martes, 29 de noviembre de 2016

CERRANDO EL 2016


Asoma diciembre y con él llega el momento de cerrar un año para poder abrir otro. Por alguna razón nos gusta pensar que el año que cerramos ha sido más complejo o especial que el anterior, algo que suele nacer del poder que tienen las emociones más recientes, incluso por la fuerza de lo que se vive en el momento del “cierre”. Éste, para colmo siempre llega a puertas de la Navidad que, valorada sobremanera,  genera altos niveles de estrés a la población… A algunos porque se presionan con un gasto atroz e innecesario, otros porque en estas fechas piensan en aquellos que quedaron atrás… Ni hablar de aquellos que están viviendo en estas fechas cualquier tipo de precariedad en sus vidas.

Este 2016 ha sido también un año durísimo a nivel global, con un oriente medio convulsionado que produce muerte, refugiados y huérfanos, con dolorosos atentados en Europa y en África y con devastadoras catástrofes naturales en varios puntos del planeta pero especialmente en el continente asiático. A pesar de ello, tengo la impresión que este año cierra con el mundo más preocupado por el resultado de las elecciones presidenciales en los E.U.A., cual catástrofe natural, cuando en realidad se trata de algo que obedece a la voluntad democrática de un pueblo libre, que pudo ejercer su voto y eligió el candidato de su preferencia...  

Quienes ven el presidente electo como la personificación de todos los males, en estos días van digiriendo su victoria como si de un evento de proporciones apocalípticas se tratara, mientras hipócritamente siguen aceptando bolsas plásticas en el supermercado, emitiendo gases contaminantes a diario como desodorante en sus hogares, usando su automóvil para ir a la vuelta de la esquina y comprando comida multi- procesada y envasada…

He leído tantas mamarrachadas tras el resultado de las elecciones de los Estados Unidos que me pregunto si quienes alzan su voz para dejar de “memo” al vecino hicieron acaso una mejor elección de presidente en su propio país. Corramos un tupido velo con esto, pues si observamos México, España o Panamá no acabaríamos…

Esta semana, además, falleció el dictador cubano, no así su dictadura; gracias a la insaciable sed de poder del ya difunto Fidel, éste aseguró la permanencia del régimen con el traspaso en vida de su "corona" de dominación sobre la Perla del Caribe. Así pues, tal parece que el 2016 aun no sea el año de la liberación del pueblo cubano. Unos, los más oprimidos, se consuelan con la belleza que los envuelve, con el amor de sus seres queridos o con el son, la música más poderosa del planeta después del Requiem de Mozart...Otros se desesperan con la imposibilidad de poder tener sus zarpas en el punto más estratégico al sur de La Florida y otros observan desde afuera la aun irremediable realidad... Amanecerá y veremos.

Cada quien sabe lo que este 2016 le habrá enseñado. Doce meses dan para muchas vivencias y oportunidades, pero sea como sea, merece la pena sacar una enseñanza de peso para que todo lo vivido se convierta en lección aprendida y no en una nueva piedra en la mochila.

Si deseamos que lo vivido en este año sirva de fundamento para un mejor año en 2017, éste podría ser un buen momento para revisar las claves de una vida que nos haga dignos de estar en este mundo:

De veras, suene trillado o no, lo creo con toda firmeza: tratemos de no ser “uno más” en este mundo. Evitemos ir por ahí solo para "sacarle" a la vida lo que “se pueda”, menos si ello es esperando vivir a costillas de otros. Esa es la mente de una sociedad inmadura que solo trae mal al mundo. ¿No es vergonzoso quedarse ahí?

Arrópate hasta donde tire la manta. Es sencillo: Tu casa, tu auto  y tus demás posesiones materiales deben ser algo agradable, es decir, algo que puedas afrontar con total comodidad y que te hagan sentir bien al proveerte de ventajas en tu bienestar o el de los tuyos. Pero asegúrate de que no sean elementos u objetos de ostentación, especialmente si te llevan a mal vivir, a hundirte en deudas o a tener que recurrir a formas poco loables o faltas de ética para aumentar tus ingresos. Nada lo justifica, sé coherente y evítalo, básicamente para ser feliz y hacer así feliz a los tuyos.

Nútrete adecuadamente, cuida tu salud. Además de ahórrate elevados costos médicos te llevará a dormir mejor, a tener un mejor aspecto a sonreír más y en general va a resultar un optimizador de tus habilidades mentales y físicas; una indudable ventaja para ser más feliz.

Educa a tus hijos para que sean buenas personas, generosos, coherentes, sanos, responsables y solidarios, en vez de competitivos, egoístas y materialistas. Si lo haces asegurarás una mayor felicidad de tus hijos y al mismo tiempo le darás al mundo un mejor legado.

Ama a tu pareja con generosidad. El gran secreto de una pareja feliz es la combinación de la auto responsabilidad en materia de salud y bienestar junto con una enorme generosidad de ambos,  hacia el otro. Lo que lleva a tantos matrimonios a romperse en estos tiempos es a menudo una pesada combinación de inmadurez y egoísmo por parte de uno o de ambos en una pareja. Las adicciones son fruto de ello y vemos elevados consumos de alcohol, por ejemplo, en muchos adultos con familia. Ello difícilmente lleva a un proyecto de vida pleno y feliz. 

Por otro lado, el dejarse presionar por temas materiales o de apariencia es otro destructor de hogares y de familias. Nunca hagas por dinero algo de lo que no puedas sentirte orgulloso y menos aún, algo que pueda perjudicar a tu familia.

Por lo demás, fija tus metas del 2017 en una lista manejable, de esas que están pensadas para dar un paso a la vez y caminar sin prisa pero sin pausa, colocando primero un pie y luego el otro.


Feliz 2017 a todos.