acciones. Es decir, aquellos que todavía se resisten e insisten en hacerse ricos a base de defraudar a terceros, irrespetar contratos, mentir en la oferta o en la capacidad de servicio, se han convertido en una especie en extinción, deprimente y deplorable, que cae en picada.



Si eres una persona incapaz de "vender humo", de incumplir un contrato y te enfocas en dar el mejor servicio al cliente, eres justo con tus precios y persigues calidad como premisa, entonces estás listo para el éxito: a mis amistades que se sienten insatisfechos con su situación profesional les digo que ellos son los únicos que pueden cambiarla. Eso sí, no todos están preparados mentalmente para emprender, gestionar, hacer crecer y menos, mantener, un negocio. La educación en los hogares, sumada a los mensajes que a menudo se lanzan a través de los medios de comunicación, en la inevitable persecución del control de las audiencias, suele basarse en la cultura del miedo.

Ojo, la prudencia y el adecuado cálculo de probabilidades son caminos inteligentes a la hora de tomar decisiones, pero no deben confundirse con el miedo. El miedo es contagioso y tiene muchos efectos secundarios. Y generalmente sobran las razones para justificarlo. Pero es lo menos práctico que puede crear tu mente.

Vencer miedos pasa por tomar decisiones prácticas. Es algo que nadie puede hacer por ti,  eres tú quien toma tus decisiones, pero solo tendrás éxito cuando el respeto y los beneficios que anhelas para ti, sean los mismos que profesas y proyectas "hacia y para" los demás.

La solidaridad, la cooperación y la ética son las nuevas hormonas del crecimiento económico y lo único que de veras podrá alimentar tu éxito de forma sostenida.
 
Al fin y al cabo, obtener resultados positivos en tu negocio, como todas las cosas importantes en la vida, es Cuestión de Actitud.

miércoles, 8 de enero de 2014

La Navidad Catalana… la dulce escuela del saber esperar

Cuando era pequeña, el adviento tenía varios elementos especiales, empezando por el calendario en cuyas casillas diarias hasta el 25 de diciembre, se escondía una sorpresa de chocolate. Un dulce premio “al saber esperar”.

Esta era una de tantas señales de que estábamos en Adviento, aprendiendo a esperar cosas buenas. Como construir el Pesebre (en Panamá: Nacimiento), una obra “a todo meter” que una vez culminada, me daba la misión diaria de  ir acercando a los Tres Reyes Magos de Oriente hacia el establo… Y créanme, me aseguraba de que esos tres reyes de barro avanzaran de verdad, así fuera un poquito cada día, hasta el 6 de enero,  fecha en que ellos adorarían al niño Jesús trayéndole Oro, Mirra e incienso como los más preciados presentes.

El Día de Reyes fue una de las fechas más importantes a lo largo de mi infancia. Y si somos justos, el verdadero “saber esperar” me lo enseñaron estos tres señores tan elegantes y sofisticados.

Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron de mí una niña con más paciencia. Acumulando emociones en ascenso hasta que llegara la noche del 5 de enero. Esa noche, con los papás, con mis abuelos y mis tíos, con la vecinita y su hermana… todos en la calle, con el farolito en mano, la vela prendida, todas las familias del pueblo esperando que llegaran los Reyes Magos….

Bajo la caída de los copos de nieve no sentías el frío ya que el corazón latía tan fuerte que hasta el gorro “pasamontañas” de lana con la borla picaba en las mejillas. Pero como los adultos decían que hacía frío ahí se quedaba, el gorro, la bufanda y los guantes puestos y la emoción prendida como la chispeante vela del farolito de bienvenida que sujetabas con ese palito metálico.

Pero no se crean, recibir los regalos de los Reyes no era solo cuestión de dejar que pasara el tiempo del calendario, no señor, éstos se tenían que ganar. Esto era parte de aprender que la “vida no es sencilla” y las cosas buenas se ganan con esfuerzo, pasión y excelencia. Los requerimientos eran básicamente tres:

1) Portarse bien durante el año  (si te habías portado mal te iban a regalar carbón de azúcar, esto era un hecho. La proporción de regalos/carbón iría en función de qué tan bien o mal te portaste ese año. Los jueces: Los Reyes Magos, hombres muy sabios que todo “lo saben” porque “todo lo ven”,  saben incluso más que papá y mamá)

2) Escribirles una carta, dándoles razones de por qué esta niña se “merecía” recibir los regalos. También había que definir bien los juguetes que pedías, pues en esta vida hay que saber vender una idea y hay que definir bien los términos de un trato. Los dibujos de apoyo ayudaban mucho. En esta tarea el apoyo de mi papá era crucial, porque siempre fue muy bueno dibujando y dedicándole tiempo a cosas tan súper importantes como ésta! En mi caso, yo jugaba con ventaja. El aprendizaje era lo importante que es en esta vida aliarse con el socio más adecuado.

3) Y por último, una tarea de alta responsabilidad relativa al protocolo de bienvenida. En esta tarea mi aliada era mamá, quien siempre fue una experta anfitriona, elegante y muy detallista a la hora de recibir. Tengan en cuenta que para Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente, la noche del 5 de enero  era muy larga y agotadora, debían subir muchos balcones y llegar a muchos hogares.  A la postre era clave dejarles un buen sabor para que el otro año quisieran regresar. Gracias a esta experiencia hoy entiendo muy bien que es el CRM (Customer Relationship Management)

Pero si de personajes navideños propios de mi cultura hablamos, el verdadero protagonista del adviento (y el que más trabajo me daba) era el “Tió”. Ese simpático “tronco”, que tras semanas de cuidados, en la noche del 24 de Diciembre, conocida en Cataluña como Noche de Navidad (que no Nochebuena) recibía bastonazos al ritmo de la canción le pedíamos a gritos que “defecara lindos regalos, turrón de almendra y de piñones y de chocolate…” porque si no lo hacía recibiría más bastonazos. Durante todos los diciembres de mi infancia, cuidé y alimenté diario a mi “Tió de Nadal”, manteniéndolo bien abrigado bajo su mantita… al llegar el 24, cuanto mejor lo hubiese cuidado, más regalitos traería!

Claro que los regalitos del “Tió” no eran regalos como los que traían los Reyes Magos! Eran juguetes más pequeños, cariñitos varios y todos los turrones y dulces que íbamos a comer por navidad!  De él, tenemos una doble lectura: hay días que lo veo como un plato fuerte y crudo, si en esta vida te cepillan mucho, te traen comida, dulces y te hacen tanto caso, debes ver el contexto no sea que todo sea un show para apalearte y quitarte todo lo que tengas de bueno…  La lectura menos ceniza es la de que debes cuidar y dar para luego recibir. Ustedes mismos!

Pero no puedo cerrar esta lista de personajes del adviento más pedagógico del mundo, sin hablarles del “indecente personaje escondido” de nuestro Pesebre, el toque más irreverente de la tradición, ese campesino que está en un rinconcito haciendo sus necesidades mientras lee el periódico, conocido por todos los catalanes como “El Caganer”. Se ha convertido en un elemento imprescindible en todos los hogares y los venden de todos los tamaños, colores y personajes.

Medieval, rústico e incluso escatológico, así es el espíritu que conforma las tradiciones navideñas en Cataluña. Sorprendente para muchos, ésta es la forma en que los Catalanes vivimos la navidad y educamos a los más pequeños para que crezcan con creatividad, valores auténticos y con ese “Saber esperar” que le da toda la ventaja al tigre. La impaciencia solo trae llantos y las prisas son muy malas consejeras. Si no es a base de hábitos que nos lleguen desde la infancia corremos el riesgo de tener que aprender estas cosas de adulto y a base de verdaderos golpes. Es por eso que debemos vivir la navidad, en los hogares con niños, haciendo uso de los elementos pedagógicos que ésta nos brinde. No hablamos de comprar toneladas de regalos, ni gastar en decoraciones costosas, eso no sirve de nada, al menos de nada  bueno. Se trata de educar.

En mi tierra natal, junto al árbol, las posadas y la decoración navideña suceden estos eventos tan “No-Globalizados” que nos hacen ser quienes somos y cómo somos. Incomprendido o no, el conjunto conformado por el tronco “Tió” que “defeca pequeños presentes” y el campesino que hace sus necesidades en un rincón del Pesebre, a los catalanes nos parece algo tierno, simpático y que merece amor, cuidado y preservación.

Y si echamos la vista al mundo más globalizado, quiero pensar que la mascota de esa bebida refrescante que se auto-proclama la chispa de la vida, ese supuesto primo de Santo Nicolás, que la famosa marca bautizó como Santa Claus, aún no ha logrado barrer con las verdaderas tradiciones, al menos, no del todo!  Digo, sobre el señor de la barba vestido de rojo -no nos engañemos-  sé que lo inunda todo, Marketing es Marketing y como profesional de tema, no lo voy a discutir (al menos no más de lo que ya hice por hoy).

En cualquier caso, con mayor o menor entusiasmo, es en esto en lo que andamos todos, año tras año, regresando a vivir el Tiempo de Adviento, cada quien a su estilo, en este sancocho de tradiciones que nos tocó, tratando de ir a tiempo, con un calendario apremiante que nos borró el 13 a toda a velocidad y que ha escrito un imperativo 14. Lo que no es malo del todo, pues en el mundo de hoy el tiempo es muy valioso, otra lección que nos toca asimilar y gestionar a nuestro favor…

Al final del día, hacer de la Navidad un tiempo de Paz y Amor no dependerá de ninguno de los citados, sino que como todas las cosas importantes de la vida, es cuestión de actitud.