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martes, 22 de julio de 2014

MADURAR CON ESTILO


Hoy les propongo enfocarnos en cómo sumarle vida a tus años y no al revés…



Para la mayoría, superar los falsos mitos y las presiones sociales sobre la edad suele ser un verdadero reto y entrar a una “nueva década” se convierte en la situación perfecta para sufrir innecesariamente.

De hecho, hay quienes prefieren que vivas convencido de que ganar años te hace perder oportunidades de ser feliz, para que “compres” la felicidad de cajeta que te venden  altos precios! Los peores, se esforzarán para mantener lejos de tu campo de visión todas esas bondades a las que hoy tienes mayor un acceso,  precisamente por tener más edad, madurez y mayor perspectiva.

Tus miedos son la fortaleza de quienes esperan sacar de ti mucho más de lo que quieren darte, veamos hoy como combatirlos, liberarnos de estas cadenas y emprender el viaje de la madurez con todo el estilo que mereces.


No importa cuánto se esfuercen algunos en tu fracaso vital, si elijes enfrentar tu realidad, y poner en marcha una estrategia consciente a favor de tu calidad de vida, entonces sumar años solo te abrirá puertas y ventanas, muchas de ellas, que ni tan siquiera habías reparado que estaban ahí.

El secreto está en saber “gestionar” cada situación para sacarle la mayor ventaja posible y al final del día, vivir plenamente y disfrutar como nunca antes lo hiciste, ni tan siquiera en tu más tierna juventud.

Nadie puede gobernar tus pensamientos ni tus acciones, esa parcela de tu vida es completamente tuya y cuando lo descubras, podrás comenzar a vivir y a divertirte de veras, hasta convertirte gradualmente en una fuente de energía positiva que contagiará a todo tu entorno, beneficiándote a ti y a aquellos a quienes más aprecias.

Hoy toco este tema porque me doy cuenta a diario de que es muy común quedar atrapado en el miedo a sumar edad, sobre todo con tanto bombardeo de cosas absurdas como que el éxito vital reposa en tener “la piel, el cuerpo y la fortaleza física” de los veinte...¿Y qué tal la estupidez, la ceguera emocional y la falta de recursos mentales propia de esa edad?

Cada década tiene su manera de estar en forma y vivir plenamente, hay que trabajar para lograr que sea de la mejor forma, pero entendiendo que no tenemos veinte.


La naturaleza es muy sabia, pues cuando menos preparados estamos para disfrutar o manejar la vida, ésta nos da las herramientas adecuadas para soportar mejor los embates; Esto es la juventud. Pero luego, con los años, disfrutar la vida depende de otro tipo de elementos, como una cabeza amueblada, cultura, conocimiento, libertad y flexibilidad de emociones y… del recurso más valioso del siglo veintiuno: el tiempo libre… 


Mientras tengas tus pensamientos en la dirección correcta, todo lo que necesitarás es una rutina de cuidado personal diario y atreverte a mejorar tu aspecto, integrando elementos de imagen personal que hablan bien de ti y potencien favorablemente tu imagen ante los demás.

El look adecuado, que enmarque la mejor de las actitudes hará que te veas arrollador, por más años que le sumes a tu almanaque. No se trata de dejar de gastar dinero en tu imagen, sino de invertirlo adecuadamente en aquellos cuidados y compras que de veras te vayan a ayudar y siempre dentro de tu presupuesto.

Otro elemento igual de importante es trabajar en la elegancia con que vivas tu relación con los demás, algo que con los años debemos ir puliendo y mejorando hasta que logremos que nazca espontáneamente y nos lleve a ser maestros en saber escuchar, hablar pausado, reírnos con espontaneidad, hacer contacto visual y aprender a esbozar la media sonrisa (y la amabilidad de mirada) como actitud facial permanente (se puede practicar frente a un espejo). La elegancia nada tiene que ver con tu capacidad de consumo, ya que la define tu forma de actuar. Es la suma y combinación de tus actos y omisiones, así como el estilo de los mismos.


Si alcanzas a combinar esta receta, créeme, tu estilo, especialmente a los 50, eclipsará incluso a los más “esculpidos” millonarios!

Desde la juventud entramos en la inercia de ir acumulando ideas tóxicas que se vuelven en nuestro verdadero peor enemigo. Conozco a quienes se han creído una serie de paradigmas sociales y a menudo se comparan con actores, presentadores televisivos o cantantes famosos, todos ellos bastante “producidos” en sus apariciones públicas. Date cuenta de lo absurdo que es esto…se comparan con personas que se han pasado más de tres horas en maquillaje y peluquería, que llevan su cuerpo estrangulado en una faja y que aun así, luego de que les tomaron esa foto, la foto pasó por la máquina de los “milagros” digitales…

No queremos vernos como si tuviéramos quince años menos de los que tenemos, eso sería ridículo, un síntoma de inmadurez que nos haría perder credibilidad ante los demás… Mejor será madurar comprendiendo la edad que tenemos y las circunstancias que nos envuelven de manera que entremos en un equilibrio tan saludable que nos ayude a vernos “estupendos”.

Todo el mundo prefiere verse joven, pero cuando  alguien pierde la noción de la realidad el resultado suele ser nefasto. El secreto está en asumir una actitud enérgica, jovial y positiva en lo hacemos,  desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, en cómo nos arreglamos, en cómo nos relacionamos con los demás y en cómo enfrentamos la vida con todas sus pruebas. Verse joven no implica parecer literalmente que SEAS joven. Esa expresión solo habla de que te ves “muy bien” y denotas lo bien que manejas tu energía, tu vida y tu forma de relacionarte con el mundo y contigo mismo.


Nada hay de malo en cumplir una determinada edad, la vida es un regalo, lo que sí es malo es no saberla llevar… Lo bien que te veas no es más que es una “sensación” que vas a crear de forma consciente a los demás;  Algo subjetivo que sin embargo puedes edificar minuciosamente y construirlo a diario, para luego disfrutar del resultado!

Si sigues la estrategia adecuada, me atrevo a afirmar que los demás no sólo quedarán fascinados, sino que querrán parecerse a ti, sobre todo cuando logres de veras transmitir tu esencia, tu personalidad y tu estilo personal, con la fuerza magnética de quien no le teme a sus líneas de expresión (ni a su “llantita” extra).

Así pues, de los 40 para arriba…

·         Elige ropa de calidad, versus cantidad. Puedes mantener tu presupuesto, solo que mejorar la exigencia de su uso. Es mejor tener dos buenas camisas de algodón, que diez suéteres de punto. Compra un buen par de jeans que te favorezcan, sean durables y te caigan bien en vez de cinco pantalones de oferta que no te entallan pero estaban muy rebajados…

·         Cuidado con las rebajas, son malas consejeras… por “responsabilidad” tenderás a comprar algo que no te favorece solo porque era lo más rebajado. Esto no es ahorro, es despilfarro y un atentado a tu estilo personal. Es tu momento, te mereces lo mejor, mímate y compra cuando tú lo decidas, no cuando lo decidan los puntos de venta con sus letreros de rebajas y solo compra cosas que de veras te quedan bien y tengas como combinarlo. Si compras siguiendo esta estrategia, asume que el costo unitario de tus piezas de ropa subirá, pero al final del año es posible que en conjunto gastes menos y todo el tiempo te vas a ver bien, ¿no es eso más rentable?

·         Enfócate en los básicos y juega ligeramente con los complementos… Los colores de tendencia, búscalos en un foulard, en tus flats de tendencia, en la cartera, pero la ropa de fondo de armario elíjela de paleta neutral o colores nobles y lisos (blanco, rojo, azul marino, rosado pálido, celeste, camel, denim azul, negro) y de corte impecable.

·         Evita recargarte (menos es mas).

·         Tu ropa debe estar muy bien entallada, y caer perfectamente al cuerpo, sin importar que denote una curva o dos… De todos modos, en cuanto comiences la rutina de salud y bienestar las curvitas se quedarán en algo leve y de menor importancia permítelas “ser”, no estorban ni eclipsan tu belleza, te lo prometo.

·         Los escotes en V pero de poca profundidad suelen favorecer porque alargan la línea del cuello sin mostrar exceso de escote. Viste, favorece y es más versátil.

·         Viste acorde a tu edad. Por ejemplo, sobre ese trajecito sin mangas, o ese suéter, mejor integra un saco de corte sastre que le agregará clase y hará que te veas mucho mejor. Puedes usar lino, algodón o lana fría, incluso mezclilla (o denim), insisto, lo importante es el entalle.

·         Nunca muestres tus pies en un entorno profesional o eventos formales al menos, no de lunes a viernes y cuando liberes tus pies en sandalias, que sea solo con la pedicura impecable. 


·         Y muestra tus pies solo cuando estén enfundados en elegantes o favorecedoras sandalias. Deberás hidratarlos todas las noches, no queremos ver los talones resecos de nadie… Sigue una rutina para pies lindos a diario, como dejarlos bañados en crema hidratante dentro de las bolsas plásticas, aprovecha mientras veas una buena película o te recuestes a escuchar entero tu disco favorito. Esto se combina con la pedicura profesional que debes mantener regularmente.

·         Sigue rutinas semanales “caseras” de belleza, verás resultados y esto te va a animar y divertir. Por ejemplo, el sencillísima tip de colocar dos rodajas muy finas de pepino para que nutran tu contorno de ojos, es fabuloso el resultado y puedes aplicarte una mascarilla casera…

·         Mantén tu cabello muy limpio. Si tu cabello es entre liso y medio ondulado, es preferible que te hagas un tratamiento suave de Keratina (ojo, de calidad, profesional y suave) que te permita lavarte el cabello y arreglártelo con facilidad, o bien, si tu cabello es rizado, mejor aún, porque puedes darle un acabado con crema para peinar rizos, y definirlo. Esta pauta de cuidado de tu cabello es compatible con “sudar” y “vivir intensamente” sin sacrificar imagen y estilo.

Mantenerte fresco, limpio, y activo te dará juventud y serás mucho más agradable a la vista de los demás. Ah, y no solo eso, te ayudará a descansar más profundamente en las noches incluso evitarás una larga lista de posibles afecciones incluso enfermedades, ¿qué tal?


SALUD EMOCIONAL
Uno de los secretos para verse “fabuloso” a cualquier edad es buscar DE VERAS un equilibrio entre cuerpo y mente. ¿Trillado? Sí, es posible, pero está claro que el 99% de la gente aún no lo entiende.

Se trata de madurar con inteligencia, cultura y mucho sentido común… Suena bien,  pero no suele ser tan sencillo… Y luego está el tema de conjugarlo con la “salud emocional”. Ésta se puede manejar muy bien echando mano de ciertos alimentos y suplementos. ¡Así de simple!


No olvides que somos “máquinas bioquímicas” y nuestro sistema emocional responde a elementos que nada tienen que ver con lo que nos ronda en la mente…  Es justo al revés, estamos dando vueltas a un “problema” o “duda existencial” porque no andamos en orden con nuestra segregación de endorfinas y otras sustancias que nos ponen a trabajar la mente y el cuerpo mucho mejor y que nos “hacen sentir bien”. Por ejemplo, una simple bajada de hierro nos puede convencer de que estamos deprimidos.

Estamos sujetos a múltiples detonantes de procesos que nos pueden hacer sentir tristes, angustiados, nerviosos incluso llegarnos a enfermar, pero son cosas que podemos evitar y controlar si simplemente somos conscientes de ello. Es muy práctico tener un naturópata “de cabecera” para que te haga ajustes que cuiden a todo nivel… verás como a menudo, tan solo integrando oligoelementos, vitaminas y minerales, haciendo algo de ejercicio al aire libre y activando pensamientos positivos intencionados, comienzas a sentir que “ese problema” desaparece… a sentirte mejor lo que te bonifica con el hecho de VERTE mejor.



Se habla de la crisis de los cuarenta, pero ese punto de tu vida es de inflexión para tomar impulso y comenzar a disfrutar de veras del sabor de la vida en toda su plenitud e intensidad, aún más en los 50, algo en lo que coinciden todos los expertos.

En los varones, por ejemplo, se habla también de la crisis de los cincuenta y si consideramos que los sesenta de hoy vienen a ser los nuevos 50, no tardará en salir a la palestra una nueva crisis que acabe con las anteriores… De algún modo siempre tenemos un punto especial en nuestra vida donde hacemos recapitulación y entramos a un nuevo estadio. La clave del éxito es hacer de tu nuevo estadio algo superior.

La crisis de edad suelen ser el resultado emocional de saber que ya pasaste de “ser joven” a  simplemente  “verte joven”, o algo que era parte de tu misión vital deja de estar en tu vida, como sucede cuando alguien se jubila, o se le van los hijos de casa, etc. Son muchas las situaciones que pensamos que le dan sentido a nuestra existencia y las empoderamos tanto que cuando ya no tenemos esa situación nuestra existencia recibe una grave lesión. Mejor evítalo y reparte el poder que le ortorgas a cada área de tu vida.


Ciertas personas, sobre todo los que fueron muy deportistas o activos en su adolescencia, les puede golpear con impía crudeza sentir que su cuerpo no responde igual que antes. Sin embargo, deberías estar sumamente feliz porque al fin estás entrando en la etapa de tu vida en la que puedes disfrutar de toda la experiencia que los embates de juventud te han dejado como legado, con la ventaja de que ahora puedes verte mucho más fabuloso. Ahora, por fin, puedes comenzar a hacer cosas que pensabas que debían hacerse antes de los cuarenta y por estar ocupado en lo propio de los treinta, realmente no las hiciste. Puede que tu cuerpo no sea el de un superhéroe, pero tienes el poder de iniciar muchas cosas nuevas, afianzar otras y elevar la calidad de tu vida, de tu ocio y del disfrute de  tus emociones… Y además, esto solo es el antesala, debes saber que aún no es la mejor etapa de tu vida… que lo mejor está siempre por venir!

Es tiempo de enfocarte en “SENTIRTE BIEN”, lo que te llevará a “VIVIR BIEN” y como resultado final a “VERTE MUY BIEN”.

Sé organizado como nunca antes lo habías sido, pues estás en la etapa en la que vas a prepararte para vivir de veras lo que sigue y te conviene hacer que el tiempo te cunda y cuídate de veras:

·         Llegó el momento de bajar el consumo de la carne roja, el conocimiento al que tienes acceso y tu nueva capacidad de asimilación te indica que así debe ser.

·         Llegó el momento de tomarse en serio la rutina de ejercicios físicos, esa de 4 días por semana.

·         Llegó el momento de cenar poco y acostarse antes, pero solo para rendir el doble.

·         Llegó el momento de hacerte un leve cambio de imagen, para resaltar las que finalmente son tus facciones de identidad, de carácter, las cuales ya están enmarcadas por una mirada más profunda, esa que resulta de lo que has acumulado en tantas vivencias y batallas...

·         Llegó el momento de pelear menos, agradecer más

·         Llegó el tiempo en que todo gana equilibrio en tu vida.

***

La madurez invita al varón a disfrutar de veras de ser hombre sin tener que demostrar su masculinidad con bravuconadas de testosterona. La masculinidad en el hombre maduro reluce de forma involuntaria lo que se torna en algo encantador. Disfruta de ser tú. La seguridad sincera del varón que no teme mostrar sus valores, su amor por la familia y sus emociones,  se torna en su atributo más atractivo.

Y en la mujer, la madurez invita a integrar tu mayor grado de feminidad en todas las áreas de su vida. Algo que no pudiste hacer en la adolescencia, porque “tuviste que demostrar que estaba enfocada en sus estudios” o en el deporte (por ejemplo). Algo, también, que quizás no pudiste hacer después de casarte, porque la maternidad te exigió anteponer a los más pequeños de la casa a tus necesidades femeninas.

Estos cambios que te elevarán a ser mejor, a verte fabulosa y vivir con mayor intensidad de las cosas que más te agradan podrían llegar a los 35, a los 40, a los 50… Sea cual sea tu momento, si estás leyendo este post, ya llegaste a la mitad del camino para convertirte en una verdadera inspiración!

Date cuenta de que eres la estrella de tu vida. Todos los días  son un evento de “alfombra roja”, tu trabajo, tu almuerzo con esas amistades, tu reunión, tu ida a la playa… Cada acción de tu vida, es una oportunidad para disfrutar de ser tú y hacer que los demás disfruten también de tí. Seguro que así comenzarás a disfrutar tú también de ellos.

Hoy escribes el guión de tus vivencias más personales, esas que tan intensamente te harán agradecer la vida… Huele la fruta que compras, siente la textura del pan, hazte peelings caseros para mantener la piel de tu cuerpo suave y disfruta de cuidarte…  Invierte en suplementos naturales, Omega 3, Vitamina C, Complejos B… Pon frutos del bosque deshidratados en tus ensaladas… lleva en tu bolso cosas de picar saludables… y sobre todo, ama con generosidad y vive las cosas agradables con toda su intensidad.

Al fin y al cabo, sumar años en tu vida y hacer de ello una ventaja creciente será, como todas las cosas importantes en tu vida, cuestión de actitud.

jueves, 16 de enero de 2014

Historia breve de la coquetería masculina

Cuando Beckam comenzó a posar con esa imagen tan estudiada, no se oía hablar de otra cosa y muchos jóvenes comenzaron a depilarse las cejas de forma desconcertante y a teñirse el cabello. No precisamente para esconder canas, sino para lograr un cierto estilo y “agradar más”.

En su momento y de forma absurda, el fenómeno de la metrosexualidad se vivió como una novedad, cuando en realidad los hombres se han teñido, bronceado, afeitado, perfumado y peinado desde mucho antes de que los deportistas del segundo milenio llenaran portadas de revistas.


De hecho, la vanidad masculina es un tema de debate filosófico y social desde tiempos de Alejandro Magno, cuando afeitarse era una prueba de “afeminamiento” hasta tal punto que el filósofo Diógenes se preguntaba "¿Por qué culpar a la naturaleza de no hacer del hombre una mujer?".
Así que la historia de la humanidad nos brinda una interesante evolución de la coquetería masculina, que ha sido un siempre un recurrente tabú debido a la asociación constante que tiene con el concepto de afeminamiento. Es por eso que me propuse componer este pequeño "tratado" sobre masculinidad y la coquetería en el varón, porque me doy cuenta de que muy poco se habla de este asunto, con la debida atención.
En algún poderoso momento -y por razones que desconozco- "la coquetería” fue declarada como parte de la naturaleza de las mujeres, mientras que en los hombres se decidió que "necesita de justificación".

Quizás fuera este enigma el que inspirase al autor Jean Claude Bologne a escribir su "Historia de la vanidad masculina", una obra publicada en Francia por Ediciones Perrin y que enfrenta tabúes y enigmas interesantes que ayudan a entender mejor el origen de la vanidad masculina y su valor en el varón heterosexual.

Según Jean Claude Bologne, la coquetería es siempre, tanto en los hombres como en las mujeres, un sinónimo de mala conducta, porque va contra la naturaleza y su único y claro objetivo es seducir. Bueno, en lo personal, considero que la seducción en sí misma no es lo dañino, sino el objeto que ésta encierre y sobretodo cuando sea manipuladora y deshonesta.  

Siendo francos, la verdadera incomodidad alrededor de la coquetería masculina ha sido -a lo largo de los siglos- poner en duda la masculinidad del varón, principalmente cuando éste se aleja de los elementos que por naturaleza le han dado al hombre una identidad más masculina.

Soy de la opinión que sin contexto no hay un verdadero texto, será entonces de justicia ubicarnos un poquito en la historia, para estudiar y entender mejor las diversas estrategias del varón en materia de coqueteo...

Vayamos, por ejemplo, al momento en que un verdadero triunfo en materia de “conquista femenina” estaba reservado a aquel que tenía indudable brutalidad física (y un visible descuido en materia de aseo personal). De hecho, hay momentos en la historia en que solamente aquel varón que fuera capaz de matar bestias de gran tamaño y levantar techos con sus propias manos, podía resultar interesante a ojos de una mujer, ya que solo así podría brindarle un hogar y seguridad.  

Ubicarnos en el marco histórico nos ayudará a entender, por ejemplo, por qué las mujeres han llegado a desear con fiereza a un hombre extremadamente velludo, con su gran corporal revestida de un temible hedor. Cabe señalar que este prototipo ganaba puntos cuando era capaz de llevar sus aterradores gritos hasta muy lejos sin uso de artilugios tecnológicos. Algo en su conjunto impensable en nuestros días, pero que fue muy real por siglos. De hecho, a causa de la memoria ancestral que conservamos, se dice que existe un porcentaje de la población femenina (pudiera llegar al 30% en ciertas zonas del planeta) que segun parece recuerda inconscientemente las penurias paleolíticas -o sin ir tan lejos, las dificultades de nuestros ancestros vikingos- y son mujeres que hoy se mueren por este dimensionado y ruidoso prototipo de congénere.

Pero cuando los que dominaban el mundo comenzaron a hacer uso de "habilidades más sofisticadas" los escenarios de “coquetería” se tornaron en situaciones y fiestas mucho más complejas que una simple fogata con tambores, sudor y una enorme pata de jabalí girando sobre las brasas…

Con su evolución mental, emocional y económica el varón se adentró a un mundo más complejo en el que imperaba la ostentación masculina a base de visible refinamiento, observándose la misma en la apariencia física, principalmente en su atuendo y sus maneras o comportamiento. Digamos que al ser más atractivo aquel que demostraba saber apreciar y perseguir lo mismo que apreciaban los más poderosos del momento, coquetear ya no incluía enfrentar temibles bestias, sino más bien lucir detalles refinados en su vestimenta y saber seguir o mejor aún, imponer la moda, entre otras complejas aptitudes.

Para ubicarnos en la historia, encontramos momentos verdaderamente extremos en cuanto a la complejidad del coqueteo del varón en el barroco francés, con sus pañuelos de chantillí saliendo de la manga o cubriendo el cuello, del que -por cierto- salía una cabeza cubierta con altas y complejas pelucas y un grueso maquillaje en el rostro. En pleno siglo 18, la evolucion de la complejidad del outfit masculino en la aristocracia era directamente proporcional a la involucion de la higiene personal del mismo.

Consideremos que durante la gloria de los imperios mediterráneos clásicos, la higiene era mucho más valorada que en la Francia de Luis XIV. Fue en la Roma y Grecia clásicas cuando aprendimos muchos secretos de higiene, aseo y cuidado de la salud. Pero se cayeron los imperios clasicos y con el pasar de los siglos, el hombre atravesó un largo oscurantismo lleno de pestilencias llamado Edad Media.

El coqueto del medievo menos desagradable era -probablemente- el de aquel varon audaz que con labia y ciertas habilidades musicales recitaba hazañas de las cruzadas. Más éxito tenía aín el propio caballero de cruzadas, sobretodo cuando sabía cómo lucir la cota de malla, con esa favorecedora cruz de San Jorge en el tórax y el casquete. Tengamos en cuenta que estos atractivos signos externos eran reservados para nobles y claro, al verlos, una dama sabía que ahí había coraje, valentía, la fuerza varonil de un guerrero e incluso cuando el sujeto no fuera muy poderoso, cuando menos tenía algo de tierras en algún lugar perdido del atropellado mapa de la Europa Medievo. Algo es algo, pensarían muchas.

Tras el medievo, con las colonizaciones y otras batallas de poder, los nuevos imperios de Europa y la llegada de la sofisticación del lejano oriente a occidente, la higiene masculina tuvo sus más y sus menos hasta quedar enterrada bajo los perfumes y talco, en la misma era que vio nacer la guillotina como objeto de culto social y así llegamos nuevamente al varón conchantillí en la puñeta francesa o golillas en el caso de España.

Tiempos aquellos en que tener cuatro palacios era necesario para hacer la migración anual de limpieza, evitando así morir ahogado entre las propias heces y orines, en una refinada pero sucia sociedad aristocrática y barroca, que dominaba a un pueblo hambriento. En cuanto al pueblo hambriento, digamos que por respeto no buscaremos cómo en medio de la miseria se las arreglaban los más coquetos para vencer en sus conquistas, pero me consta que también tenían sus propios artilugios de seducción.

Tras el barroco, qué creen, la evolución mejoró el prototipo de nuevo coqueto; Con el nacimiento de la burguesía y los nuevos ideales de libertad, el varón se hacía notar con su participación política y social, el “sex appeal” emergía cuando se dominaba el arte de la palabra y de la política, ello sumado al look un tanto despeinado con el sello post-napoleónico del romántico, que por cierto emularon los Beatles en ciertos periodos de su reinado musical.

Más que refinando, el atuendo del nuevo burgués seguía patrones más prácticos, tipo uniforme diría yo, que no tanto un despliegue creativo: debía abrigar y ser útil para subir y bajar de su caballo a cada rato y para quienes andaban a pie, debía aguantar el paso de los días y de las sucias calles.

Sin embargo este varón, a veces algo tísico-intelectual, otras más comilón y enfocado a fabricar dinero con los nuevos negocios, con el pasar del tiempo -y la evolucion de los inventos- llevó a la sociedad hasta la era industrial, que en inglaterra sentó escuela componiendo la vergonzosa "estampa"  de un Támesis espeso y chocolatoso, bañando una Londres colapsada de heces en pleno cénit de  su desarrollo.

A pesar de todo lo vivido en la historia, desde el Paleolítico hasta la fecha, estoy plenamente convencida de que podemos hablar de una verdadera la revolución de la apariencia masculina en apenas los cien últimos años.
 
Nos dice el autor francés Bologne: "Los hombres que adoptan la coquetería femenina casi siempre han sido acusados ​​de abdicar de su virilidad. Es sólo a principios del siglo XX, que las cosas empezaron a cambiar tímidamente". “Los hombres ahora quieren complacer y ser complacidos.” “Por último, los hombres tienen los mismos derechos que las mujeres", afirmó un publicista de la tienda especializada en accesorios masculinos Lafayette Homme. Incluso hoy en día y de forma errada "la homosexualidad se asocia con la coquetería, sobre todo por ignorancia o prejuicio" dice el autor, "porque muchos gays, al contrario de lo que se piensa "no quieren tener una imagen afeminada". Pero son los metrosexuales quienes finalmente sacan lo mejor del concepto al negarse a "sacrificar su derecho a belleza, ni su imagen varonil".

En el 2014, no cabe duda de que la higiene personal y un aspecto aseado son parte clave en el aspecto más en tendencia masculino. Los nuevos coquetos cuidan su look haciendo uso de elementos eficaces como el efecto “wet look” en el cabello y el uso frecuente de colores claros en su vestimenta lo que demuestra que la misma está limpia y planchada.

Notemos que el 30% de la publicidad productos de consumo masivo trata de productos anti-bacteriales y a pesar de que eliminar bacterias de nuestra piel con tanta frecuencia es el origen de múltiples enfermedades, ahora está de moda y el varón debe demostrar que sabe cómo luchar contra bestias de tan reducido tamaño que necesitaríamos un microscopio para verlas.

El caso es que sea cual sea su estilo y forma de proyectarse, el varón del 2014 es sumamente coqueto: está pendiente de su imagen, consume moda, se perfuma, se asea y presume de dominar la tecnología. A veces sucede que se fue tan lejos en su lado “femenino” que decide regresar a la recuperación de valores “más masculinos” como la barba o las botas reforzadas de soldado, los mega-relojes de gran tamaño y su caballo, que hoy día es de metal.

Por más esfuerzos que haga para agradar, la verdad es que dejó de ser metrosexual; El coqueto de hoy es una compleja e interesante fusión de conceptos:
Atesora la masculinidad en un sentido clásico. Combina la caballerosidad de los nobles cruzados, con la higiene de la Roma gloriosa y el romanticismo del siglo XIX, bajo la forma física del Olimpo griego. Presume la salud de los jóvenes conservadores de los 50 y la astucia en los negocios de los ejecutivos de los 60 pero marinado con el refinamiento cultural de la Venecia del Renacimiento y todo ello bajo un equilibrio -casi perfecto- que viene reforzado con la tecnología y la física cuántica.
Con o sin barba, el coqueto actual debe demostrar que se exige mucho y que está feliz por ello...Los factores que le ayudarán a tener éxito en sus conquistas... digamos que este sería ya otro tratado porque me obliga a evaluar la reaccion de la mujer ante el más exquisito coqueto de hoy, se queda de tarea, pero podemos aticipar que, para que un hombre sepa agradar de veras, sin renunciar a su personalidad ni a su masculinidad será, como todas las cosas importantes de la vida, Cuestión de Actitud.

miércoles, 15 de enero de 2014

La imagen personal como indicador de valores (y más)

Uno de los debates más recurrentes en un contexto relajado social, suele ser la imagen personal. Siempre hay alguien que defiende la premisa de que la misma debe ser fruto de la expresión libre de la personalidad de uno, sin importar el efecto que cause sobre los demás, alegando que es ésta la actitud sincera y honesta del individuo y por lo tanto, la correcta en el convivio social en comunidad. No puedo estar en mayor desacuerdo.

He escrito anteriormente en otras plataformas sobre este asunto y la verdad, no creo que se trate de un debate de opiniones, sino de conciencia. Tampoco considero que la libertad de pensamiento, credo o identidad cultural, todas ellas importantísimas y necesarias para el bienestar de una sociedad, tengan absolutamente nada que ver en este debate.
Esforzarse a diario para tener una imagen agradable a los demás requiere de la combinación proporcionada de inteligencia emocional, educación, salud mental y física, capacidad de observación del entorno y un enorme respeto tanto hacia uno mismo como hacia los demás. 

Si partimos de la premisa (no hagamos esto a la ligera) de que alguien con un mal aspecto o pésima imagen -a ojos de la mayoría que tratan a diario con ésta persona- no tiene ninguna enfermedad, ni física ni mental, ni es adicto a ninguna droga depresiva o alucinógena, ni está bajo tratamiento médico o psiquiátrico por algo grave, entonces, no tiene excusa.

Una persona saludable a quien no le importe ser agresivo u ofensivo a la percepción ajena de la mayoría de los mortales con quienes “decide” trazar su diario vivir, claramente, no ha sido bendecida con el regalo de la educación y los valores que ésta conlleva en su seno familiar, o bien, a pesar de haber recibido ésta y otras bendiciones, dicha persona es simplemente un completo o completa egoísta, que sólo piensa en satisfacer sus necesidades y que no le incomoda en lo absoluto causar un agravio a terceros, con su toma de decisiones, entre ellas, las que conciernen a su aspecto.

Si llegamos a este punto, nos topamos con el cruce de dos corrientes de actitud: el egoísmo y la falta de ética cultural y social.
El concepto del “amor al prójimo” parece ser el objeto de burla favorito para este tipo de individuo, quien solo puede convivir con personas que tengan las mismas carencias emocionales (lo cual no les garantiza la felicidad) o con personas que viven aterradas, sometidas a su voluntad. Porque los que queden fuera de cualquiera de estos dos grupos no van a tolerar la agresividad pasiva y la falta de respeto de alguien consciente que, con su imagen, anuncie públicamente que los demás no le importan en lo absoluto.

La libertad de uno termina donde comienza la del otro. Generalmente todos están de acuerdo en la premisa, el conflicto surge cuando una persona no tiene el valor de aceptar en qué momento terminó su espacio de libertad.

Hay que tener la inteligencia emocional en “modo estable” para tener la capacidad de detectar los límites de la sana convivencia o por lo menos haber sido exquisitamente educado bajo una disciplina casi extinta, porque hace casi 40 años que pasó de moda y que llevó a las nuevas generaciones a ser -demasiado a menudo- egoístas y maleducados, en proporciones catastróficas.

La esperanza de un mundo mejor en cuanto a imagen personal se refiere, hoy me la dan dos ideas: Una sería que “todo vuelve”, la cual encierra de forma optimista que no solo las modas regresan, los estilos de vida y actitudes también y el péndulo golpea extremos para hallar un término medio fruto de la fusión de ideas que, en manos de seres honestos y de buena voluntad, puede llevar al mundo a ser mejor y la otra idea es que la poderosa y gigantesca industria de la moda está educando a la sociedad en aspectos que fueron ajenos a la mayoría por generaciones y que programas como “No te lo pongas” “Diez años menos” o cómo me veo, están haciendo mella positiva en hombres y mujeres de nuestro mundo en nuestra sociedad, tan consumista.

Ojo, el consumismo es una fiera atroz de dos cabezas, el exceso y el pasotismo reivindicativo, ambos extremos son nocivos. Ojala aprendamos pronto a ser un mejor auriga, nivelando la necesidad de vernos bien, es decir, saludables y agradables a los demás, contra exageradas exigencias de consumo que más que sumar, nos restan.

Al final del día, sumar éxito emocional, social y económico en nuestras vidas a través de nuestra imagen es, como todas las cosas importantes en nuestra vida, Cuestión de Actitud.